Armagedón

“Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio”
Oseas 4:6

El Titanic educativo de Lenia Batres
Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com
“Los estudiantes de secundaria acreditarán el grado cuando tengan un promedio final mínimo de seis en cada materia que integra los campos formativos y sólo deberán recursarlo cuando tengan cinco o más materias no acreditadas”. Ver para creer: la “ministra del pueblo”, Lenia Batres propuso en sus razonamientos para que alumnos de secundaria flojos pasen de grado “de panzazo” e incluso si tienen cuatro materias reprobadas y sin asistencia mínima obligatoria

La ministra de “quinta vecindad” sostiene que esa tesis combate la deserción escolar en jóvenes bajo circunstancias sociales adversas ¿El riesgo grave? Al eliminar las consecuencias del bajo desempeño escolar, se aniquila el esfuerzo y la excelencia académica de quienes si se esfuerzan y estudian. Lenia Batres busca graduar a todos masivamente -estudiosos y burros-, aunque, los conocimientos de los últimos sean insuficientes para competir en el mercado laboral de México y el mundo

Según la visión de Batres Guadarrama la medida parte del problema que: miles de adolescentes abandonan la escuela porque el sistema educativo mexicano castiga más la pobreza que la ignorancia ¿Recuerdan el 10% de capacidad y 90% de lealtad? Según ella un muchacho que vive violencia familiar o pasa horas huyendo de la realidad difícilmente compite en igualdad de condiciones con quien llega desayunado, descansado y con internet en casa

La lógica de la “ministra del pueblo” de evitar que los estudiantes indolentes no repitan año se vuelva una sentencia social tiene sentido. Para ella: reprobar masivamente tampoco produjo generaciones brillantes. México lleva décadas arrastrando rezagos educativos aun con modelos más rígidos. El viejo sistema también fabricó simulaciones, miedo y expulsión silenciosa. Un cementerio administrativo de alumnos etiquetados como “fracasados”

Desde la romántica visión de Batres Guadarrama: “creer que premiar estudiantes indolentes automáticamente produce excelencia”. El otro lado del debate tiene fundamentos serios. Si el mensaje institucional de la Suprema Corte del acordeón es: “puedes avanzar incluso sin dominar contenidos básicos”, entonces el sistema corre el riesgo de tirar a la cañería los mínimos valores de esforzarse al máximo para acreditar conocimientos. Y ahí aparece el problema más peligroso: la simulación educativa

Dimensionemos: escuelas que premien y gradúen estudiantes flojos igual al que se esfuerza, estadísticas que mejoren en el papel, discursos oficiales celebrando “menos deserción”, mientras los alumnos lleguen al bachillerato o al trabajo sin la menor comprensión sólida de lectura, sin matemáticas básicas y con enormes lagunas formativas. El daño se notará inmediatamente y explotará de manera perpetua, años y años con jóvenes viendo que sus certificados no equivalen a sus capacidades reales

El punto clave no es si se debe flexibilizar o no que estudiantes con promedios de seis y cuatro materias reprobadas deban seguir adelante. El punto qué acompaña ese tipo de flexibilización es si un estudiante puede avanzar con rezagos, entonces el Estado tendría que garantizar lo que nunca en su historia el sistema educativo ha garantizado ¡Tutorías reales, regularización intensiva, evaluación diagnóstica seria, apoyo psicológico y social, seguimiento individual, recuperación de aprendizajes!

¿A dónde quiere llevar a México la Suprema Corte de Justicia del acordeón con estas utopías? Una reforma así puede convertirse en una simple política para maquillar fantasías idénticas a la gasolina de 10 pesos el litro. ¡Menos reprobados, menos abandono y más analfabetismo funcional disfrazado de inclusión! Una especie de: “aunque seas un burro, ahora todos ganan diploma” mientras el mercado laboral y las universidades hacen después el filtro brutal. Ubiquemos: la realidad del país no negocia ni negociará con masturbaciones sustentadas en decretos pedagógicos facciosos

La aplastante realidad camina de la mano de una discusión filosófica incómoda ¿Qué significa excelencia en un país tan desigual? Exigir rendimiento sin considerar contextos puede ser cruel, pero es en ese crisol tan difícil donde México a sublimado su pírrico crecimiento educativo. Si a eso en una nociva actitud paternalista se le eliminan casi todas las consecuencias académicas porque ciertos sectores “no pueden” alcanzar altos estándares. Sería lo más cercano a tratar de salvar al país mediante un ilusorio milagro burocrático ¡Burros, pero incluyentes!

La educación pública necesita ser exigente y compasiva al mismo tiempo. Sólo exigente produce exclusión. Sólo compasiva produce mediocridad estructural. El equilibrio es lo difícil. Y ahí es donde casi todos los gobiernos una y otra vez han tropezado, porque es más barato mover criterios de evaluación que reconstruir escuelas, capacitar maestros o combatir la pobreza infantil de raíz

Las estadísticas suben más rápido que el aprendizaje. Lo más lamentable sería que las falacias de una persona que sus videos cuentan que horriblemente dirimía sus pleitos en su quinta vecindad a “mentadas de madre” y que niegue a los más vulnerables a recibir lentes y aparatos auditivos, siga destruyendo lo único virtuoso y honesto que todavía se sostiene, México enfrenta la versión pérfida del Titanic educativo de Lenia Batres

SEPTIMO SELLO
La salida de Rubén Rocha Moya no es un hecho aislado: representa un quiebre en la narrativa de legitimidad que MORENA había intentado sostener frente a la sociedad. El impacto no sólo recae en la figura del exgobernador, sino debilita la confianza ciudadana y alimentando percepciones de corrupción y vínculos oscuros por personajes como Adán Augusto y Mario Delgado, cuya trayectoria política se convierte en un blanco fácil para la oposición

SEPTIMA TROMPETA
Sus antecedentes y decisiones pasadas son utilizados como munición discursiva para descalificar al partido en el poder, reforzando la idea que no es una fuerza transformadora, sino una estructura que reproduce las mismas prácticas cuestionadas de los partidos tradicionales. La narrativa más peligrosa que emerge es la liga de Rocha Moya con el narcotráfico

SEPTIMA COPA
Este discurso, aunque polémico y cargado de intencionalidad política, encuentra terreno fértil en la percepción social de inseguridad y violencia que atraviesa el país. La oposición aprovecha cada tropiezo interno para insistir en que el partido está capturado por intereses ilícitos, debilitando su imagen como opción legítima de gobierno

En suma, la caída de Rocha Moya no sólo golpea la credibilidad social de actores políticos con etiqueta de mafiosos como Adán Augusto, Ricardo Monrel o, Mario Delgado, sino que abre un flanco discursivo que la oposición explota con fuerza. Este episodio se convierte en un símbolo de la fragilidad de la narrativa oficialista y en un recordatorio de que la legitimidad política se construye día a día, y puede perderse en un instante.

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