Estrellita “M.” volverá a enfrentar un proceso penal, pero por segunda ocasión quedó fuera de la acusación por trata de personas dentro del caso de la Academia Doenitz.
Un juez de control la vinculó a proceso por violencia familiar equiparada, en agravio de una ex interna de 16 años, y fijó cuatro meses para la investigación complementaria, que concluirá el 2 de enero de 2027.
La decisión volvió a confrontar a la defensa con el criterio judicial sobre la presunta trata de personas.
El abogado Omar Pérez Hernández anunció que impugnará la resolución al considerar que el juez descartó la hipótesis de trata bajo el argumento de que la adolescente ingresó voluntariamente a la institución.
Para la defensa, ese consentimiento inicial no descarta que posteriormente la menor haya sido privada de derechos o sometida a condiciones que pudieran configurar el delito.
“Como esta víctima ingresó de manera voluntaria, en ese sentido dice que no será esta cuestión; sin embargo, atendiendo el significado de esclavitud, a una persona se le privan de sus derechos”, sostuvo Pérez Hernández.
El litigante cuestionó que la voluntad de acudir a un lugar implique aceptar las condiciones que puedan imponerse después.
“Porque va a una supuesta entrevista de trabajo, no significa que ella ya está aceptando esta situación”, señaló.
La defensa también reprochó el tratamiento de los derechos de la adolescente durante la audiencia.
Pérez Hernández cuestionó que el análisis judicial privilegiara, desde su perspectiva, los derechos de una persona adulta.
“¿Dónde quedan los derechos de la niña?”, planteó.
El abogado invocó el Protocolo para Juzgar con Perspectiva de Infancia y Adolescencia de la Suprema Corte, al señalar que el interés superior de niñas, niños y adolescentes debe ocupar un lugar central en las decisiones judiciales.
También afirmó que la defensa fue limitada durante algunos momentos de la audiencia para plantear argumentos relacionados con la víctima.
La pelea por el delito más grave
La diferencia entre los delitos no es menor para la defensa.
Pérez Hernández señaló que la violencia familiar equiparada contempla una pena de uno a cinco años de prisión, mientras que la trata de personas prevé de cinco a 15 años.
Por ello, adelantó que buscarán que una segunda instancia revise el criterio utilizado por el juez para excluir nuevamente la acusación por trata.
“Consideramos que hay muchos delitos que se están dando, que se están configurando, y es lamentable que en este momento no se haya dado”, afirmó.
Mientras tanto, Estrellita “M.” continuará sujeta a proceso por violencia familiar equiparada y el caso de la Academia Doenitz seguirá en etapa de investigación complementaria.
Con información de La Jornada





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