
*Armagedón*
*“He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré”*
*Jeremías 33:6*
Gobierno de territorio: la lancha sustituye al escritorio*
*Alfredo A. Calderón Cámara*
*alfredocalderon1960@gmail.com**
La llegada de la Caravana Acuática de Salud para el Pueblo a la ranchería Aztlán quinta sección, conocida como Palomilla l, merece ser analizada más allá del comunicado institucional, pero también lejos de una crítica automática que termine negando el beneficio concreto recibido por la población. Hay acciones de gobierno que deben reconocerse por lo que representan en la vida cotidiana de las comunidades**Llevar consultas médicas, medicamentos, vacunación, odontología, estudios preventivos y servicios dirigidos particularmente a las mujeres hasta una población cuyo acceso depende en buena medida del río tiene un valor sanitario y social evidente. Pero precisamente porque se trata del derecho a la salud, el análisis no puede terminar en la fotografía de funcionarios descendiendo de una embarcación**Palomilla l no puede analizarse con los mismos parámetros de una colonia urbana de Villahermosa. El aislamiento geográfico condiciona prácticamente todo. Un documento técnico del INEGI utiliza precisamente a Aztlán quinta sección, Palomilla l, como ejemplo de ubicación geográfica y señala que desde el embarcadero de Acachapan y Colmena quinta sección el recorrido por el río Grijalva dura aproximadamente 40 minutos**Eso significa que mientras que una consulta médica para un habitante urbano puede representar caminar algunas cuadras, tomar un taxi o subir a un transporte público, para una familia de esta zona puede significar primero conseguir una embarcación, atravesar el río y después continuar el traslado terrestre. Dimensionemos: cuando se trata de una emergencia, esos minutos adquieren otra proporción**No estamos hablando solamente de distancia, estamos hablando de tiempo sanitario: frente a un infarto, a una crisis hipertensiva. Tiempo frente a una complicación obstétrica o una hemorragia. Tiempo frente a una reacción alérgica grave o un accidente. En salud, la geografía puede terminar convirtiéndose en desigualdad. Por eso las caravanas acuáticas encabezadas por el Dr. Alejandro Calderón Alipi tienen sentido**El propio esquema estatal de atención móvil incluye a Aztlán quinta sección, Palomilla l, dentro de las localidades atendidas por una caravana adscrita a Acachapan y Colmena quinta sección. No se trata entonces solamente de llevar un consultorio sobre ruedas o sobre agua. Se trata de intentar compensar una barrera territorial que durante décadas ha separado a determinadas comunidades de servicios que en las ciudades se dan por normales**Vista estrictamente desde la salud pública, la jornada tiene elementos relevantes. Consulta médica general, enfermería, odontología, medicamentos, glucosa, presión arterial, peso y talla pueden parecer servicios elementales, pero precisamente la atención primaria se construye sobre esas intervenciones aparentemente sencillas. Detectar una hipertensión antes de un evento cardiovascular. Encontrar una glucosa elevada antes de que la diabetes provoque daño renal u otras enfermedades**Todo eso constituye medicina preventiva. Y la prevención sigue siendo infinitamente menos costosa, humana y complicada que atender las consecuencias tardías de una enfermedad. La estrategia adquiere además una dimensión especial cuando incluye mastografías, exploración mamaria y citologías. En comunidades alejadas, las mujeres suelen enfrentar barreras adicionales para acceder a estudios preventivos: traslado, dinero, cuidado de hijos, disponibilidad de transporte y tiempo fuera del hogar**Hay otro componente importante de la jornada: vacunación, actualización de cartillas, distribución de Vida Suero Oral, preservativos, pruebas de VIH y hepatitis C, nebulización y actividades relacionadas con enfermedades transmitidas por vectores, no es un detalle menor en Tabasco, la propia Secretaría de Salud estatal ha mantenido durante 2026 acciones específicas contra el dengue y ha señalado que la vigilancia entomológica, las ovitrampas, la eliminación de criaderos y la participación comunitaria forman parte de la estrategia preventiva**Eso permite entender la nebulización en Palomilla l no como un servicio aislado, sino como parte de una política epidemiológica más amplia. Lo mismo ocurre con la vacunación canina y felina. La salud pública moderna no puede limitarse exclusivamente a las enfermedades humanas. El entorno, los animales, los vectores, el agua, la vivienda y las condiciones ambientales forman parte del mismo ecosistema sanitario**Ubiquemos: la incorporación de Registro Civil, orientación comunitaria, Bienestar y el programa Salud Casa por Casa transforma además la jornada sanitaria en una intervención social más amplia. Y ahí aparece un elemento político relevante. Durante décadas muchas comunidades rurales han construido una relación complicada con las instituciones porque el Estado suele aparecer de manera intermitente: durante una campaña, una emergencia, una inundación o cuando se inaugura una obra y después puede transcurrir mucho tiempo antes de que vuelva**La lógica denominada Gobierno de Territorio intenta modificar precisamente esa relación llevando dependencias directamente a las comunidades. La presencia territorial puede tener un efecto positivo cuando permite que el funcionario conozca físicamente las condiciones que desde un escritorio solamente aparecen como números. No es lo mismo leer: “Aztlán quinta sección”, que navegar cuarenta minutos para llegar hasta allá**No es lo mismo observar una estadística sobre cobertura médica que hablar con una mujer que necesita trasladarse para practicarse una mastografía, conocer el número de habitantes que entender lo que significa sacar de madrugada a un enfermo en una lancha. Ahí la política territorial puede convertirse en una herramienta de diagnóstico administrativo**Pero sólo si escucha y, sobre todo, si después resuelve: cuando la salud navega, Palomilla I y la caravana acuática unen fuerzas y eso se traduce en prevención en movimiento, es la medicina navegando y cruzando el río, es la salud entre tumultuosas aguas llevando esperanza; es el gobierno de territorio, la lancha sustituyendo al escritorio**SEPTIMO SELLO**Ayer, el equipo político de Adán Augusto López Hernández quiso convertir su cumpleaños en una demostración de afecto, vigencia y músculo político. Desde su cuarto de guerra se promovió una cadena de felicitaciones en redes sociales con un propósito evidente: proyectar la imagen de un dirigente todavía querido, respaldado y presente en la vida pública de Tabasco**Sin embargo, la operación terminó produciendo un resultado muy distinto. Fuera del círculo de amigos, colaboradores, contratistas, beneficiarios y antiguos subordinados, el grueso de las respuestas estuvo marcado por el enojo. Aparecieron insultos, descalificaciones y expresiones abiertamente ofensivas. Aunque las palabras altisonantes no enriquecen el debate público ni sustituyen los argumentos, su volumen revela un fenómeno que el adancismo no puede seguir ignorando**Existe un profundo resentimiento social acumulado alrededor de la figura del exgobernador. Lo que debía ser una celebración terminó pareciéndose a un plebiscito digital. La estrategia partió de una premisa equivocada: confundir la disciplina de la estructura con el cariño de la sociedad. Los equipos políticos pueden organizar publicaciones, distribuir fotografías, repetir mensajes, movilizar cuentas y construir durante algunas horas una escenografía de adhesión**SEPTIMA TROMPETA**Lo que no pueden controlar es la reacción espontánea de quienes observan esas publicaciones desde fuera de la nómina, el compromiso partidista o la gratitud personal. El cuarto de guerra quiso medir la temperatura política de Tabasco y terminó descubriendo que el termómetro estaba demasiado caliente. Las felicitaciones de personajes cercanos eran previsibles. También lo eran los mensajes de quienes crecieron políticamente bajo su sombra, consiguieron empleos, candidaturas, contratos o espacios de poder**Ese respaldo, aunque legítimo en algunos casos, no representa necesariamente el sentimiento general de la población. Es la voz de una red de lealtades, no la radiografía completa del estado. La sorpresa apareció cuando ciudadanos comunes ocuparon los espacios abiertos para expresar agravios, decepciones y reproches. La celebración fue invadida por una memoria colectiva que el aparato político suponía apagada. Tabasco no olvida la herencia maldita de la barredora de Adán**El problema de Adán Augusto no fue únicamente de comunicación. Su problema es esencialmente político y moral. Una parte importante de la sociedad tabasqueña no evalúa al exgobernador por las felicitaciones que recibe, sino por las preguntas que permanecen abiertas alrededor de su administración, por las decisiones que tomó, por las personas que colocó en cargos estratégicos y por las consecuencias que dejaron aquellas decisiones: miles de tabasqueños muertos y desaparecidos**SEPTIMA COPA**En la percepción social, el nombre de Adán Augusto quedó asociado al enorme costo político provocado por la barredora al mando de su íntimo amigo Hernán Bermúdez Requena. Mientras ese episodio no sea esclarecido plenamente, cualquier intento de presentar al exmandatario como una figura ajena a lo ocurrido tropezará con una pregunta elemental: ¿cómo pudo un gobernador desconocer lo que sucedía dentro de una de las áreas más sensibles de su administración?**Lo ocurrido puede describirse como una especie de Fuenteovejuna contemporánea. No porque todos los comentarios tengan el mismo valor ni porque las redes representen a toda la población, sino porque una multitud dispersa encontró un punto común para expresar su repudio. En este caso, miles de voces parecen decir: no es un adversario aislado, no es solamente un periodista, no es un grupo político ni una campaña enemiga. Es una suma de ciudadanos que conserva agravios y rechaza abiertamente a Adán Augusto en Tabasco**Conviene marcar una diferencia necesaria: el descontento social puede ser legítimo; la vulgaridad no tiene que serlo. Los insultos personales no deben celebrarse, las expresiones degradantes y las palabras altisonantes no sustituyen la crítica fundamentada. Una sociedad democrática debe ser capaz de reclamar cuentas con dureza sin perder la razón ni descender al linchamiento verbal. Condenar las formas no debe utilizarse como pretexto para ignorar el fondo. Nadie puede controlar la forma en que habla una multitud agraviada, pero un político responsable sí está obligado a entender las causas del agravio*
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