Especialista destaca que la identidad y la participación social fortalecen la conservación patrimonial
La preservación del patrimonio cultural no depende únicamente de conservar edificios históricos; También implica fortalecer el vínculo que las comunidades mantienen con su historia, sus tradiciones y el significado que otorgan a los espacios que habitan, es por esto que la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) y la Universitat de Girona, España, llevaron a cabo la conferencia «Importancia del turismo religioso y espiritual en la salvaguarda del patrimonio cultural: el caso del Camino Ignaciano», impartida por la investigadora predoctoral María Angélica Álvarez Orozco.
Durante la conferencia, la investigadora colombiana explicó que el turismo religioso y espiritual puede convertirse en un aliado para la conservación del patrimonio, al generar una relación positiva entre las comunidades locales y quienes visitan estos sitios, promoviendo el respeto por la identidad cultural y la apropiación social de los espacios históricos.
«Un camino de peregrinación puede favorecer la interacción entre visitantes y habitantes, fortaleciendo la conservación del patrimonio y enriqueciendo la experiencia que se vive en el territorio», explicó.
Como ejemplo presentó el Camino Ignaciano, una ruta inspirada en el recorrido realizado por San Ignacio de Loyola en España, la cual, además de su valor religioso, representa un modelo de integración entre patrimonio, paisaje, espiritualidad y desarrollo local.
Álvarez Orozco señaló que una de las principales enseñanzas de este caso es comprender que la conservación del patrimonio trasciende la restauración de edificios, ya que requiere reconocer el valor simbólico que estos espacios tienen para las comunidades.
«Si las personas no sienten que ese patrimonio forma parte de su identidad, difícilmente lo cuidarán. Conservar también significa conocer, valorar y transmitir aquello que nos representa como sociedad», afirmó.
Asimismo, destacó el papel de la tradición oral y de la memoria colectiva como elementos indispensables para preservar el patrimonio cultural, pues permiten que las nuevas generaciones comprendan el origen de las prácticas, costumbres y expresiones que dan identidad a una comunidad.
En este sentido, demostró que la formación de especialistas en conservación del patrimonio debe integrar una visión interdisciplinaria que combine los conocimientos técnicos con el análisis social y humanístico.
«No basta con restaurar un edificio; es necesario comprender qué significa para la comunidad y cómo ese patrimonio forma parte de su historia e identidad», subrayó.
Finalmente, invita a la sociedad a fortalecer el sentido de pertenencias hacia su patrimonio cultural, pues asegúrese de que aquello que las personas conocen, valoran y sienten como propio tiene mayores posibilidades de preservarse para las futuras generaciones.
La actividad se realizó en el Auditorio Arq. Aercel Espadas, ubicado en el Ex Convento de La Mejorada de la Facultad de Arquitectura, como parte de los intercambios académicos que ambas instituciones desarrollan a través del programa Erasmus, iniciativa que fortalece la colaboración internacional y el intercambio de conocimientos entre estudiantes, docentes e investigadores.




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