Cayuco
Enrique Muñoz González
“ se prohíbe recompensar
al delator y al traidor, por
más que agrade la traición
y aún cuando haya justos
motivos para agradecer
la delación”.
Juan Pablo
BRACAMONTES YA
TIENE PAZ-RACAIDAS
En la política tabasqueña, los puentes no se queman hasta que se necesita cruzar al bando contrario. Y en los pasillos del Congreso Local, a pocos meses de que inicie el destape de las candidaturas para 2027, el aire huele a pólvora y a traiciones preventivas.
La “Joya de la Corona”, la alcaldía de Centro, el motor electoral del estado, se está convirtiendo en el dolor de cabeza de Morena y, sobre todo, en la prueba de fuego para el gobernador Javier May.
Porque aquí no solo se juega la silla municipal de Villahermosa; se juega el control de los votos que definirán al próximo gobernador en 2030.
En el escenario aparecen dos nombres: Jorge Bracamontes Hernández, presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, y Daniel Casasús Ruz, exsecretario de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas.
Pero detrás de esta disputa aparecen otros dos personajes de mayor peso político: el gobernador Javier May Rodríguez y Andrés Manuel López Beltrán, Andy, ex secretario de Organización de Morena e hijo del expresidente López Obrador.
Y en medio de este tablero de ajedrez, el diputado Jorge Bracamontes Hernández, líder de la bancada morenista, acaba de mover sus fichas y fijar una postura contundente para frenar los amargos «destapes» del grupo rival.
Retomando la postura vertida recientemente por Alfonso Durazo, presidente del Consejo Nacional de Morena, Bracamontes dejó un mensaje clarísimo a la cúpula: los liderazgos que realmente le sirven al partido son aquellos que están abajo, en el territorio y cerca de la gente, no en los escritorios ni en las imposiciones de cúpula.
Asimismo, ante las tensiones internas, Bracamontes minimizó cualquier preocupación sobre las definiciones de las candidaturas de Morena, asegurando que no hay inquietud alguna porque las reglas del juego están fijadas: todo se resolverá estrictamente a través de las encuestas y la voluntad del pueblo.
Pero la estocada más directa del diputado Jorge Bracamontes fue un llamado a la cordura y a la sobriedad política: pidió frenar la tentación de estar “colgándole milagros” o utilizando sistemáticamente el nombre de Andrés Manuel López Beltrán, “Andy” Durísimo mensaje para Daniel Casasus .
Aseguró que cada actor político debe concentrarse en su responsabilidad y que aquellos que intenten “inflarse” usando nombres ajenos para proyectar poder se van a llevar una gran sorpresa.
Sin embargo, en el terreno de las previsiones y ante la sombra del “librito” o de probables imprecisiones en las encuestas, la génesis de sus alianzas paralelas ya es comentario de pasillo.
Nadie regala nada en la política, y la reciente cercanía entre Bracamontes y la dirigencia del partido PAZ (Construyendo Sociedades de Paz) responde a un origen tan calculado como pragmático.
Todo se precipitó tras el ingreso de Brenda Sofía Arenazas al Congreso. Las presiones y el ambiente tóxico que habría enfrentado por parte del dirigente del PT, Martín Palacios, encendieron las alarmas.
El detonante público fue la metida de pata de Palacios con los charros, aquella ocurrencia de que “el caballo es como una mujer más…”. Bracamontes, con el olfato del político que sabe leer los tiempos, salió al frente, exigió la disculpa y marcó distancia públicamente.
Pero en lo privado, el mensaje fue otro. Juan Carlos Ortiz España, dirigente de PAZ y esposo de Arenazas, encontró en Bracamontes no solo un aliado para blindar a su esposa, sino un puente de entendimiento estratégico.
Con decenas de miles de afiliados y estructura, PAZ representa ese plan de contingencia o «paracaídas» si en las encuestas de Morena se intenta desconocer las verdaderas fortalezas territoriales.
El problema de aspirantes apoyados únicamente por cercanías personales es la matemática electoral: no despegan en las mediciones.
En encuestas como las de CE Research publicadas previamente, Bracamontes registró un 51% de las menciones entre aspirantes morenistas, muy por encima de Marcos Rosendo Medina (29%) y Daniel Casasús (20%). Aunque no sea una sentencia definitiva para 2027, refleja quién está realmente en el territorio.
LA ENCRUCIJADA DEL
GOBERNADOR JAVIER MAY
Aquí es donde el gobernador Javier May enfrenta su mayor dilema existencial. Por un lado, la gratitud y la lealtad: la línea tradicional indica respeto al grupo de origen.
Si cede ante presiones de cúpula, arriesga la cohesión del movimiento en el estado. Por el otro lado, la inteligencia electoral y la gobernanza.
Bracamontes no es un simple aspirante; es la pieza angular que le ha permitido al gobernador May mantener la gobernabilidad en un Congreso donde Morena debe tejer alianzas constantes.
Perderlo o arrinconarlo hacia otras opciones políticas sería un enorme riesgo. Si el llamado a respetar el territorio y las encuestas es ignorado, el escenario de un Morena dividido en la capital sería inevitable.
La Joya de la Corona estaría en riesgo, y con ella, las aspiraciones hacia el 2030.
LA PIRAGUA
Javier May tiene la sartén por el mango, pero el fuego está muy alto. ¿Se escuchará el mensaje de priorizar el territorio y el veredicto del pueblo por encuestas, o ganará el peso de los nombres y el linaje?
Porque Centro no solamente pondrá a prueba la unidad de Morena: también permitirá conocer quién toma realmente las decisiones políticas en Tabasco.
Los dados están echados, y como recordó la advertencia legislativa: hay que cuidar los territorios, dejar de inflar nombres… y saber bien si solo es un amago de Bracamontes para presionar a Morena o será el candidato de PAZ.
Denuncias y sugerencias:
cayuco1957@gmail.com





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