Armagedón

“Aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda”
Isaías 1:17

Tabasco: confianza en ascenso, retos en espera
Alfredo A. Calderón Cámara
*alfredocalderon1960@gmail.com
Los datos de la última Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) dibujan un cambio relevante en la percepción ciudadana en Tabasco. Contra viento y marea se ha navegado. Ha costado trabajo y por lo mismo, es de tomar en cuenta que no es menor el resultado. Aunque tampoco en automático se puede traducir la percepción de la sociedad en transformación estructural

Ubiquemos tiempos y circunstancias: el dato central no es insignificante: en el INEGI, la medición de la ENCIG no evalúa discursos, sino percepciones acumuladas de experiencia ciudadana. Y en política pública, la percepción social -aunque imperfecta- suele ser el termómetro más seguro y cercano a la legitimidad cotidiana del gobierno

Para tener idea de lo mal que estábamos, recuerde Usted la pésima percepción que dejo por los suelos la prepotencia del ex gobernador Adán Augusto López en todos los terrenos, incluso al atender las contingencias climáticas; heredando al irse a la Secretaría de Gobernación, la inoperancia de su “carga maleta” Carlos Manuel Merino Campos, quien nunca gobernó, por lo qué, se ganó su etiqueta de “florero”, que es perenne

Ubicado el por qué Tabasco estaba en el fondo de la hondonada, lo que muestran los números de la encuesta: Tabasco entre 2023 y 2025 apunta a una tendencia de mejora, la percepción social se dio en los primeros cien días de gobierno con una intensa gira de territorio, aunque, conviene leerla con cautela y contexto

Dimensionemos, aunque es evidente que el “buey está saliendo de la barranca”, todavía no son tiempos de “sacar a pasear santos ni de tirar cuetes”. Revisemos con sensatez: Primero, es de vital importancia el salto en confianza de la gente hacia el gobierno estatal -del lugar 21 al 6- sugiere un cambio relevante en la relación ciudadanía–autoridad

Este salto es políticamente significativo. La confianza no crece por decreto, suele responder a una combinación de factores: menor confrontación política visible: la nimia oposición no recibe respuestas a sus oprobios, hay una narrativa gubernamental más ordenada y cierta estabilización en servicios públicos o seguridad. Hasta ahora, esa actitud ha sido un activo político claro: la legitimidad percibida

Ese rubro no es un indicador aislado: normalmente ese tipo de avance se sustentan en señales visibles como mayor presencia institucional. La presencia del gobernador y todo el gabinete en las giras de territorio ha sido un acierto de gobierno y un alivio para miles de tabasqueños que tienen la atención en sus mismas comunidades; otro, la narrativa política consistente en hablar los temas delicados cara a cara; una especie de cierta contención de crisis

Sin embargo, las voces discordantes y miradas pesimistas le apuestan que la confianza es volátil; puede subir rápido, pero también caer con la misma velocidad si se aprovechan los errores de gobierno y la palabra no se traduce en resultados tangibles. Antídoto y palanca de desarrollo es la terminada obra civil del Hospital de Cárdenas en este sexenio, prueba de avances, sólo falta el equipamiento al cien% para que el beneficio social sea irrefutable

Segundo, la reducción en la encuesta de la posición de víctimas de corrupción (del lugar 3 a 11) es probablemente el dato más sustantivo. Aquí ya no hablamos sólo de percepción, sino de experiencia reportada. Este indicador es más duro que la percepción. Sugiere una reducción en la experiencia directa de corrupción. Puede implicar: simplificación de trámites, digitalización parcial o menor interacción discrecional con funcionarios. La estadística mide experiencia reportada, no el universo total de prácticas

Tercero, el leve ajuste en la percepción de frecuencia de corrupción (del lugar 10 al 11) es una mejora marginal. Básicamente, la gente sigue pensando que la corrupción es frecuente. Traducción simple: puede haber mejoras operativas, pero la reputación institucional sigue arrastrando pasado. La corrupción, en términos sociales, tarda más en “desaparecer” en la mente que en la práctica y el daño que dejaron Adán Augusto y Carlos Manuel Merino sigue vivo en la terca memoria social

Cuarto, la satisfacción en trámites (del lugar 24 al 20) mejora, pero sigue en una zona media-baja. Es decir, hay avances administrativos, pero todavía no alcanzan para transformar la experiencia del ciudadano promedio frente al aparato burocrático. Esto revela algo incómodo: los servicios aún no generan confianza plena y la experiencia ciudadana sigue lejos de ser eficiente. Es avance administrativo, no transformación

Finalmente, salir del top 3 de entidades con mayor prevalencia de corrupción es simbólicamente importante. En términos políticos, implica que Tabasco deja de ser “caso crítico” en el mapa nacional. Pero pasar al lugar 11 no significa resolver el problema, Tabasco salió del “top de la vergüenza” es políticamente valioso. Reduce presión mediática, mejora narrativa de gobierno y baja el costo reputacional. Pero tampoco es un trofeo definitivo. Estar en el lugar 11 no significa estar bien, significa estar menos mal que antes

Objetivamente, los datos de la ENCIG 2025 muestran una tendencia positiva, especialmente en confianza y reducción de experiencias directas de corrupción. Eso no es menor y sí impacta en la percepción de gobernabilidad. Situemos los pies en el suelo: tampoco es momento de discursos triunfalistas: la mejora es más perceptual que estructural, la burocracia heredada sigue siendo un cuello de botella. La cultura de desconfianza aún no desaparece

En términos políticos, el gobierno gana aire. En términos sociales, la ciudadanía sigue esperando pruebas más sólidas. En pocas palabras: Tabasco ha mejorado, pero claramente le falta aún mejorar más, salió de varios lugares de vergüenza, varios indicadores de la ENCIG 2025 para Tabasco lo dicen: especialmente en confianza y reducción de victimización

Sin embargo, el cambio aún es más perceptual y relativo que estructural. La corrupción parece menos extendida que antes, pero no necesariamente erradicada ni transformada de fondo, hay escándalos en el sector educativo que pegan en al gobierno estatal sin tener culpa alguna. El reto político ahora no es celebrar el avance, sino sustentar dicho avance. Porque en estos indicadores, lo difícil no es subir, es sostenerse; es innegable que en Tabasco la confianza va en ascenso, retos en espera

SEPTIMO SELLO
La gira de Claudia Sheinbaum por Tabasco fue un éxito; sin embargo, una protesta dejó al descubierto una dinámica que la secretaría de Educación estatal había mantenido contenida en el plano administrativo: el conflicto en el CECyTE de Tabasco rebasó ese ámbito y entró de lleno en el terreno político. Cuando una protesta magisterial escala hasta irrumpir feamente la visita presidencial, daña la perspectiva y cambia su naturaleza

Doña Paty Iparrea debe entender que la protección a Guadalupe Arias dejo de ser un diferendo laboral interno y para convertirse en un hecho político con efectos de percepción pública. La imagen de docentes manifestándose, con consignas y momentos de tensión, introduce una narrativa de desorden que lastima y contrasta la intención del Ejecutivo Estatal de proyectar gobernabilidad, coordinación institucional y respaldo social

El origen del conflicto -acusaciones contra Guadalupe Arias Acopa relacionadas con despidos, decisiones administrativas abusivas y confrontación lacerante con los trabajadores- es relevante, pero en términos políticos el énfasis se desplaza hacia la gestión del problema. Es ahí donde se configura el costo: la percepción de falta de diálogo oportuno, de incapacidad de contención y de desgaste institucional progresivo ¿Necesitaba ver esto la presidente Claudia Sheinbaum?

SEPTIMA TROMPETA
Ese costo ya no se limita al nivel operativo. Al escalar públicamente, comienza a involucrar a actores de mayor jerarquía dentro del aparato estatal, particularmente a Patricia Iparrea, figura asociada a la conducción política del sector. En lógica política, cuando un conflicto se vuelve visible en presencia de la titular del Ejecutivo federal, la pregunta central deja de ser qué ocurrió y pasa a ser por qué no se resolvió antes

Ahora bien, es importante mantener una distinción analítica: la magnitud de la protesta no equivale automáticamente a la validez jurídica de todas las acusaciones. Parte de la postura oficial sostiene que varias decisiones responden a observaciones administrativas o a la corrección de irregularidades heredadas. Sin embargo, en política, la narrativa pública suele adelantarse a la resolución técnica

SEPTIMA COPA
Cuando la percepción social se inclina hacia la idea de abuso o cerrazón, el debate deja de girar en torno a expedientes y se instala en el terreno de la legitimidad. En ese sentido, el daño más relevante no es estrictamente administrativo, sino simbólico. Patricia Iparrea permitió que un conflicto sectorial evolucionara hasta convertirse en un signo de desgaste visible. Y cuando un problema de gestión interna irrumpe en el escenario presidencial, el mensaje que se proyecta habla sobre la incapacidad política de Iparrea Sánchez para escuchar y tender acuerdos

Entendamos: no es una crisis estructural todavía, pero sí una alerta clara de daño que Guadalupe Arias Acopa sigue haciendo: eso en política exhiben que los conflictos no resueltos a tiempo rara vez se mantienen contenidos; tienden a escalar hasta encontrar el momento y el foro donde generan el mayor impacto. Aquí, ese momento ya ocurrió cara a cara con la presidenta Sheinbaum ¿Hasta cuándo seguirá la secretaria de educación protegiendo las arbitrariedades de Arias Acopa? Es pregunta

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