
Armagedón
“El justo cuida de la vida de su bestia; más el corazón de los impíos es cruel”
Proverbios 12:10
Proteger el medio ambiente, es responsabilidad histórica
Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com
Tabasco tiene una riqueza natural que no puede seguir siendo tratada como herencia inagotable. Cada laguna, humedal, río y comunidad forma parte de la perspectiva de vida de sus habitantes. Si el gobierno estatal logra convertir esta visión en acciones concretas, Cinco Lagunas puede ser un precedente importante. El mensaje de fondo es claro: proteger la naturaleza no es un lujo. Es una forma de gobernar con responsabilidad histórica
Entendamos que ningún pueblo puede construir bienestar duradero sobre un territorio enfermo. Y Tabasco, tierra, agua y memoria, necesita entender que su futuro no está solamente en lo que produce, sino en lo que decide preservar
La entrega del Premio Estatal del Medio Ambiente 2026 “José Narciso Rovirosa” y el Decreto de Área Natural Protegida para la reserva Cinco Lagunas no deben leerse únicamente como un acto ceremonial. En términos políticos, ambientales y sociales, el evento encabezado por el gobernador Javier May Rodríguez coloca sobre la mesa una definición de fondo: Tabasco no puede seguir viendo su riqueza natural como simple paisaje, como postal turística o como recurso disponible para ser explotado sin consecuencias
Ubiquemos que la naturaleza tabasqueña es en realidad infraestructura vital, históricamente es defensa contra inundaciones, reserva de biodiversidad, fuente de agua, equilibrio climático, identidad comunitaria y condición básica para cualquier proyecto serio de bienestar. Por eso, el mensaje político más importante no está solamente en la entrega de reconocimientos, sino en el decreto mismo
Declarar Área Natural Protegida a Cinco Lagunas representa una decisión institucional que, marca un cambio en la forma de entender el desarrollo. Proteger un territorio no es clausurarlo ni convertirlo en vitrina intocable. Es reconocer que hay todavía espacios donde el interés público debe estar por encima de la especulación, del desorden urbano, de la depredación silenciosa y de esa vieja costumbre humana de destruir primero y llorar después
Geográficamente Tabasco tiene una condición ambiental privilegiada, pero también profundamente vulnerable. Es tierra, agua, selva, pantanos, ríos, lagunas, humedales y una biodiversidad que ha sostenido durante siglos la vida de comunidades enteras. Pero esa misma abundancia una y otra vez ha sido tratada con descuido. Durante años, el discurso del desarrollo en gobiernos anteriores se impuso sobre la lógica del cuidado y la conservación
Es del dominio púbico que por décadas en Tabasco se rellenaron zonas bajas, se invadieron márgenes de cuerpos de agua, se talaron áreas sensibles, se permitió la contaminación de ríos y lagunas, y se normalizó la idea de que el crecimiento económico podía avanzar dejando atrás un cementerio de árboles, peces muertos y comunidades expuestas a inundaciones
En ese contexto, la ceremonia en el Yumka’ adquiere un valor simbólico. Es un espacio dedicado a la interpretación y convivencia con la naturaleza planteado desde una visión de gobierno que vinculó bienestar con salud de los ecosistemas. Ese es el punto central: no hay bienestar duradero si se destruye el territorio que sostiene la vida. La política social sin política ambiental termina siendo incompleta, decenas de animales perecieron en el sexenio anterior por negligencia y abandono
Se pueden entregar apoyos, construir caminos, ampliar programas y mejorar servicios, pero si al mismo tiempo se deterioran las fuentes de agua, se contaminan los suelos y se destruyen los ecosistemas que regulan el clima, el bienestar se vuelve frágil, temporal y contradictorio
El Ejecutivo Estatal plantea una idea correcta: el bienestar del pueblo está estrechamente ligado a la salud de los ecosistemas. Esa afirmación tiene peso político porque desplaza la agenda ambiental del terreno ornamental al terreno estratégico. La protección de la naturaleza deja de ser un asunto de activistas, académicos o especialistas para convertirse en una importante tarea de gobierno
Entendamos: los decretos ambientales no se defienden solos. Requieren presupuesto, vigilancia, ordenamiento territorial, participación comunitaria, sanciones reales, educación ambiental y una autoridad capaz de resistir presiones económicas y políticas. Cinco Lagunas ha sido llamado a convertirse en un ejemplo de conservación comunitaria. La diferencia en la ejecución estará a la vista de todos, porque un área natural protegida necesita plan de manejo, delimitación, vigilancia permanente, mecanismos de restauración, monitoreo científico y coordinación entre gobierno estatal, municipal y comunidades
El reconocimiento a los galardonados también tiene una lectura política relevante. Al premiar a personas y proyectos en conservación, investigación, responsabilidad ambiental empresarial, gestión de residuos, comunidades sostenibles, infancia, adolescencia y juventud frente al cambio climático, el gobierno envía un mensaje: la política ambiental no puede depender únicamente del Estado
Requiere sociedad organizada, academia, empresas responsables, comunidades, escuelas, niñas, niños y jóvenes. Esa pluralidad es importante porque muestra que la defensa ambiental no se construye desde una sola oficina ni desde una sola foto de gobierno. Se construye desde prácticas diarias, desde conocimiento técnico y desde compromiso territorial. En un estado como Tabasco, donde el desarrollo energético, urbano, agropecuario y de infraestructura ha dejado huellas profundas sobre el territorio
La responsabilidad ambiental debe tener misión y visión: reducción real de impactos, manejo adecuado de residuos, respeto a cuerpos de agua, compensaciones ambientales verificables y transparencia. El ambientalismo de aparador es cómodo, barato y muy fotogénico, pero sirve de poco cuando los ecosistemas están bajo presión. La inclusión de niñas, niños y jóvenes en los concursos de dibujo, cuento y acciones ambientales tiene un valor formativo que no debe minimizarse
La educación ambiental debe ir acompañada de decisiones adultas responsables. No basta pedirles a los menores que dibujen árboles si al mismo tiempo se permite que los intereses económicos arrasen con los territorios. La infancia puede inspirar conciencia, pero la autoridad debe garantizar protección. Porque proteger el medio ambiente no es un lujo, es responsabilidad histórica
EL SEPTIMO SELLO
Tabasco necesita una política ambiental que reconozca la relación entre pobreza, territorio y vulnerabilidad. Las comunidades más afectadas por inundaciones, contaminación o pérdida de recursos naturales suelen ser las que menos responsabilidad tienen en el deterioro. Por eso, la justicia ambiental debe formar parte del proyecto de bienestar
LA SEPTIMA TROMPETA
No se trata solamente de cuidar especies o paisajes, sino de proteger condiciones de vida. La declaratoria de Cinco Lagunas debe verse, entonces, como un punto de partida. Su importancia dependerá de la capacidad del gobierno para convertirla en política pública viva. Esto implica involucrar a las comunidades cercanas, a especialistas, instituciones educativas y organizaciones ambientales
LA SEPTIMA COPA
Hay otro elemento de fondo que reclama atención: el cambio climático. Tabasco es un estado altamente expuesto a sus efectos. Las lluvias extremas, las inundaciones, el aumento de temperaturas, la pérdida de cobertura vegetal y la presión sobre cuerpos de agua no son amenazas abstractas. Ya forman parte de la vida cotidiana
Por eso, cada área natural protegida debe entenderse también como una herramienta de adaptación climática. Proteger lagunas, humedales y zonas de vegetación no es romanticismo ecológico. Es defensa territorial. Es prevención de desastres. Salud, vida pública y economía de largo plazo




Deja un comentario