
CAYUCO
Enrique Muñoz González
“Donde la ley termina, comienza la tiranía.” William Pitt
JORGE ABDO: FUSTIGA LA REFORMA JUDICIAL
Hay silencios que protegen al poder y palabras que lo incomodan.Y lo ocurrido en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco merece atención precisamente porque las palabras salieron de alguien que conoce el Derecho, la universidad y las entrañas del servicio público.Jorge Abdó Francis regresó a la UJAT.No como un improvisado de la política ni como un agitador buscando reflectores.Regresó como exrector de esa institución, doctor en Derecho, académico y hombre que ha ocupado responsabilidades públicas vinculadas con derechos humanos, transparencia, administración pública y justicia administrativa.Y desde el Aula Magna “Lic. Francisco J. Santamaría”, frente a estudiantes de Derecho, puso sobre la mesa un asunto que seguramente incomodará a más de uno.la Reforma Judicial. No fue cualquier conferencia.El tema era “El papel de la educación jurídica superior en la construcción del Estado de Derecho”.Pero cuando se habla seriamente del Estado de Derecho en el México actual resulta inevitable tocar la reforma que cambió de raíz la manera de integrar buena parte del Poder Judicial.Y Jorge Abdó tocó donde duele.LOS QUE LA APROBARON AHORA DIERON REVERSA El exrector calificó de incongruente que personajes que impulsaron y respaldaron la Reforma Judicial ahora reconozcan problemas derivados de su aplicación.Su señalamiento surgió después de declaraciones del senador Javier Corral, presidente de la Comisión de Justicia del Senado, quien afirmó que la elección judicial de 2025 provocó la pérdida de casi 60 por ciento de los juzgadores locales que ya habían sido capacitados para implementar el nuevo sistema de justicia civil y familiar. La pregunta entonces es seria.¿Para esto reformaron al Poder Judicial?¿Para sustituir experiencia por improvisación?¿Para capacitar juzgadores y después perder buena parte de ese capital profesional?Abdó fue particularmente duro.Recordó que ahora se reconoce la salida de juzgadores capacitados y cuestionó la preparación jurídica de algunos de quienes llegaron.Pero soltó además una palabra que persigue a la elección judicial desde 2025: “acordeón”.Porque la democracia judicial prometida terminó acompañada por una controversia nacional alrededor de esas guías de votación.Y esto no es solamente retórica opositora.El propio Instituto Nacional Electoral informó que recibió 29 quejas relacionadas con los llamados “acordeones” o guías de votación y que se dictaron medidas para inhibir su distribución. Durante una sesión del Consejo General del INE se expuso que en 19 mil 336 casillas, equivalentes al 23.02 por ciento de las aprobadas, resultaron ganadoras las nueve candidaturas a la Suprema Corte que aparecían en uno de los acordeones denunciados como de mayor circulación. Esa coincidencia fue presentada dentro del propio Consejo como parte de las irregularidades que debían analizarse. Por eso la pregunta de Jorge Abdó resulta políticamente devastadora.¿Así se construye legitimidad democrática?NO BASTA GANAR UNA ELECCIÓNEse es precisamente el fondo del debate.Una elección puede otorgar legitimidad electoral.Pero la justicia requiere algo adicional.Conocimiento. Experiencia. Independencia. Especialización.Y, sobre todo, jueces capaces de resolver conforme a Derecho aunque su sentencia incomode al Presidente, al gobernador, al Congreso, a Morena, al PAN, al PRI o a cualquier otro poder político.Porque el juez que debe agradecerle su puesto a una estructura política deja abierta una pregunta sobre su independencia.Y una justicia sometida al poder deja de ser contrapeso.Ese riesgo es precisamente uno de los cuestionamientos que Abdó planteó ante los estudiantes: la posible politización de la función jurisdiccional y sus consecuencias para la profesionalización e independencia judicial. EL MENSAJE SALIÓ DE LA UJATHay otro elemento que vuelve especialmente interesante lo ocurrido.No fue una declaración lanzada desde una banqueta.Fue una conferencia ante universitarios en nuestra máxima casa de estudios de Tabasco.Y quien habló conoce perfectamente esa universidad.Jorge Abdó Francis fue rector de la UJAT y ha desarrollado una larga trayectoria académica y jurídica.Por eso su intervención adquiere otra dimensión.Porque estaba hablando ante quienes mañana serán abogados, jueces, fiscales, litigantes, magistrados y servidores públicos.Y ahí dejó una advertencia todavía más profunda.El Estado de Derecho no consiste simplemente en tener leyes.Necesita instituciones capaces de hacerlas cumplir y una cultura jurídica formada por personas que comprendan y valoren el Derecho. Parece elemental. Pero en estos tiempos hay que repetirlo. Una toga no convierte automáticamente a nadie en jurista.Como tampoco una elección convierte automáticamente a un juzgador en independiente.LA JUSTICIA NO PUEDE APRENDERSE CON UN ACORDEÓNMéxico decidió realizar en 2025 la primera elección popular federal de personas juzgadoras derivada de la reforma constitucional de 2024. Fue un proceso extraordinario y sin precedente nacional. Sus defensores sostienen que el voto ciudadano proporciona legitimidad democrática a quienes imparten justicia.Sus críticos advierten que el sistema puede abrir espacios para la politización, afectar la carrera judicial y debilitar criterios de especialización.Ese debate merece algo mejor que propaganda.Porque aquí no estamos hablando de elegir al presidente de una sociedad de alumnos.Estamos hablando de quienes pueden mandar a una persona a prisión, proteger su patrimonio, resolver un amparo, frenar un abuso de autoridad o determinar si el gobierno violó la Constitución.Por eso resulta tan relevante lo ocurrido en la UJAT.Jorge Abdó colocó frente a los estudiantes una pregunta que el poder debería responder sin descalificaciones. ¿la reforma fortaleció verdaderamente la justicia o trasladó la disputa política hasta los tribunales?La respuesta no puede encontrarse en una mañanera. Tampoco en un discurso partidista. Mucho menos con los magistrados del acordeón.Tendrá que encontrarse en las sentencias, en la independencia de los juzgadores, en su preparación profesional y en la capacidad que tengan para decirle NO al poder cuando el poder viole la ley.LA PIRAGUAPara aplaudir al gobierno sobran militantes. Para defender la Constitución hacen falta jueces independientes.Y cuando una nación comienza a preguntarle a sus jueces primero quién los apoyó y después qué dice la Constitución, el problema ya no está solamente en los tribunales.El problema está sentado en el palacio presidencial.Denuncias y sugerencias cayuco1957@gmail.com




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