*Armagedón*_

*“Mírame, porque estoy solo y afligido”*

_*Salmos 25:16* *“

Los zapatenses no están solos» : Javier May*

*Alfredo A. Calderón Cámara**alfredocalderon1960@gmail.com**La narrativa del alcalde Armin Marín Sauri sólo exhibió la inestabilidad y desesperación que porta. Fuera de equilibrios, en un arrebato pasional severo ante el micrófono, no dimensionó qué en política, el ruido es un arma. Eso es indudable, pero el ruido sin pruebas es pólvora mojada. Todo lo quiso explicar con una _“caja china”_ . Para su ansiosa e intranquila clarividencia todo es un complot, una conspiración**Narrativa cómoda, escandalosa, pero peligrosa del alcalde de Emiliano Zapata, fue una simple maniobra que nada demostró. Y la agenda política: la de verdad, no se sostiene en sospechas, se sostiene en evidencias _-el tema central es la avioneta que cayó en Los Cascabeles-_ . No fue una operación para desviar la atención. No hay agendas ocultas. No todo reflector es perverso, la avioneta con 631 kilos de cocaína simplemente alumbra hacia donde está el escándalo y nombres que -sin mencionarlos- arden**Parlotear y confundir eso no es estrategia valida. Es debilidad argumentativa. El verdadero quiebre no está ahí. Está en el momento en que su crítica cruza la línea y se convierte en acusación sin sustento. Decir que el gobierno permite o encubre operaciones ilícitas no es un comentario político: es un grave señalamiento mayor. Y ese tipo de afirmaciones no se lanzan con intuiciones ni con _“todo mundo sabe”_**Marín Sauri cantinfleo, sabe que los dichos se sostienen con pruebas o se derrumban solos. Porque cuando no hay evidencia, ocurre lo inevitable: se auto descalifica. Y por razón estratégica, el debate se muere ahí mismo. Porque si no puede explicar con precisión sus fallidos argumentos, la duda es inevitable: _¿Qué tanto entiende el alcalde Armin Marín lo que está pasando? ¿Qué tanto puede contenerlo?_**Hay tres líneas en la narrativa del alcalde de Emiliano Zapata que vale la pena ordenar. Primero, la ficción de la “caja china”. Es cierto que en política se usa: desviar la atención hacia un tema o un personaje para bajar presión sobre otro asunto. Pero no todo ruido mediático es automáticamente una operación deliberada -como su mente imagina-. A veces -en los periódicos- hay cobertura intensiva simplemente porque hay conflicto, nombre propio y polémica: eso vende**Para sostener que es una _“caja china”_ y acusar sin pruebas Armin Marín tenía que mostrar y demostrar coordinación: tiempos, actores alineados, mensajes repetidos desde distintas fuentes. Segundo, el súper delicado señalamiento: insinuar que _“el gobierno está involucrado en permitir operaciones ilícitas»_ (por el tema de la avioneta) queda como su versión de _“Pedro Páramo en Comala, con miles de almas en pena”_ , no como prueba**Eso ya no fue narrativa política de don Armin Marín Sauri feliz montando camellos en una pirámide egipcia: fue una acusación grave. Y ahí hay un problema: si no hay evidencia verificable -informes oficiales, investigaciones abiertas, datos de inteligencia filtrados con sustento-, el argumento puede revertirse en contra de quien lo emite. En términos estratégicos, es mejor cuestionar inconsistencias que afirmar complicidad sin pruebas**Tercero, el uso político del territorio coincide con tensiones políticas con miras a las elecciones del 2027. Se entiende que en el trópico hay una disputa en ciernes y que los reflectores no son neutrales, máxime si Marín Sauri no sabe tender puentes. El reclamo de: _“me están enfocando” a “están encubriendo operaciones ilegales”_ obligadamente necesita pruebas o un puente de evidencia que, tal como está planteado, no aparece**Las acusaciones sin sustento, tal y como las hace el alcalde de Emiliano Zapata suelen provocar lo contrario: permiten que lo descalifiquen como al _“loquito que grita en la loma”_ . Entendamos: entre la sospecha de lo que su quebrantadita mente imagina y la acusación que su lengua lanza: hay un abismo y ese abismo se llama pruebas: que no aporta. _Quien pierde el seso sin evidencia no golpea al poder. Se lanza al vacío sin paracaídas_**Y en política, el que grita sin pruebas no incomoda al sistema, se vuelve parte del ruido que el sistema ignora. Recuerde: dos veces el alcalde de Emiliano Zapata ha pateado la cuna y luego sin repugnancia alguna de rodillas chabacanamente se ha pegado el chupón; por ello, no ponga en tela de juicio que Marín Sauri regrese, aterrice, recapacite y en unos días haga su video de disculpas echándole la culpa a la maldita “Coca Cola”**_“No nos vamos a pelear”_ . Así habla el poder cuando decide no confrontar de frente sino desgastar por contraste. El mensaje del gobernador Javier May fue claro y sereno: _“nosotros cumplimos, nosotros estamos, nosotros regresamos. Ellos que hagan su trabajo”_ .Raoo. Y ahí está la línea divisoria. Porque mientras se ubican en tiempo y forma las obras prometidas y realizadas -drenaje, pavimentación, agua, escuelas-, también se fija el marco que delimita: _“los baches son de ellos, la basura es de ellos, la responsabilidad es de ellos”_**No hay pleito, pero sí hay reparto de responsabilidades. Y luego May Rodríguez dejo caer el dardo más fino y más peligroso: _“Que no lo vea como su empresa”_ . Eso no fue una crítica técnica. Fue una acusación política disfrazada de recomendación e insinuación de conflicto de interés sin decirlo abiertamente. El gobernador dejó la sospecha flotando para que haga su trabajo sola**Al tiempo que Javier May construyó la otra mitad de su discurso y marcó recorrido: _“Los zapatenses no están solos”_ . Una frase que define refugio, pero también marca distancia. Porque si le dice a los zapatenses que no están solos, es porque alguien los dejó solos primero. Así opera el lenguaje político: no confronta, pero reacomoda percepciones**Al final, no hubo gritos. No hubo choque directo. No hubo escándalo de parte del gobernador. Hubo algo más efectivo: una narrativa donde uno gobierna y el otro quedó reducido a justificar por qué no. Porque en política, no siempre gana el que acusa más fuerte sino el que logra que el otro empiece a dar explicaciones. May Rodríguez fijo sus prioridades y delimitó preminencias: _“Los zapatenses no están solos”_**SEPTIMO SELLO**En el otro lado de la acera: el sub secretario Pablo Mora en una entrevista de banqueta, ubicó el tema bajo una pieza política cuidadosamente construida para fijar narrativa, deslindar responsabilidades y, al mismo tiempo, marcar territorio frente al municipio. Dejo sobre el tepate de las discusiones tres capas claras: primero, elevó el discurso por encima del conflicto**Al afirmar que _“no es un tema de filias o fobias”_ y _“no se gobierna con base en simpatías”_ , en realidad está respondiendo a una tensión política concreta. Es una negación preventiva: Armin Marín ya politizó el tema y el gobierno estatal se colocó del lado de la _“neutralidad institucional”_ . Recurso clásico que ubican las tablas de cada político**SEPTIMA TROMPETA**Segundo, el uso de cifras como escudo. Los montos: 180 millones en programas sociales, 150 millones en productivos, 500 viviendas, cerca de 600 millones en inversión total cumplen una función más narrativa que contable. No sólo informan, sino que construyen superioridad política: el mensaje de fondo es claro, _“el estado hace más que el municipio”_**Tercero, el punto más delicado: el tema del agua. La frase _“si el presidente municipal quiere asumir el tema, lo puede hacer”_ es, en términos políticos, una transferencia de presión. El estado invierte, pero también deja abierta la puerta para que el municipio cargue con la responsabilidad operativa. Es una jugada doble: si el problema se resuelve, el crédito es compartido; si falla, el costo puede recaer en lo local**SEPTIMA COPA**En síntesis, el mensaje de Pablo Mora tiene una lógica muy clara: se presenta como técnico, pero está cargado de contenido político; es institucional, pero delimita competencias y responsabilidades; y se apoya en cifras, pero su verdadero objetivo es fijar en los zapatenses la percepción pública correcta*

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