*Armagedón*
*“No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas”*
*Jeremías 9:23*
*Casasús: respeto que se exige, pero no se practica*
*Alfredo A. Calderón Cámara*
*alfredocalderon1960@gmail.com*
*Hay discursos que comienzan invitando a una asamblea vecinal y terminan pasando lista de propietarios del movimiento. El mensaje del endeble aspirante Daniel Casasus Ruz donde convoca a recorrer la colonia El Espejo 2 tiene esa contradicción deforme: habla de humildad, transparencia y respeto, pero pronto establece quiénes merecen reconocimiento, quiénes tienen credenciales históricas y quiénes deberían serenarse, beber té de tila y poner los pies en la tierra*
*Uf, una invitación a organizarse que acaba convertida en un regaño. Y cuando alguien necesita proclamar tantas veces que actúa sin soberbia, conviene examinar cómo trata a quienes considera sus competidores. El problema del mensaje está en su construcción. Primero se invoca una trayectoria de más de quince años -que pocos conocen-; después se reivindica a quienes “nunca claudicaron”; enseguida se afirma haber permanecido “del lado correcto de la historia”*
*¿El lado correcto de la historia será el otorgar contratos millonarios a sus amigos incondicionales? Finalmente, ante su particular forma de ver la historia aparecen los otros: los acelerados, los que quieren cosechar, los que supuestamente llegaron cuando el trabajo difícil ya estaba hecho. Así queda distribuida la virtud que reparte: de este lado, los perseverantes; del otro, los oportunistas. Quien habla se reserva, además, la facultad de repartir las etiquetas*
*Eso es precisamente lo que vuelve cuestionable y no convence la “prédica de humildad” del señor Casasus Ruz: se coloca por encima de los demás para explicarles cómo deben comportarse. La frase sobre quienes se sienten con “derecho divino de cosechar” merece atención. Es válido cuestionar el oportunismo político. Lo que resulta contradictorio es hacerlo mediante un argumento que también reclama privilegios: nosotros estuvimos antes, nosotros resistimos, nosotros tenemos historia ¿Es buena y recomendable esa historia?*
*Ahora bien, si se pretende que esa antigüedad otorgue preferencia sobre los demás, el supuesto derecho divino únicamente cambia de beneficiario. Una trayectoria puede merecer reconocimiento. Debe examinarse, acreditarse y valorarse. Pero quince años de militancia no sustituyen la capacidad de gobernar, la rendición de cuentas ni el respaldo ciudadano. Tampoco convierten a una persona en árbitro de las aspiraciones ajenas*
*Los partidos se empobrecen cuando sus integrantes empiezan a tratar la fecha de ingreso como escritura de propiedad. La ciudadanía tiene derecho a formular una pregunta mucho más exigente al señor Daniel Casasus: durante esos años, ¿Qué hizo usted con los recursos que le fueron confiados? ¿En beneficio de quiénes? ¿Sus amigos incondicionales? Y lo que es peor ¿Cuáles han sido los resultados? Porque Latinus dio una leve probadita de lo que le pudiera esperar a Villahermosa en manos de Casasús Ruz*
*Porque el mensaje asegura que existe un camino cimentado en “acciones tangibles” y beneficios “sin distinción alguna” ¿Usted le cree? En el video compartido no presenta ejemplos, cifras ni elementos que permitan evaluar esa afirmación ¡Latinus, sí! Daniel Casasús ofrece una valoración favorable de sí mismo y pide que se acepte como prueba. Los resultados deben poder revisarse. El elogio propio no alcanza para acreditarlos Don Daniel ¡Alabanza en boca propia, es vituperio!*
*Revisemos: también merece escrutinio la expresión “hacer es mejor que hablar”. Su eficacia retórica es evidente: coloca al emisor entre quienes trabajan y deja a sus rivales en el terreno de la palabrería. Pero hacer política implica explicar, escuchar, debatir y responder preguntas. Hablar con precisión sobre lo realizado forma parte de la responsabilidad pública*
*Entendamos: quien presume acciones tangibles debería describirlas. Quien ofrece transparencia debería facilitar su examen aclarando el reportaje de Loret de Mola. Quien reivindica resultados debería soportar que alguien los cuestione sin recibir, como respuesta, una receta de té de tila. Si, ahí aparece la grieta más visible del discurso. Definamos: “tomen un té de tila” puede provocar sonrisas entre simpatizantes. Dentro de una disputa política*
*Sin embargo, funciona como una forma de minimizar al interlocutor: su aspiración se presenta como ansiedad; su actividad, como aceleramiento; su postura, como falta de serenidad, debilidad e inseguridad. “Pongan los pies en la tierra” refuerza esa supuesta posición de superioridad. Quien habla se adjudica la sensatez y les concede a los demás el papel de extraviados. Después de eso, invocar tolerancia y respeto exige algo más que buenas palabras*
*La tolerancia política se reconoce cuando una persona acepta que otros compitan, discrepen y construyan respaldo sin tener que pedirle permiso. El respeto se acredita al discutir sus argumentos y sus antecedentes. La sensibilidad comienza por admitir que una aspiración distinta no constituye, por sí misma, una falta de educación*
*El mensaje, en cambio, combina la cortesía del saludo con la dureza del correctivo. “Amigas y amigos” al comienzo; “pórtense bien” al final. Entre ambos extremos queda instalada una relación paternalista: Casasús Ruz alecciona y los demás deben aprender a comportarse, palabras idénticas a su tío Fidel Castro Ruz ¿Eso necesita Villahermosa?*
*El señor Casasus Ruz no comprende que los militantes adultos y los ciudadanos no necesitan un tutor con ascendencia en la isla de Cuba que les administre modales. Necesitan opciones que puedan comparar y dirigentes capaces de aceptar el escrutinio. La referencia al fundador añade otra dimensión. Recordar que la lucha debe orientarse al bienestar común es pertinente. El problema surge cuando esa enseñanza se utiliza dentro de un mensaje que clasifica merecimientos y amonesta a competidores*
*Decir que la lucha “no es por cargos” no resuelve esa tensión. Por el contrario, obliga a una mayor congruencia: si el bienestar colectivo ocupa el centro, la discusión debería concentrarse en necesidades, propuestas y resultados. En el fragmento, una parte considerable de la energía termina dedicada a marcar diferencias entre compañeros*
*La colonia aparece como escenario de la convocatoria; la disputa interna ocupa el centro del mensaje. Ese desplazamiento tiene consecuencias. Los vecinos pueden terminar convertidos en público de una competencia que no responde a sus urgencias. Se les convoca para fortalecer la organización, pero se les entrega también una lección sobre quién estuvo primero y quién debería esperar. El territorio pierde sentido democrático cuando se utiliza para representar la superioridad de un grupo sobre otro*
*En el fondo, este discurso reclama una revisión de su propia congruencia. Condena la arrogancia mientras reparte reprimendas. Rechaza los privilegios mientras subraya credenciales de antigüedad. Invoca el bienestar común mientras dedica sus frases más punzantes a los adversarios internos; es decir, parece “chivo en cristalería”; un Casasús que exige respeto, pero no lo practica*
*SEPTIMO SELLO*
*Caminar calles tiene valor cuando permite escuchar problemas, asumir compromisos y volver para responder por ellos. Pero, la presencia física, por sí sola y repartir periódicos no demuestra ninguna cercanía. Se puede recorrer una colonia llevando de antemano todas las respuestas y sin disposición a recibir una crítica. La pregunta decisiva es qué espacio tienen los vecinos para hablar y qué ocurre cuando su opinión incomoda al señor Casasús Ruz*
*SEPTIMA TROMPETA*
*No hace falta atribuirle intenciones ocultas para advertirlo. La contradicción está en sus palabras. Quien aspire a representar a una comunidad debe demostrar que puede convivir con ciudadanos que no lo admiran, militantes que no lo siguen y competidores que no reconocen su autoridad moral por regalar los contratos a los amigos. Esa prueba dice mucho más de su templanza que cualquier declaración sobre humildad*
*SEPTIMA COPA*
*Porque la humildad política cuesta: obliga a escuchar sin descalificar, competir sin sentirse dueño y rendir cuentas sin refugiarse en los años de militancia. Predicarla es sencillo. Lo difícil comienza cuando otro levanta la mano y reclama el mismo derecho a participar. Peor aún, cuando el pobre señor Casasús Ruz sólo alcanza a verle la espalda a su opositor que le lleva 20 puntos de ventaja en las encuestas reales, si las que le fueron presentadas la semana pasada a Ariadna Montiel Reyes*





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