Especialista destaca la detección temprana y hábitos saludables para reducir riesgos crónicos
El cuidado de la salud ha dado un paso importante con la incorporación del concepto de Síndrome Cardiovascular Renal Metabólico (CKM), una actualización que permite comprender de manera integral cómo se relacionan la salud cardiovascular, la función renal y los trastornos metabólicos, como la obesidad y la diabetes, informó la pasante de Nutrición de la Coordinación General de Servicios de Salud de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), Nathassja Piña Martínez.
En entrevista indicó que este nuevo enfoque, surge a partir de un consenso impulsado por destacadas organizaciones internacionales de salud, con el objetivo de identificar de forma más precisa el avance de factores de riesgo que afectan simultáneamente al corazón, los riñones y el metabolismo.
“La principal ventaja de este nuevo modelo es que nos permite identificar de manera temprana a las personas en riesgo y actuar antes de que aparezcan complicaciones graves”, explicó.
Destacó que el objetivo de esta nueva clasificación es fortalecer las estrategias de prevención y reducir el riesgo de complicaciones y mortalidad asociadas con enfermedades crónicas.
La especialista señaló que el síndrome cardio renal metabólico no se considera una enfermedad única, sino una condición progresiva que se clasifica en diferentes estadios. Estos van desde una persona sin factores de riesgo, hasta etapas donde ya existen enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión arterial, daño renal u otras afecciones cardiovasculares.
Enfatizó que uno de los principales detonantes es el exceso de grasa corporal, ya que genera procesos inflamatorios que pueden favorecer la resistencia a la insulina, alteraciones en la glucosa y otros trastornos metabólicos que, con el tiempo, impactan el funcionamiento del corazón y los riñones.
“Lo importante es detectar oportunamente los factores de riesgo para evitar que la persona avance a estadios más graves. La prevención sigue siendo la herramienta más efectiva”, afirmó.
Entre las recomendaciones para disminuir el riesgo de desarrollar este síndrome, la profesional de la salud subrayó la importancia de mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física de manera regular, dormir adecuadamente y cuidar la salud mental.
Asimismo, recomendó realizar estudios de laboratorio al menos una vez al año, incluyendo mediciones de glucosa, perfil de lípidos, presión arterial y pruebas de función renal, especialmente en personas con antecedentes de sobrepeso, obesidad, diabetes o hipertensión.
En cuanto a la alimentación, sugirió priorizar el consumo de verduras, frutas, cereales integrales, leguminosas y proteínas magras como pollo y pescado, además de mantener una adecuada hidratación y moderar el consumo de carnes rojas y alimentos con alto contenido de sodio.
Respecto a la actividad física, comentó que se recomienda acumular al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado a vigoroso, combinando actividades aeróbicas, como caminar o andar en bicicleta, con ejercicios de fuerza que favorezcan el mantenimiento de la masa muscular.
“Este nuevo concepto nos ayuda a entender mejor cómo se relacionan distintas enfermedades crónicas u otras afecciones cardiovasculares y nos permite trabajar de manera multidisciplinaria para mejorar la calidad de vida de las personas”, remarcó.
Finalmente, la especialista invitó a la comunidad universitaria y a la población en general a mantenerse informada y aprovechar las acciones de promoción de la salud que realiza la UADY a través de la Coordinación General de Servicios de Salud.





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