CAYUCO

Enrique Muñoz González

“Hay preguntas que no buscan respuestas;buscan descubrir quién tiene miedo de contestarlas.

«Anónimo

¿QUIÉN ENTREGÓ A AMÍLCAR OLÁN?

Algo no cuadra.Y ahora cuadra todavía menos.Cuando en política las piezas comienzan a aparecer casi simultáneamente, el periodista tiene la obligación de observar no solamente lo que está frente a sus ojos, sino también los tiempos, las coincidencias y, sobre todo, los silencios.TV Azteca encontró en Lugano, Suiza, a Jorge Amílcar Olán Aparicio, empresario tabasqueño y amigo de Andrés Manuel “Andy” López Beltrán, cuyo nombre lleva años apareciendo en investigaciones periodísticas relacionadas con contratos públicos y presuntas redes de tráfico de influencias.El reportero Irving Pineda viajó hasta Suiza, ubicó el domicilio, confirmó la identidad de Olán y esperó siete días para volver a encontrarlo y confrontarlo.Pero TV Azteca no llegó a Lugano buscando una aguja en un pajar.Irving Pineda reveló que todo comenzó con una llamada anónima.Y ahí comienza la verdadera historia.Porque alguien sabía dónde estaba Amílcar Olán. Alguien tenía información suficientemente precisa para mandar a un periodista mexicano a más de diez mil kilómetros de distancia.La pregunta sigue siendo la misma:¿Quién hizo esa llamada? ¿Un antiguo socio? ¿Un adversario político?¿Alguien de su propio círculo?¿Una fuente mexicana?¿O alguien interesado en que México entero supiera exactamente dónde estaba? No hay evidencia pública que permita responderlo.Pero ahora apareció una nueva pieza que vuelve inevitable formular otra pregunta.Mientras México discutía las imágenes de Amílcar Olán en Suiza, se conoció un reportaje según el cual al menos dos agencias de seguridad de Estados Unidos están examinando acusaciones relacionadas con Andrés Manuel López Beltrán por posibles vínculos con actividades del crimen organizado y contrabando de combustible.Hay que decirlo con precisión.El reporte establece que no existe hasta ahora una investigación formal abierta contra Andy López Beltrán.Pero también señala algo políticamente explosivo: Cinco personas con conocimiento directo de las indagaciones habrían confirmado que las agencias estadounidenses están revisando esas acusaciones. Y hay más.Según el mismo reporte, Andy López Beltrán habría intentado establecer contacto con funcionarios estadounidenses mediante intermediarios en varias ocasiones durante este año.No hubo conversaciones formales.Pero los acercamientos, según esas fuentes, existieron. Entonces el tablero cambió.Porque mientras en México la Fiscalía General de la República ha sostenido que no existen datos de prueba con fuerza legal suficiente para iniciar una investigación contra Andy López Beltrán, en Estados Unidos dos agencias estarían revisando acusaciones relacionadas con él.Dos países. Dos lecturas.Dos velocidades.En México: “No hay elementos.”En Estados Unidos: “Estamos examinando las acusaciones.”Y en medio de ambos escenarios aparece Amílcar Olán. Precisamente Amílcar.El empresario tabasqueño que ha sido relacionado periodísticamente durante años con Andy López Beltrán y con negocios realizados durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.Y precisamente ahora alguien decide revelar dónde vive. No sabemos quién.Y sería irresponsable asegurar que fueron autoridades estadounidenses.Tampoco existe evidencia para afirmar que la información salió del gobierno de Claudia Sheinbaum.Pero sería igualmente ingenuo ignorar la extraordinaria coincidencia temporal.Primero aparece la ubicación de Amílcar Olán. Después las imágenes recorren México.El asunto llega hasta Palacio Nacional.Claudia Sheinbaum responde que corresponde a la Fiscalía investigar si existen elementos.Y prácticamente al mismo tiempo conocemos que agencias estadounidenses están examinando acusaciones relacionadas con Andy López Beltrán.Demasiadas piezas moviéndose alrededor del mismo tablero.La pregunta, por tanto, ya no es solamente:¿Quién entregó a Amílcar Olán?Ahora hay otras. ¿Por qué ahora?¿Quién conocía su domicilio?¿Quién tenía interés en hacerlo público?¿Quién decidió que había Llegado el momento de sacarlo de las sombras?Porque existe otro detalle revelador.Después de que Irving Pineda logró ubicarlo, Olán no salió frente a las cámaras a defenderse.No explicó sus negocios. No aclaró los señalamientos. No respondió sobre Andy López Beltrán. Simplemente evitó la entrevista.Y según reportes publicados posteriormente, abandonó la residencia donde había sido localizado.Eso tampoco demuestra culpabilidad.Pero políticamente aumenta las preguntas.Mientras tanto, desde México seguimos escuchando una frase conocida:No hay pruebas suficientes. Puede ser jurídicamente correcto.La responsabilidad penal solamente puede determinarse mediante investigaciones, pruebas y tribunales.Pero el periodismo tiene otra responsabilidad: hacer preguntas.Y aquí sobran.Porque resulta difícil entender que durante años periodistas hayan publicado grabaciones, contratos, nombres, empresas y relaciones políticas alrededor de Amílcar Olán y que la conclusión institucional siga siendo que no existen elementos suficientes.Más difícil resulta ignorar que, mientras México afirma que no encuentra elementos para investigar a Andy López Beltrán, agencias estadounidenses, según el reporte publicado, consideran suficientemente relevantes las acusaciones como para examinarlas.Nadie puede afirmar hoy que Andy López Beltrán sea culpable de delito alguno.Tampoco puede afirmarse que Amílcar Olán haya cometido los delitos que públicamente se le atribuyen mientras una autoridad judicial no lo determine.Pero existe una diferencia enorme entre declarar culpable a alguien y preguntar por qué determinadas acusaciones provocan movimientos fuera de México mientras dentro del país parecen encontrar una pared.Ahí está la verdadera dimensión política del caso. Y quizá por eso la llamada anónima que llevó a Irving Pineda hasta Lugano sea mucho más importante de lo que parece.Porque aquella llamada no solamente entregó una dirección. Rompió un silencio. Alguien quiso que Amílcar Olán fuera encontrado. Alguien decidió encender la luz.Y ahora que dos agencias estadounidenses aparecen examinando acusaciones alrededor de Andy López Beltrán, la pregunta adquiere otra dimensión:¿Quién encendió esa luz y por qué precisamente ahora?LA PIRAGUA Tal vez algún día sepamos quién hizo aquella llamada. Tal vez no. Pero una cosa ya ocurrió.Amílcar Olán dejó de ser solamente el personaje de grabaciones, contratos e investigaciones periodísticas.Ahora tiene domicilio. Tiene rostro.Tiene imágenes. Y tiene periodistas tocándole la puerta.Mientras tanto, en México dicen que no hay elementos suficientes.Y en Estados Unidos empiezan a revisar las acusaciones.Quizá el verdadero problema para algunos no sea que Amílcar Olán haya sido encontrado en Suiza.Quizá sea descubrir quién quería que lo encontraran.Y sobre todo: qué sabe esa persona que nosotros todavía no sabemos.Denuncias y sugerencias cayuco1957@gmail.com

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