El embajador de los Países Bajos en México, André Driessen, se reunió con la defensora de derechos humanos Pascuala López López, quien ha sido víctima de amenazas y hostigamientos como consecuencia de su búsqueda de justicia por el asesinato de su hijo Mateo Gómez López, informó el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba).
En un comunicado explicó que el diplomático “tuvo conocimiento de las diversas violaciones a derechos humanos que ha sufrido Pascuala, mujer tsotsil que radica en San Cristóbal de Las Casas”.
Agregó que durante el encuentro, al que asistieron también representantes del Movimiento Sueco por la Reconciliación (SweFOR) y del Frayba, se le solicitó al embajador que haga llegar al Estado mexicano la preocupación por la situación de la indígena.
Señaló que la embajada “tuvo conocimiento de las diversas violaciones a derechos humanos que Pascuala ha sufrido, por lo que se le solicitó a Driessen que “visibilice el caso, a través de sus propias redes, la reunión y la situación de la defensora, incorporando un enfoque interseccional que permita evidenciar las distintas formas de discriminación que enfrenta”.
El organismo que preside el obispo emérito de Saltillo, Coahuila, Raúl Vera López, recordó que Pascuala es beneficiaria del programa Protejamos sus Voces, de la Embajada de los Países Bajos, y cuenta con medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Dijo que su caso también se encuentra ante el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) de las Naciones Unidas.
Amenazas y tortura denunciadas por Pascuala López
Pascuala ha denunciado amenazas y hostigamientos, después de su constante exigencia de que se haga justicia por el asesinato de su hijo, Mateo Gómez López, ocurrido el 3 de febrero de 2021.
Pascuala narró durante un conversatorio celebrado en marzo pasado, que después de que su hijo fue asesinado “no me dejé y fui a buscar justicia, pero el 8 de abril de 2022 me agarraron frente a mi casa, me torturaron y golpearon cinco hombres armados y encapuchados con armas de alto calibre como de las policías”.
Afirmó que en esa ocasión “me torturaron y me dijeron que si no dejaba de buscar justicia me iban a matar como a mi hijo. Tenemos comprada toda la Fiscalía. Ni aquí ni en ningún lado te van a valorar porque lo tenemos comprado todo, me dijeron; me encañonaron, dispararon y torturaron. Me apuntaron en la cabeza cuando me tenían hincada, pero no tronó el arma. Entonces me llevaron a la carretera, me quitaron el teléfono y mis pertenencias. Me dejaron bañada de sangre. Si no te mueres aquí, te vamos a quemar viva, y tu casa. En 2023 quemaron mi casa, junto con seis bultos de artesanías y mis abarrotes”.
Con información de La Jornada




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