
Cayuco
Enrique Muñoz González
El lacayo obedece y defiende
la línea de otro poder sin
criterio propio ni dignidad.”
El hilo de la corrupción en Pemex siempre revienta por el eslabón de la lealtad ciega. Una investigación periodística revelada por Latinus, vuelve a poner bajo la lupa de las autoridades judiciales de Estados Unidos a Javier Núñez López.
Un operador todo terreno cuya constante en la administración pública no ha sido la especialización técnica, sino la sombra protectora de su jefe político: Octavio Romero Oropeza.
El Departamento de Justicia estadounidense rastrea un presunto esquema de sobornos y fraudes multimillonarios vinculados a un contrato de aproximadamente 540 millones de dólares adjudicado a una petrolera texana. ¿El firmante de ese polémico instrumento contractual que hoy integra el expediente en Washington? El propio Javier Núñez López.
La trama se complica aún más con las revelaciones de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), que sacó a la luz transcripciones de mensajes de WhatsApp que exhiben las presuntas negociaciones del fraude.
No se trata de un actor fortuito; se trata de un funcionario que ha construido un perfil único dentro de la llamada «Cuarta Transformación»: el administrador del dinero y los contratos donde quiera que su protector siente plaza.
La ruta del dinero y los contratos.
Abogado por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, el desarrollo público de Núñez López jamás transitó por los tribunales, sino por los pasillos donde se autorizan las compras, las adquisiciones y las licitaciones.
Su expediente no es nuevo. Arrancó en el año 2000 en el Gobierno del Distrito Federal de Andrés Manuel López Obrador como Director General de Recursos Materiales de la Oficialía Mayor. Su jefe directo era Octavio Romero.
Más tarde, en 2007, constituyó Austeridad Republicana A.C. , la fachada civil del movimiento lópezobradorista.
Para el periodo de Marcelo Ebrard al frente de la capital, investigaciones periodísticas lo vincularon con empresas como SAD Desarrollo y Transparencia, señalada por recibir contratos que superaron los 92 millones de pesos entre 2008 y 2012.
Su peregrinaje continuó por Tabasco como Director General de Administración en la Secretaría de Salud estatal y más tarde en el Ayuntamiento de Jalapa. En la trinchera partidista, fue operador clave, fundador y dirigente estatal de Morena en 2015.
La «patente de corso» en Pemex e Infonavit.
En diciembre de 2018, la llegada de Octavio Romero Oropeza a la Dirección General de Petróleos Mexicanos catapultó a Núñez López directamente a las tripas financieras de la petrolera estatal. Desde las posiciones de Director Operativo y Subdirector de Abastecimiento, tuvo bajo su sello la formalización de asignaciones colosales.
En febrero de 2024, el propio Núñez presumió públicamente haber signado 234 contratos por un monto de 743 mil millones de pesos —un astronómico 51% del dinero ejercido por esa área—. Aunque intentó defenderse alegando que las adjudicaciones requerían avales técnicos y no decisiones unilaterales.
Hoy los expedientes de la justicia estadounidense sugieren una historia muy distinta sobre los criterios para otorgar el favor institucional.
Al cierre del sexenio anterior, la simbiótica relación política no se rompió: cambió de oficina. Romero Oropeza pasó a presidir el Infonavit y, de inmediato, el 27 de noviembre de 2024, el consejo del instituto aprobó el nombramiento de Javier Núñez como Subdirector General de Operaciones.
La secuencia es tan predecible como escandalosa:
Octavio Romero toma Pemex -Núñez controla el Abastecimiento.
Octavio Romero toma el Infonavit -Núñez controla las Operaciones.
Frente a las investigaciones internacionales y el tufo a impunidad, la pregunta no es solo cuánto sabía el exdirector de Pemex, sino hasta dónde la red de complicidades seguirá protegiendo a quienes han hecho de la función pública un feudo familiar de contratos y lealtades a ciegas.
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