Su trabajo impulsó viveros, reforestación y el rescate del conocimiento botánico maya
El amor por la naturaleza, la investigación científica y la educación ambiental han marcado la trayectoria del Dr. Salvador Flores Guido, Profesor Emérito de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) y pionero en la creación del vivero de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ), un espacio que hoy forma parte de la identidad y el patrimonio ambiental de esta dependencia universitaria.
En entrevista, el académico recordó que su formación como biólogo y su especialización en botánica fueron determinantes para emprender diversas iniciativas encaminadas al estudio y conservación de la flora regional.
A partir de ese interés, documentó las especies arbóreas presentes en la Facultad y propuso la creación de un jardín botánico, además de impulsar el desarrollo de un vivero con recursos del CONACYT, proyecto que permitió producir plantas para ornamentar las instalaciones universitarias y apoyar acciones de reforestación en otros espacios de la ciudad.
Flores Guido destacó que las plantas cultivadas en el vivero no solo embellecieron la Facultad, sino que también fueron donadas para contribuir a la reforestación del periférico de Mérida, donde actualmente pueden apreciarse grandes árboles que son resultado de ese esfuerzo colectivo.
Asimismo, promovió la creación de un jardín botánico de plantas medicinales en la Facultad de Química, con el propósito de acercar a las nuevas generaciones al conocimiento tradicional de las especies utilizadas por las comunidades mayas de la Península de Yucatán.
Para el Profesor Emérito, los espacios verdes universitarios tienen un valor que trasciende su función ornamental. Son lugares destinados al aprendizaje, la investigación y la convivencia con la naturaleza. Recordó que durante varios años se organizaron talleres para niñas y niños, en los que se enseñaba a reconocer las plantas y a valorar la riqueza natural del entorno.
También impulsó la creación de un sendero botánico dentro de la Facultad, diseñado para que estudiantes, visitantes y miembros de la comunidad pudieran recorrerlo mientras conocían las distintas especies vegetales presentes en el campus.
Al observar hoy el crecimiento de esos árboles y la transformación de los espacios, el académico expresó su satisfacción por haber contribuido a construir una universidad más verde y consciente de la importancia de preservar el medio ambiente. Reconoció también el apoyo de diversos directores y colaboradores que hicieron posible la realización de estos proyectos y reiteró la necesidad de mantenerlos y fortalecerlos en beneficio de las futuras generaciones.
En este sentido, hizo un llamado a cuidar estos espacios como un patrimonio no solo de la Universidad, sino de toda la sociedad, especialmente ante los retos ambientales que enfrenta la región. Advirtió sobre los efectos de la deforestación y el calentamiento global, fenómenos que hacen indispensable reforzar las acciones de conservación y fomentar una mayor conciencia ambiental.
Finalmente, Salvador Flores Guido compartió una de las líneas de investigación que más le apasionan: los huertos mayas, a los que considera una herencia cultural y ambiental invaluable.
Explicó que estos espacios han sido históricamente centros de domesticación de plantas, donde las comunidades mayas seleccionaron y cultivaron especies silvestres que hoy forman parte de la alimentación, la medicina tradicional y la vida cotidiana.




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