*Armagedón*

*“Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos practican el engaño”

**Jeremías 6:13* *

Subrogaciones con maña: 25 millones en dos meses**Alfredo A. Calderón Cámara**alfredocalderon1960@gmail.com**Mientras el derechohabiente escucha una explicación tras otra sobre falta de medicamentos, insuficiencia presupuestal, carencia de especialistas, equipos descompuestos, estudios retrasados y servicios saturados, existe una pregunta que casi nunca ocupa el centro de la discusión: ¿En qué se está gastando el dinero que sí existe? La pregunta parece elemental**En la administración pública, naturalmente, lo elemental puede convertirse en el secreto mejor protegido. El equipo de investigación de Armagedón próximamente deberá citar con contratos, facturas, órdenes de servicio, razón social, fechas de pago y vínculos corporativos sobre una serie de operaciones que, de integrarse a plenitud, resultará escandalosa**Documentos en poder del columnista indican que un médico relacionado con el CESSA Dr. Maximiliano Dorantes -recién extirpado- habría participado, mediante con una empresa vinculada con sus intereses, en servicios subrogados que habrían significado cobros por aproximadamente 24 millones 900 mil pesos en sólo dos meses en este año**La cifra está documentada y el hecho institucional, laboral y social es grave y de posibles consecuencias penales. Todavía no son los tiempos de dar a conocer el acta constitutiva ni quién es el propietario de la empresa, quién aparece como accionista, administrador o beneficiario, quién autorizó los servicios, quién validó su cumplimiento, quién firmó las facturas y qué relación existe entre quienes cobraron y quienes tenían responsabilidades dentro del sistema público de salud**Basta decir que ahora corresponde hablar de un señalamiento que de acuerdo a los documentos en poder de Armagedón tiene una línea de investigación periodística, no de una culpabilidad judicial establecida. Si los documentos confirman la operación, habrá que dejar de hablar exclusivamente de “crisis hospitalaria”. Para revisar las entrañas de un sistema donde la enfermedad del pobre termina convirtiéndose en oportunidad de negocio para quienes conocen desde dentro las necesidades, procedimientos y presupuestos del propio sistema**Entendamos: subrogar no es robar; beneficiarse del cargo es otra historia. Conviene hacer una precisión para que después nadie utilice el tecnicismo como refugio. La subrogación de servicios médicos no es ilegal por naturaleza. IMSS-Bienestar reconoce oficialmente los Servicios Médicos Integrales como un mecanismo mediante el cual puede contratar equipo, insumos, procedimientos diagnósticos o terapéuticos y otros servicios necesarios para garantizar continuidad asistencial**Incluso la institución a cargo de Pablo Caso durante junio de 2026 publicó requerimientos específicos para Tabasco relacionados con laboratorio clínico, banco de sangre, anestesiología y mínima invasión. Por tanto, el problema no es que el Estado contrate particulares. El problema comienza cuando alguien con posición, información, influencia o responsabilidades dentro del sistema público se beneficia directa o indirectamente de esas contrataciones**Preguntas devastadoras que requieren respuestas ante las lacras enquistadas en las entrañas de IMSS Bienestar ¿Dónde termina el médico y dónde comienza el proveedor? ¿Quién protege el interés del paciente cuando quien conoce las necesidades institucionales también tiene interés económico en vender la solución? Allí reside el corazón del conflicto que Pablo Caso debe quirúrgicamente erradicar esos nódulos dañinos**No necesariamente en el servicio, en la relación. No necesariamente en la factura, en quién la cobra los 24 millones 900 mil pesos, en cómo, por qué, mediante qué procedimiento y a favor de quién terminaron pagándose. Tiene Razón Pablo Caso al administrar el IMSS Bienestar, la necesidad y la escasez no puede convertirse en negocio y aquí aparece el problema económico más delicado**¿Administrativamente no se dio cuenta el delegado anterior? Se entiende que en cualquier institución de salud existe una relación inevitable entre escasez y contratación. Si el hospital no tiene determinado equipo, contrata el servicio. Si carece de capacidad diagnóstica, subroga estudios. Si no dispone de insumos, los compra. Hasta ahí todo parece razonable, pero ¿Se justifica que un “profesional” de la medicina use la necesidad y enfermedad de la gente para saquear la institución?**Esto que apenas comienza a destaparse es lo que deja ver que un sistema de subrogaciones mal vigilado corrompe, genera complicidades y jugosos incentivos perversos. Porque mientras más insuficiente sea la capacidad pública, mayor será la necesidad de contratar capacidad privada. Y mientras mayor sea esa dependencia, mayor será el mercado para los proveedores. La consecuencia es inquietante**Quien influye simultáneamente en la operación pública y se beneficia del servicio privado, la carencia institucional y de las enfermedades de los derechohabientes; entonces, se convierte en una línea que las autoridades deben investigar ¡Imagine la perversidad económica del modelo depredador de los recursos públicos! El sistema público no tiene capacidad suficiente. Entonces contrata reiteradamente. El dinero destinado a fortalecer infraestructura permanente termina financiando servicios externos. Plan con maña: la capacidad propia de la institución no se desarrolla**Y al siguiente ejercicio presupuestal vuelve a necesitarse exactamente al mismo proveedor. El remedio una y otra vez alimentándose de la enfermedad ¡24 millones 900 mil pesos subrogados en dos meses no son una anécdota! Bajo las circunstancias señaladas, Pablo Caso desde IMSS Bienestar no puede responder simplemente que “los servicios fueron prestados”. Seguro debe estar metiendo orden y el vivaracho Álvaro, recién corrido, ya debe tener las “barbas en remojo”**Tabasco transfirió unidades y responsabilidades al modelo IMSS-Bienestar mediante convenios que contemplan participación federal y estatal en infraestructura, personal, equipamiento, medicamentos y prestación de servicios. Ese proceso creó una administración compleja. Y precisamente allí existe otro riesgo. Cuando algo funciona, todos inauguran. Pero, cuando algo falla, nadie sabe quién era responsable. El estado dice que corresponde a la Federación y la Federación señala procesos heredados**Los administradores mencionan contratos centrales. Los hospitales hablan de coordinaciones estatales. Y el enfermo como una maceta abandonada continúa sentado en una silla esperando. La transición institucional no puede convertirse en escondite administrativo. Si existe una contratación irregular debe establecerse con exactitud: quién solicitó y quién autorizó; quién contrató y quién supervisó; quién pagó y quién recibió. Cinco preguntas pueden derrumbar montañas enteras de burocracia**Dimensionemos: también existe una cuestión ética que no puede ignorarse. Un médico -cómo el corrido del Maximiliano Dorantes- tiene derecho a ejercer privadamente y puede crear empresas. Puede invertir y puede prestar servicios. Desde luego que puede prosperar económicamente porque la bata blanca no constituye voto de pobreza; pero el conflicto de intereses está penado -ser juez, parte y cobrador; uf, de seguro tendrá problemas graves**Pero cuando ese médico ocupa una responsabilidad pública, tiene acceso a información institucional y simultáneamente participa en negocios relacionados con servicios que contrata el mismo sector donde trabaja, el estándar debe ser muchísimo más alto. Porque posee información privilegiada sobre las necesidades institucionales y la necesidad de los derechohabientes. Conoce -además-, presupuestos, carencias. Conoce procedimientos y conoce funcionarios. Conoce proveedores y conoce las urgencias**Conoce exactamente todo lo que necesita comprar el sistema. Esa maligna combinación exige controles extraordinarios. De lo contrario, el servidor público podría convertirse -a como sucedió- en el empresario mejor informado del mercado. Y eso ya no fue libre competencia. Cómo el mejor tahúr, Álvaro jugó una partida de ganar-ganar, jugó con las cartas del adversario sobre la mesa, las ganancias fueron subrogaciones con maña: 25 millones de pesos en dos meses**SEPTIMO SELLO**La ganancia en este conflicto de intereses fue monumental sólo en los dos meses de abril y mayo de este año de este gordo expediente. Los documentos confirman ganancias por 24 millones 975 mil, 211 pesos facturados, la investigación periodística es buena, pero tendría que avanzar en la tradicional auditoría para saber dónde termina todo: porque existen facturas, sellos y firmas por verificar y más de uno va a cantar cuando vea que el fuego le quema los pies**SEPTIMA TROMPETA**Desde luego, hay que auditar físicamente. Paciente por paciente cuando sea posible -por aquello que cobran el servicio y el paciente nunca lo recibió-. Servicio por servicio y fecha por fecha. Equipo por equipo y precio contra precio. Factura contra expediente y contrato contra entrega. Proveedor contra socios y socios contra funcionarios. Funcionarios contra familiares y transferencias contra beneficiarios reales. Porque la corrupción moderna rara vez deposita dinero en una cuenta llamada: “producto del saqueo”**SEPTIMA COPA**Utiliza sociedades o representantes. Familiares, prestadores o intermediarios e incluso: razones sociales. Contratos perfectamente redactados y montañas de papeles. La legalidad aparente puede ser precisamente el envoltorio. Demasiada sangre tiene esta “tortuga por tirar”, pero para que tenga Usted una idea de cómo se beneficio el corrido del Maximiliano Dorantes, revisemos estos datos -que no las facturas**De sub rogaciones cobró del Centro de Salud Maximiliano Dorantes en abril: 2 millones, 158 mil 375 pesos, en mayo 4 millones, 781 mil, 572 pesos. En el Hospital Rovirosa en abril: 4 millones, 472 mil 582 pesos y em mayo 4 millones, 961, 996 pesos, en el Hospital de la Mujer en abril: 2 millones 308 mil 859 pesos y en mayo: 2 millones 361 mil, 857 pesos y en el Hospital del Niño en abril: 1 millón 946 mil 019 pesos y en mayo 1 millón, 982 mil, 951 pesos. En total, entre abril y mayo este “pillín canallín” cobró 24 millones 975 mil 211 pesos. Disfrute el show y compren sus palomitas que la segunda y tercera parte estarán mejor*.

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