Armagedón
“Tu pecado te alcanzará
Números 32:23
Armin Marín entrampado: nadie por encima de la ley
Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com
Ayer, el gobernador Javier May Rodríguez rechazó que las investigaciones y detenciones realizadas en Emiliano Zapata respondan a una persecución política. El mandatario sostuvo que su administración no fabrica delitos y que las autoridades deben actuar contra quienes vulneren la ley, sin consideraciones partidistas. La posición del Ejecutivo estatal coloca el debate en el terreno que debe resolverse: en los juzgados y resultados judiciales
La ausencia de persecución política se demuestra mediante las investigaciones profesionales y las órdenes judiciales debidamente fundamentadas, respeto al debido proceso y las pruebas que permitan establecer responsabilidades. De ello se encarga la Fiscalía, quien tendrá que tendrá que cumplir con esas exigencias, mientras el Ayuntamiento deberá cumplir con la suya
El alcalde de Emiliano Zapata tendrá que entender que solicitar información sobre la detención de un colaborador es legítimo, pero no sustituye la obligación de rendir cuentas sobre el funcionamiento de su gobierno. La situación de Emiliano Zapata plantea una reflexión que trasciende a José Armín Marín Saury ¿Qué sucede cuando el ejercicio del poder municipal se construye alrededor de relaciones personales y la supervisión institucional resulta insuficiente?
¿Qué ocurre cuando la confianza de un alcalde en sus colaboradores se convierte en el principal argumento para defender su actuación? ¿Qué consecuencias produce que las instituciones encargadas de proteger a la ciudadanía enfrenten sospechas de corrupción o infiltración criminal por parte de las fuerzas federales? Las respuestas no deberían depender de simpatías políticas, porque el poder público no es patrimonio de un presidente municipal ni de sus colaboradores
Armin Marín debe comprender que tampoco puede convertir al ayuntamiento en una red de lealtades personales en la que las responsabilidades se diluyan cuando aparecen problemas judiciales. Un gobierno responsable debe contar con mecanismos capaces de detectar irregularidades incluso entre las personas más cercanas a sus principales funcionarios. De lo contrario, las instituciones quedan expuestas a que las relaciones personales sustituyan las obligaciones legales. Y cuando eso sucede, la confianza pública empieza a deteriorarse
El alcalde Marín Sauri tiene ahora la oportunidad y la obligación de demostrar cómo funciona realmente su administración. Puede entregar información, facilitar las investigaciones y ordenar revisiones institucionales dentro de sus atribuciones. Puede explicar qué controles existían y cuáles serán corregidos. Puede garantizar que las autoridades ministeriales cuenten con la colaboración correspondiente. O puede limitarse a insistir en que extrañamente nonada sabía de las presuntas actividades de su colaborador
Pero Marín Sauri debe comprender que el desconocimiento, aun cuando fuera auténtico, su supuesta ignorancia no elimina por sí mismo las preguntas sobre la calidad de su supervisión institucional. Hay que dimensionar que el siguiente paso corresponde a los tribunales y a las autoridades investigadoras. Será necesario esclarecer si existe alguna conexión probatoria entre ambos acontecimientos. Determinar quiénes participaron en las actividades investigadas
Identificar posibles mecanismos de protección institucional. Examinar si hubo servidores públicos involucrados. Y, sobre todo, establecer si existen elementos suficientes para extender las investigaciones hacia otros niveles de responsabilidad. No debe descartarse ninguna línea sustentada en evidencias. Si las investigaciones conducen a funcionarios de mayor jerarquía, el cargo no debe convertirse en un escudo. Si no existen pruebas contra ellos, la sospecha pública tampoco puede transformarse en condena
La justicia debe llegar hasta donde lleguen las pruebas. Ni un paso menos por protección política. Ni un paso más porque no hay afán de persecución. Y mientras las investigaciones avanzan, el alcalde José Armín Marín Saury tiene una responsabilidad que no necesita esperar ninguna resolución judicial: tiene la responsabilidad de dar explicaciones claras a los habitantes de Emiliano Zapata sobre cómo se administraba y supervisaba la seguridad de su municipio
Porque mientras un juez determinará si Cleofás Juárez Lara es penalmente responsable de los delitos que se le imputan, la ciudadanía tiene derecho a exigirle a su presidente municipal respuestas sobre el funcionamiento de su gobierno. La historia política de México está llena de gobernantes que aseguraron desconocer lo que ocurría alrededor de ellos; ahí tiene Usted a Adán Augusto López y Carlos Manuel Merino, quienes mantuvieron en el cargo de Hernán Bermúdez y ahora salen que ignoraban los hechos
Corresponde a la justicia determinar qué ocurrió en Emiliano Zapata. Pero corresponde al alcalde explicar qué hizo para impedir que una crisis de estas dimensiones alcanzara a la institución más importante para la seguridad de sus gobernados. Porque cuando la delincuencia aparece bajo sospecha de relacionarse con quienes deberían combatirla, lo primero que pierde la sociedad es la confianza
Y cuando un alcalde de la talla de Armin Marín no puede explicar satisfactoriamente cómo funcionaba la corporación encargada de proteger a su pueblo, el problema deja de limitarse a un funcionario detenido y se convierte en una crisis de responsabilidad gubernamental. Emiliano Zapata necesita respuestas. Las autoridades necesitan aportar pruebas. Y quienes ejercen el poder necesitan comprender que ninguna amistad, cargo o militancia partidista puede colocarse por encima de la ley
El círculo que hoy se estrecha alrededor del gobierno municipal es, -por lo pronto-, el de la exigencia pública de rendir cuentas. Exigencia que día a día se convierte en un cerco judicial que pudiera alcanzar contra otros funcionarios, tendrá que ser porque las investigaciones demostraron su participación, no porque las sospechas anticiparon una sentencia. Porque la justicia que verdaderamente combate a la delincuencia no debe detenerse ante las puertas del poder; puestas las cosas de esta manera, Armin Marín está entrampado: nadie por encima de la ley
SEPTIMO SELLO
Ubiquemos: el análisis incorpora un hecho de última hora que agrava considerablemente la situación política del Ayuntamiento de Emiliano Zapata: ayer, lunes 26 de octubre de 2026, la Fiscalía de Tabasco confirmó que Cleofás Juárez Lara enfrenta imputaciones por secuestro, extorsión, cohecho y delitos contra la salud. Un juez le impuso prisión preventiva oficiosa y la continuación del proceso está prevista para el 29 de octubre
SEPTIMA TROMPETA
El asunto ha dejado de ser un problema estrictamente municipal. Los acontecimientos han adquirido relevancia estatal y nacional porque las investigaciones involucran drogas, armamento, equipo táctico, prendas con insignias policiales y, sobre todo, a quien hasta hace unos días tenía bajo su responsabilidad la seguridad pública de los habitantes de Emiliano Zapata. Cuando el responsable de combatir a la delincuencia termina detenido e imputado por delitos relacionados con la criminalidad, la primera pregunta debe dirigirse a la autoridad que tenía la obligación de supervisar su desempeño
Y esa autoridad tiene nombre y apellido: José Armín Marín Saury, aunque, ello no significa que el alcalde sea penalmente responsable de las conductas atribuidas a su colaborador. Esa conclusión solamente podría establecerse mediante una investigación y las correspondientes pruebas judiciales que resulte ser coparticipe en algún ilícito. Pero tampoco puede pretenderse que la detención de quien encabezaba la Policía Municipal sea un acontecimiento ajeno a la responsabilidad política del presidente municipal
SEPTIMA COPA
Porque gobernar no consiste solamente en inaugurar obras, presidir ceremonias, encabezar festivales y pronunciar discursos sobre seguridad. Gobernar también significa vigilar a quienes ejercen el poder, impedir que las instituciones sean utilizadas para proteger intereses particulares y responder ante la sociedad cuando existen indicios de que una corporación encargada de garantizar el orden pudiera haber sido infiltrada por actividades delictivas y Marín Sauri por andar domando camellos en Egipto dice que no se entera de nada. Uf y así se quiere reelegir





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