
Armagedón
“Porque dos males a hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua”
Jeremías 2:13
Crimen silencioso contra pacientes pediátricos
Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com
Las denuncias sobre una serie de anomalías en el Hospital del Niño, son el pan de cada día; cómo dijera la presidenta Claudia Sheinbaum, siempre a quienes tienen el valor de denunciar hemos pedido pruebas y pruebas han aportado. La mejor opinión es la de Usted, aunque las consecuencias de tanta indolencia la pagan los pacientes pediátricos
Hoy se impone revisar una anomalía gravísima que combina negligencia administrativa con un riesgo bacteriológico directo para pacientes pediátricos y personal del Hospital del Niño. Solicitamos el apoyo de un especialista para estar en condiciones de realizar un análisis profundo en dos niveles: bacteriológico y clínico-pediátrico, para dimensionar el daño
Los denunciantes dieron a conocer que el Hospital del Niño Rodolfo Nieto Padrón, carece desde hace tiempo de un sistema de potabilización adecuado del agua potable que consumen. Es demasiado grave el problema porque el agua que se consume está corrompida: no existen filtros de arena, ósmosis inversa, lámparas de luz ultravioleta ni un control sistemático de cloración
El área destinada a la potabilización se encuentra enmohecida y en abandono. El agua utilizada en cocina y preparación de dietas licuadas para los pobres pacientes pediátricos contagiados de diversas enfermedades proviene directamente de tinacos que sólo se lavan ocasionalmente muy -de vez en cuando- y se cloran de manera empírica, sin control de concentración
Hay por lo tanto un alto índice de riesgo bacteriológico, revela el especialista que la ausencia de potabilización permite la proliferación de patógenos: bacterias entéricas: E. coli, Salmonella, Shigella, Pseudomonas. De parásitos: Giardia lamblia, Entamoeba histolytica, Cryptosporidium. De virus: Rotavirus, Norovirus, Hepatitis A e incluso de hongos: Candida y otros oportunistas en biofilms
¿Cuál es la solución para el administrador y la directora del Hospital del Niño? Que el jefe de mantenimiento use tabletas de cloro al “ahí se va”, sin la dosificación adecuada, lo cual de entrada genera dos riesgos: uno, sobre cloración tóxica en algunos pacientes o personal del hospital (irritación gástrica, daño renal). Dos, sub cloración ineficaz (persistencia de patógenos resistentes)
¿Cuál es o podría ser el impacto clínico en pacientes pediátricos? Partiendo de la realidad que se trata de un hospital de alta especialidad donde hay todo tipo de enfermedades en pacientes pediátricos, entiéndase: Los niños hospitalizados son altamente vulnerables a: gastroenteritis aguda y crónica, deshidratación, riesgo de choque hipovolémico. Infecciones nosocomiales: bacteriemias, meningitis, neumonías
Eso para infantes con tan alta vulnerabilidad podría generar agravamiento de enfermedades de base, complicaciones crónicas: daño renal, hepático y retraso en el desarrollo. Sin dejar de tomar en cuenta el riesgo de mortalidad en pacientes inmunocomprometidos (cáncer, cardiopatías), todo ello, sólo podría saberse mediante una auditoría clínica forense en expedientes y entrevistas personalizadas en pacientes pediátricos ¿Responsabilidad jurídica? ¡Podría haber!
Habrá que partir que con ese tipo de agua contaminada que se está consumiendo en el Hospital del Niño se están violando las normas aplicables: NOM-127-SSA1-2021: Agua para uso y consumo humano. Establece límites máximos permisibles de contaminantes microbiológicos, físicos y químicos. La NOM-230-SSA1-2002: Instalaciones hospitalarias. Obliga a garantizar agua segura para preparación de alimentos y uso clínico
Por su parte la COFEPRIS tiene establecidos lineamientos de calidad del agua en hospitales que por lo visto tiene demasiado tiempo que no se están respetando. A todo ello, agregue lo que establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, Art. 4°: Derecho a la protección de la salud. La Convención sobre los Derechos del Niño (ONU): Derecho a la supervivencia y desarrollo en condiciones seguras
¿Cuál es la responsabilidad administrativa ante tan lamentable situación hacia los pacientes pediátricos? Ubiquemos: el abandono del sistema de potabilización constituye negligencia institucional. La protección al jefe de mantenimiento y la remoción del encargado que realizaba limpieza semanal de tinacos muestran un patrón de represalia y corrupción ¡Niños tomando agua contaminada por los caprichos de un jefe de mantenimiento!
Pero lejos de otorgar soluciones Pablo Manuel Caso Torres deja correr las cosas y el administrador y la directora del Hospital del Niño en lugar de resolver los problemas, siempre optan por pasar horas revisando las cámaras internas del hospital en la búsqueda de culpables por “filtración de información” en lugar de soluciones técnicas. Eso es un grotesco encubrimiento que configura un delito contra la salud pública y una violación a derechos humanos
El nuevo delegado estatal del IMSS-Bienestar debe estrenarse ordenando primero: la restitución del sistema de potabilización con filtros, ósmosis inversa, luz UV y monitoreo bacteriológico semanal. Una auditoría externa para deslindar responsabilidades administrativas y legales. En demostrar que se quiere proteger a los pacientes pediátricos en completo estado de indefensión ante estas circunstancias y dejara de investigar y perseguir a los denunciantes. Eso se llama: represalias
Ante los ojos de la sociedad e incluso de las autoridades la situación descrita representa un riesgo bacteriológico mortal para pacientes pediátricos y personal del Hospital del Niño. La omisión de medidas básicas de potabilización constituye negligencia grave y debe ser atendida de manera inmediata por las autoridades sanitarias y de derechos humanos
Basta observar las fotografías para tener idea de la brutal indolencia que existe en este hospital de alta especialidad ¿Qué espera el Dr. Caso Torres para meter orden? Es imposible no decirlo, estamos ante una situación donde se observa que el agua que enferma a los niños, los tinacos de cloro y moho son los que alimentan la dieta hospitalaria y cuando el hospital se convierte en amenaza la traición se deja sentir contra la infancia en cada vaso de agua y el abandono que se sirve en la mesa. En las condiciones en que se surte el agua al Hospital del Niño estamos ante lo que podría derivar en su momento el costo bacteriológico de la negligencia institucional en un crimen silencioso contra pacientes pediátricos
SEPTIMO SELLO
¿Cuál es el impacto clínico en pacientes pediátricos? Los niños hospitalizados son doblemente vulnerables: por su sistema inmune inmaduro y por la enfermedad de base que los llevó al hospital. Esos niños llevan una recurrente deshidratación, pérdida de electrolitos, riesgo de choque hipovolémico y que pasa al consumir dietas licuadas con aguas contaminadas: ¡Se dificulta y agrava la recuperación!
SEPTIMA TROMPETA
Es inevitable no decirlo que en pacientes pediátricos con cáncer, cardiopatías o inmunodeficiencias, una infección por agua contaminada puede ser letal. De ese tamaño es la dimensión ética y administrativa que trae aparejado el abandono del área de potabilización; lo peor, la protección al jefe de mantenimiento constituye una negligencia institucional. La remoción del encargado que sí lavaba los tinacos muestra un estúpido patrón de represalia y corrupción
SEPTIMA COPA
Si queremos tener una conclusión formal sería está: el Hospital del Niño está exponiendo a sus pacientes y personal a un riesgo bacteriológico mortal. No es un problema menor ni administrativo: es un delito contra la salud pública. La pregunta ya no es para las negligentes autoridades del Hospital del Niño. Es para el delegado estatal del IMSS-Bienestar ¿Qué sigue Dr. Pablo Manuel Caso Torres? En términos futboleros: el balón está en su cancha



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