
*Armagedón*
*“Que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto; decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras”**Isaías 30:10*
*El espejismo de las encuestas sin método*
*Alfredo A. Calderón Cámara*
*alfredocalderon1960@gmail.com*
Las llamadas «encuestas patito» suelen cumplir una función más política que demoscópica. No buscan fotografiar la realidad, sino cobrar e influir en ella. Su utilidad consiste en construir percepciones, enviar mensajes a los grupos de poder, atraer financiamiento, desanimar adversarios y convencer a la militancia de que una candidatura ya está decidida**En política, muchas veces la primera batalla se libra en la percepción y no en las urnas. Los seres humanos tienen esa curiosa costumbre de querer subirse al tren que aparenta ir ganando, aunque el tren todavía esté en el taller. Ubiquemos: dicen tener los votos en la bolsa y el mayor problema lo tienen en que la gente ni siquiera los conoce. Se entiende que el que paga es quien sale a la cabeza* *En Cárdenas, la diferencia de dos a uno entre Mayra Paloma y Alma Caudillo resulta llamativa si no existe un trabajo territorial ampliamente documentado que justifique semejante ventaja, Mayra Paloma ha tenido varios cuestionamientos. En si la encuesta no explica metodología, tamaño de muestra, margen de error, fecha del levantamiento o empresa responsable, esos porcentajes deben tomarse con mucha cautela. Las mediciones serias no sólo publican números, también muestran la metodología y cómo llegaron a ellos**En Centro, el cinismo es total: colocar prácticamente empatados a Daniel Casasús y Jorge Bracamonte después de la intensa actividad política ampliamente conocida que este último ha desarrollado durante buena parte del sexenio también despierta interrogantes. No significa que el resultado sea imposible, pero sí exige respaldo metodológico. Sin esa información, el dato puede interpretarse como un intento desesperado de posicionar a Daniel Casasús más que como una medición objetiva**Respecto a Evaristo Hernández, dos o tres líneas es demasiado espacio; la historia dice que su peor enemigo ha sido él mismo, cualquier valoración sobre fuerza electoral tendría que contrastarse con evidencia verificable, como encuestas consistentes, estructura partidista y desempeño reciente, la desesperación de Evaristo Hernández es tal que hasta con “las ánimas en pena” se toma la foto y la promueve**En Comalcalco, el liderazgo atribuido a Lorena Méndez Deniz resulta más comprensible por la exposición pública que implica encabezar la delegación estatal de Bienestar. Sin embargo, la distancia respecto de otros aspirantes también requeriría confirmarse con estudios independientes. En Cunduacán, si Jesús Abraham «Chelo» Cano aparece encabezando preferencias pese a los terribles cuestionamientos que distintos sectores han formulado sobre su administración, conviene preguntarse si la encuesta mide realmente intención de voto o si refleja reconocimiento de nombre**¿Lo real? Son variables distintas que con frecuencia se presentan como si fueran equivalentes. En Emiliano Zapata, el escenario descrito tiene lógica desde la perspectiva del control político local es total. Armin Marín -dicen que es dueño de la plaza, avionetas, ranchos, gasolineras y hasta venas de huachicol-; Armin mantiene una estructura territorial sólida, es razonable considerarlo un actor relevante; tiene todo, le falta tomar té de pasiflora y una bolsita de hielo detrás de la nuca**La hipótesis de que, ante una eventual restricción por criterios de género, impulsara a su hija Yolanda Marín es un hecho; recuerda estrategias observadas en Guerrero donde Félix Salgado impuso a la hija y ahora quiere la gubernatura él. Sin embargo, esa posibilidad sigue siendo un escenario político y no un hecho consumado. De ir Yolanda Marín tendría todo el apoyo de su padre**En conjunto, el patrón que describen estas mediciones parece privilegiar el posicionamiento de determinados perfiles antes que ofrecer una fotografía imparcial del momento político. Cuando varias encuestas favorecen sistemáticamente a ciertos actores sin transparentar su metodología, dejan de ser instrumentos de análisis y se convierten en herramientas de propaganda**La verdadera prueba llegará cuando aparezcan estudios de distintas casas encuestadoras con metodologías públicas y, sobre todo, cuando el trabajo territorial y la capacidad de movilización comiencen a pesar más que los porcentajes difundidos en redes sociales. Porque una encuesta puede fabricar una narrativa durante unas semanas, pero las urnas tienen la desagradable costumbre de corregir los excesos de la mercadotecnia política**Más que una fotografía del ánimo ciudadano, estas encuestas “patito” parecen construir un relato político. Cuando en varios municipios aparecen ventajas amplias para determinados personajes, mientras otros con mayor presencia territorial o estructura quedan relegados, la pregunta deja de ser «¿quién va ganando?» para convertirse en «¿qué mensaje se pretende enviar?»**En Huimanguillo, resulta llamativo el contraste entre el 22% atribuido a Marta Colorado y el 7% para Karla María Rabelo Estrada. Si la dirigente estatal de un partido aparece sin capacidad para competir siquiera en un municipio ni ganar su propia casilla, eso proyecta una imagen de debilidad política. Sin embargo, ese tipo de conclusiones sólo serían sólidas si la encuesta transparenta su metodología. De lo contrario, el dato puede ser más un instrumento de posicionamiento que una medición confiable**En Jalapa, el caso de José Manuel «El Yerberito» luce más consistente. En los últimos tiempos lleva dos a favor: su administración con reconocimiento institucional de trabajo por parte de la secretaría de Hacienda y Crédito Público puede traducirse en una mejor percepción ciudadana. Aun así, una encuesta por sí sola no basta para anticipar una reelección**Por los antecedentes del alcalde mongol de Jalpa de Méndez, cualquier encuesta es un cochinero, el verdadero factor parece ser la disputa interna. Si existe una confrontación entre Fabiola Peralta y la diputada María Félix, el desenlace dependerá tanto de la negociación política como del respaldo ciudadano. Las fracturas internas suelen pesar más que unos puntos porcentuales publicados meses antes de una elección. Preparen leña que ahí arderá troya**En Macuspana, la observación tiene un trasfondo conocido: en México abundan los estudios demoscópicos contratados para fortalecer la narrativa de quien los financia. Eso no significa que toda encuesta pagada sea falsa, pero sí obliga a revisar quién la realizó, quién la patrocinó y cómo levantó la información**En Paraíso, si existe una percepción ampliamente compartida de que Alfonso Baca mantiene una posición competitiva, un resultado que lo coloque por debajo de otro aspirante requiere explicaciones metodológicas. Sin ellas, la credibilidad del estudio se debilita. En Tacotalpa, la posibilidad de acuerdos políticos internos puede ser incluso más determinante que una diferencia de uno o dos puntos. Las candidaturas muchas veces se definen en las mesas de negociación antes que en las mediciones**En Teapa, una ventaja atribuida a Raúl Cabrera tiene lógica, de ser tomado en cuenta para su partido garantiza el resultado final. Habrá que esperar las campañas, las alianzas y la operación territorial suelen modificar el panorama conforme avanza el proceso**Finalmente, en Tenosique, la ubicación marginal de actores que distintos analistas consideran relevantes, junto con un liderazgo muy amplio para otro perfil, naturalmente genera dudas sobre la representatividad del ejercicio. Sin evidencia metodológica pública, es difícil saber si refleja una medición real o una estrategia de comunicación. Habrá que meditar que ya son los tiempos en que si la marca ponía “una vaca” de candidata, la “vaca” ganaba**En términos generales, la constante parece ser la misma: porcentajes muy convenientes para ciertos aspirantes, diferencias que no siempre coinciden con la percepción política local y escasa transparencia sobre la metodología. Una encuesta seria no se sostiene porque sus números agraden o incomoden, sino porque cualquiera puede revisar cómo fue elaborada. Tabasco está a las puertas del espejismo de las encuestas sin método**SEPTIMO SELLO**Testimonios del Hospital Infantil trascienden las deficiencias administrativas y se convierten en asuntos de salud pública y de derechos humanos. El hospital del Niño Rodolfo Nieto Padrón no puede operar con normalidad cuando carece de insumos básicos, medicamentos, sillas de ruedas y, además, sus elevadores siguen y permanecen fuera de servicio. En esas condiciones, la carga del sistema recae sobre las familias, que terminan haciendo el trabajo que debería garantizar la institución. Por ello, la directora mantiene la política de “puertas cerradas” y sigue aislada en su oficina sin atender a nadie**SEPTIMA TROMPETA**La situación de los elevadores resulta especialmente preocupante por el abandono de meses y meses. Madres, padres o cuidadores deben cargar a niños enfermos por las escaleras porque no existe un elevador funcional, el riesgo de caídas, lesiones y complicaciones médicas aumenta considerablemente. No se trata de una simple incomodidad, sino de una barrera que limita el acceso efectivo a la atención médica**Cuando en la farmacia del Hospital del Niño la respuesta habitual es que el familiar compre lo que el hospital no tiene, el costo de las deficiencias institucionales se traslada directamente al bolsillo de quienes no tienen y aun así enfrentan la angustia de tener un hijo enfermo. Lo peor, ni siquiera receta les dan, sino el nombre del medicamento, “en un pedazo de papel para evitar demandas y evidencias”. Desolador panorama, la gratuidad y continuidad de la atención quedan seriamente comprometidas. Las críticas dirigidas a la dirección del hospital expresan un fuerte descontento ciudadano**SEPTIMA COPA**Se perdió la visión y el compromiso que en el hospital infantil, la calidad del servicio no se mide por discursos o comunicados, sino por la capacidad de garantizar condiciones dignas y seguras para los pacientes. Si un padre tiene que subir a su hijo en brazos porque el elevador no funciona, si debe recorrer farmacias para conseguir un medicamento o esperar una silla de ruedas que nunca llega, el problema ya dejó de ser administrativo: se convirtió en una expresión concreta del deterioro del sistema de salud que afecta directamente a los menores y a sus familias*




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