Cayuco
Enrique Muñoz González

“Éramos muchos y parió la abuela.”
Refrán español

LLUEVE SOBRE MOJADO EN MORENA

Los problemas para Morena y para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum no dejan de acumularse. Cuando parece que una crisis comienza a disiparse, surge otra con mayor fuerza. La presión política, tanto interna como externa, crece cada semana y el margen de maniobra del gobierno parece reducirse.

Mientras continúan los rumores y versiones sobre posibles investigaciones de autoridades estadounidenses contra personajes de la clase política mexicana, la atención volvió a centrarse en la estrategia del combate al narcotráfico.

El miércoles pasado, Terry Cole, director de la DEA, lanzó un mensaje que no pasó desapercibido. Confirmó que la administración estadounidense ha colocado al Cártel de Sinaloa y al Cártel Jalisco Nueva Generación como la máxima prioridad operativa de esa agencia, debido a su participación en el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos.

No se trata de una declaración cualquiera. Es una señal política que anticipa un endurecimiento de la estrategia de Washington contra las organizaciones criminales mexicanas y contra cualquier persona o estructura que, según las investigaciones estadounidenses, les brinde apoyo financiero, logístico o político.

Por sí sola, esta declaración no representa una acusación formal contra la presidenta Claudia Sheinbaum ni contra Morena. Sin embargo, sí incrementa la presión diplomática sobre el gobierno mexicano y abre la puerta a un escenario mucho más complejo.

Estados Unidos podría intensificar las operaciones de inteligencia, fortalecer las investigaciones financieras, ampliar las sanciones contra empresas y personas vinculadas con los cárteles e, incluso, solicitar nuevas extradiciones si las investigaciones arrojan pruebas suficientes.

La relación bilateral también podría entrar en una etapa de mayor tensión si Washington concluye que la estrategia de seguridad del gobierno mexicano continúa siendo insuficiente para contener el tráfico de fentanilo, un problema que sigue siendo considerado una prioridad de seguridad nacional para Estados Unidos.

En el terreno político, la oposición encontrará en estas declaraciones un nuevo argumento para cuestionar la política de “abrazos, no balazos”, cuya eficacia ha sido objeto de un intenso debate desde hace varios años.

Lo que hasta ahora no puede afirmarse es que la DEA haya acusado formalmente a Claudia Sheinbaum o a Morena de tener vínculos con organizaciones criminales. Esa acusación simplemente no existe en este momento. Aunque si ha señalado a dos carteles. El de Sinaloa y nueva generación Jalisco.

Pero tampoco puede ignorarse que, cuando Estados Unidos eleva el tono de sus advertencias, normalmente lo hace porque sus investigaciones siguen avanzando.

Si en algún momento el Departamento de Justicia presentara acusaciones penales contra funcionarios mexicanos de alto nivel o revelara pruebas de presuntos vínculos con el crimen organizado, el impacto político sería devastador para el gobierno de Morena y provocaría una crisis diplomática de dimensiones inéditas.

Por ahora, las declaraciones de Terry Cole son una advertencia, no una sentencia. Pero en política, las advertencias de Washington rara vez son gratuitas.
Con frecuencia representan el primer capítulo de decisiones mucho más severas.

Y mientras tanto, en Morena sigue lloviendo… sobre mojado.

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