
Cayuco
Enrique Muñoz González
“La traición nunca viene de tus enemigos.”
EXDIRECTOR DE PEMEX AMENAZA POLÍTICAMENTE A LA PRESIDENTA CLAUDIA SHEINBAUM
El exdirector de Pemex, Víctor Rodríguez, pasó en muy poco tiempo de ser uno de los hombres de mayor confianza de la presidenta Claudia Sheinbaum a convertirse en un personaje incómodo para Palacio Nacional.
Su salida del escenario político estuvo marcada por la difusión de un video en el que incurre en actos de violencia contra su esposa, de origen cubano. A partir de ese momento, la presidenta tomó distancia públicamente y dejó claro que no habría respaldo político para quien enfrentara ese tipo de señalamientos.
Pero el escándalo personal podría terminar siendo el menor de sus problemas.
En este espacio retomamos parte de la información publicada por el periodista Mario Maldonado y difundida ampliamente en redes sociales por José Díaz Machuca, en la que se exponen declaraciones atribuidas a Víctor Rodríguez que representan un fuerte golpe al discurso energético de la llamada Cuarta Transformación.
Según esa versión, Rodríguez habría reconocido que el director general de Pemex dejó de ser el verdadero centro de decisión y que las instrucciones provienen directamente de la Presidencia de la República, así como de las secretarías de Hacienda y de Energía. En otras palabras, habría admitido que su papel era el de un simple operador y no el de un funcionario con autonomía para dirigir la empresa petrolera más importante del país.
Más delicadas aún son las revelaciones sobre el estado real de Pemex. Se reconoce que durante la administración anterior prácticamente no se realizó exploración suficiente para reponer reservas petroleras, una crítica que inevitablemente apunta hacia la política energética del sexenio pasado.
También contradice uno de los discursos más repetidos por Morena: el supuesto combate exitoso al huachicol. De acuerdo con las declaraciones atribuidas al exdirector, el robo de crudo continúa y alcanzaría alrededor de 16 mil barriles diarios. Si se suman los robos de gasolina, diésel y gas LP, las pérdidas anuales rondarían los 45 mil millones de pesos. Una cifra que, de confirmarse, desmorona la narrativa oficial de que ese problema quedó prácticamente erradicado.
Otro dato resulta todavía más preocupante. México dependería hasta en un 96 por ciento del gas importado del extranjero y contaría con reservas estratégicas para apenas unos doce días. Una realidad que choca frontalmente con el discurso de la llamada “soberanía energética”.
Como si eso fuera poco, Rodríguez también habría defendido los contratos mixtos con la iniciativa privada, una figura que durante años fue severamente criticada por Morena y presentada como símbolo de las reformas neoliberales que tanto combatieron.
Si estas declaraciones reflejan fielmente su pensamiento, el golpe político es demoledor. No proviene de un adversario de la oposición ni de un analista extranjero. Proviene de quien fue designado por la propia presidenta para encabezar Pemex y de uno de sus colaboradores más cercanos desde los tiempos de la UNAM.
La gran pregunta es inevitable. ¿Se rompió la relación por el escándalo personal o porque comenzó a decir públicamente lo que el gobierno prefería mantener en privado?
Cuando quienes estuvieron dentro del círculo del poder empiezan a contradecir el discurso oficial, el problema deja de ser de comunicación y se convierte en una crisis de credibilidad.
Porque las peores amenazas para un gobierno no siempre vienen de la oposición. Con frecuencia surgen de quienes conocen sus secretos desde adentro.
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