Armagedón

“Porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá”
Lucas 12:48

Sheinbaum y May: alianza con compromisos
Alfredo A. Calderón Cámara
*alfredocalderon1960@gmail.com

La gira de la presidenta Claudia Sheinbaum por Tabasco debe leerse más allá de la fotografía, el aplauso y la frase políticamente rentable. En plática de café amigo debatía y cuestionaba sus alcances, dimensionemos: fue una visita de dos días con amplia agenda pública: programas sociales, becas, salud, infraestructura carretera y cacao

Una gira diseñada para colocar a Tabasco dentro del mapa prioritario del nuevo ciclo federal y al mismo tiempo, para mostrar sincronía entre Palacio Nacional y el gobierno de Javier May. En términos políticos, el mensaje central fue la coordinación. La presidenta recorrió Comalcalco, Cárdenas, Cunduacán, Macuspana, Jalapa y Teapa acompañada del gobernador, en una agenda que buscó asociar la presencia federal con beneficios concretos: entrega de apoyos, supervisión de obras y contacto territorial

Eso no es casualidad. En política, los recorridos se diseñan como mensajes: se escoge el territorio, se escoge el programa y se escoge la narrativa. Nada queda suelto, salvo cuando la realidad decide imprevistos. El primer eje fue social. La entrega de tarjetas de la beca Rita Cetina en Cunduacán y Jalapa, junto con la referencia a más de 3 mil 600 millones de pesos destinados a becas para más de 500 mil alumnos en Tabasco

El evento colocó a la educación como uno de los pilares discursivos de la gira. A ello agregue el programa estatal de Inclusión Digital, con tabletas para más de 42 mil alumnos de secundaria. La lectura es clara: el gobierno federal y el estatal buscan presentar una política social articulada, donde las becas federales y los programas locales vayan de la mano y se complementen

El segundo eje fue productivo. En Comalcalco, el encuentro con productores de cacao tuvo un valor simbólico y económico. El anuncio presidencial de mecanismos para garantizar precios justos al cacao, evitar el intermediarismo y construir una planta agroindustrial con inversión de 110 millones de pesos apunta a una vieja demanda del campo tabasqueño: que la riqueza primaria no se quede atrapada entre coyotes, burocracia y discursos de temporada

El tercer eje fue infraestructura. La supervisión de la carretera Macuspana-Escárcega, con una inversión superior a los 11 mil millones de pesos y alcance regional para Tabasco, Campeche y Chiapas, tiene una dimensión estratégica. No se trata sólo de modernizar kilómetros de asfalto. Se trata de conectar al sureste, facilitar movilidad, comercio y desarrollo regional, una obra estructurante

El cuarto eje fue salud. Hay la impostergable promesa de sustituir los hospitales regionales de Teapa y Macuspana, la próxima inauguración del Hospital de Cárdenas IMSS-Bienestar, busca responder a una de las mayores sensibilidades sociales: la atención médica. Aquí el desafío será enorme, porque una obra hospitalaria no se mide solamente por paredes terminadas, sino por médicos, medicinas, equipos, mantenimiento, trato digno y capacidad real de atención. Un hospital sin operación eficiente es sólo cemento con discurso

La frase más política de la gira fue, sin duda, el reconocimiento de Sheinbaum a Javier May como “el mejor gobernador”. Esa expresión funciona como espaldarazo público. Le da al mandatario tabasqueño una ventaja simbólica frente a adversarios internos, grupos desplazados y actores que buscan medir su fuerza dentro del propio movimiento

En política mexicana, una frase presidencial no es un cumplido inocente. Es una señal de jerarquía. Y las señales, aunque algunos hagan como que no las oyen, terminan ordenando el tablero. Ubiquemos: Pero ese respaldo también implica una carga. Cuando la presidenta avala públicamente a un gobernador, los pendientes locales dejan de ser asuntos aislados

La seguridad, los servicios públicos, la salud, la educación, los conflictos laborales y la eficiencia administrativa empiezan a formar parte del mismo expediente político. El elogio fortalece, sí, pero también compromete. Eleva la expectativa y reduce el margen para excusas. El gobernador entiende el alcance del elogio-compromiso

En términos políticos, la gira también tuvo una función de cohesión interna. Javier May respondió con un discurso de respaldo a la presidenta, defensa de la soberanía nacional y continuidad del proyecto de transformación. Ese intercambio de legitimidades es importante: la presidenta fortalece al gobernador y el gobernador reafirma la lealtad territorial de Tabasco al proyecto nacional

Sin embargo, una lectura mesurada exige no confundir narrativa con consolidación. La gira fue políticamente exitosa en imagen, coordinación y mensaje. Pero su verdadero valor dependerá de lo que ocurra después: que la planta agroindustrial se construya, que la carretera avance, que los hospitales funcionen, que las becas lleguen sin obstáculos y que los programas sociales se sostengan

En síntesis, la gira presidencial fortaleció a Javier May, reposicionó a Tabasco dentro de la agenda federal y mostró una alianza política clara entre el gobierno estatal y la presidenta Sheinbaum. Pero también dejó una vara más alta. El respaldo presidencial no sustituye los resultados; los exige

Ahora el gobierno de Tabasco tendrá que demostrar que la visita no fue sólo una postal de unidad, sino el inicio de una etapa de cumplimiento verificable. Porque la política puede vivir un rato de símbolos, pero la gente vive todos los días de servicios, caminos, hospitales, escuelas y respuestas. En pocas palabras dejo escenarios nítidos, Sheinbaum y May: alianza con compromisos

SEPTIMO SELLO
En síntesis, la gira fue positiva para el gobierno estatal: recibió oxígeno, legitimidad y narrativa. Pero también dejó una responsabilidad mayor. Tabasco recogió respaldo presidencial; ahora deberá demostrar que ese respaldo se traduce en resultados verificables, no sólo en discursos bien acomodados para que la realidad no arruine la ceremonia, como suele hacer

También hubo una carga política interna. Cuando la presidenta califica a Javier May como “el mejor gobernador”, Sheinbaum no sólo le da un elogio de cortesía: le otorga capital político, respaldo público y margen de operación frente a los grupos locales que todavía disputan influencia. En política, los aplausos presidenciales no son flores: son señales. Y las señales, aunque algunos finjan no entenderlas, pesan más que muchos discursos

SEPTIMA TROMPETA
Reflexionemos: una lectura mesurada obliga a distinguir entre respaldo político y resultados consolidados. La gira mostró proyectos, compromisos y coordinación, pero el reto estará en la ejecución: que las obras se terminen, que los hospitales funcionen, que los programas lleguen sin burocracia y que el discurso de bienestar no se quede en fotografía de celular

SEPTIMA COPA
En seguridad pública, las “caídas” nunca son administrativas: son mensajes. Y este huele a control. La versión que corre en los pasillos -que la salida de Serafín Tadeo fue decisión directa de Javier May Rodríguez- no apunta a un simple relevo, sino a una cirugía de poder dentro de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Tabasco

Cuando un gobernador decide mover piezas en el aparato policiaco, no está administrando perfiles, está reconfigurando lealtades. Porque en corporaciones permeadas por inercias, la “limpieza” no es retórica: implica cortar redes, incomodar intereses y asumir costos. Si fue decisión unipersonal, el mensaje es doble: hacia adentro, disciplina o salida; hacia afuera, control político del mando

Pero aquí está el filo: depurar no siempre fortalece. Si el movimiento no va acompañado de resultados tangibles -reducción real de violencia, control territorial, confianza ciudadana- la narrativa de “limpieza” se convierte en coartada. Varios comandantes le dijeron al columnista: recuerde, en seguridad pública, las coartadas duran poco. Vale la pena revisar el tema.

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