Villahermosa. Tab., a 07 de julio de 2025.

TABASCO POLÍTICO

                        José Luis Gutiérrez Gutiérrez
                        jlggutierrrez@gmail.com

ADEUDA, UN MUNDO DE DINERO

Se escribe fácil y se pronuncia de igual manera, pero ya en dinero contante y sonante, tres mil millones de pesos, es un chingo de dinero, pero un chinguero de lana. Así qué imagínense cuánto es un billón de pesos mexicanos. Que es ni más ni menos lo que Pemex debe a nivel nacional a cientos de empresarios.
Lo peor, es que está en chino que, en el corto, mediano o largo plazo vayan a pagarles a los proveedores de productos y servicios del país. Por la sencilla razón que: Pemex está literalmente quebrado, tronado. 
Su anterior titular Octavio Romero Oropeza la acabó de enterrar. Ya que, la deuda no es exclusiva de la pasada administración federal, tampoco hay que echarle toda la culpa, sino de ex gobiernos priistas y panistas. Lo que sí es un hecho, es que la terminó de sepultar.
Es en parte lo que tiene económicamente a la entidad tabasqueña agonizando, tal y como lo prueban, el cierre de comercios, entre ellos, principalmente, restaurantes, aunado al galopante desempleo.
¡¡No hay dinero!! Y el que hay, está escaso, limitado.
Por años hemos dependido de Pemex y de las demás dependencias del gobierno federal, como estatal y municipal más que de algún otro sector productivo. Si bien, es cierto, que tenemos ganadería, agricultura, pesca… siempre Petróleos Mexicanos ha sido la capital fuente de trabajo, aunque no de la manera como lo hacía en el boom petrolero, pero de que seguimos bajo su sombra no hay duda, a pesar de los cambios radicales que ha habido dentro de la administración de Pemex, para dizque frenar supuestamente la exponencial corrupción entre funcionarios y sindicato.
Y, quién sabe para cuándo se vaya a componer la crítica situación económica por la que está pasando, no solo la entidad, sino la mayoría de los demás estados que forman México, pues el panorama internacional, nacional y local se ve espeluznante, escalofriante. De pronósticos reservados, y más aún con el orate estadunidense de Donald John Trump. 
El caso es que localmente los escenarios, sobre todo el económico, no pinta nada bien para los tabasqueños, y avecindados aquí. Política y socialmente se pueden complicar los contextos actuales, como ha venido ocurriendo con marchas, plantones y bloqueos en contra de la abusiva, prepotente y soberbia CFE. 
Esperemos que, no se salgan de control, como hasta ahora.
Pero de qué la situación se va a poner más cabrona de lo que está, no tengo ninguna duda. ¿Usted?

“SQUOD SCRIPSI, SCRIPSI”
(LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ)

Definitivamente, los miles de trabajadores que integran la economía informal se han convertido, no en un clásico dolor de cabeza, sino en migraña. De esas en la que quiere estar solamente en la oscuridad. 
Y es que son cientos de ellos, los que se han adueñado injusta e ilegalmente de las banquetas de Villahermosa, incluidas calles, sobre todo, de las que rodean el mercado José María Pino Suárez, tal y como apunte en la entrega pasada. 
Lo que más encabrona y emputa a uno, no es nada más de que, no paguen ningún tipo de impuestos, con sus respectivas excepciones, sino de lo groseros y groseras que son cuando uno les llama la atención. 
Precisamente, ayer por la mañana, me toco mirar y escuchar la ola de mentada de madres que le acomodaron a un par de transeúntes que inocentemente se atrevieron a llamarle la atención a unos vendedores ambulantes por unas cajas de cartones vacías que hacían imposible el paso por la banqueta que está enfrente de conocido hotel de la avenida Francisco I Madero (cerca de la avenida Adolfo Ruiz Cortines).
Para qué lo hicieron…un tantito más y me los madrean. Hasta sed les iba a dar. En serio de la que se salvaron. Porque aparte de las habilidades que tienen para vender estos comerciantes de facto son buenísimos actuando en pandillas.   
¡¡Por favor!! Ni me pregunte por la policía, ya sabe usted que esos buenos para nada nunca están. 
Siempre y cuando no sea para vaciarles los bolsillos, especialmente a los borrachos y a uno que otro pendejo que agarran en sus tres minutos de pendejos.  
       Ahí sí, nunca faltan. Digo…no todos, pero el grueso de ellos, sí.

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