Armagedón

“No he tenido paz, no me aseguré, ni estuve reposado; no obstante, me vino turbación”
Job 3:26

El Juan Graham, entre tianguis y salón de fiestas
Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com
Lo que Usted va a leer caro lector de lo que sucede en los pasillos del Hospital de Alta Especialidad Juan Graham Casasús, hay quien por cariño lo describe cómo un “desorden”. Sin embargo, al revisarlo, vemos que es todo un ecosistema perfectamente funcional; pero, para el saqueo. Para la salud pública, en cambio, es una tragedia con bata blanca. Vamos por partes, porque aquí hay suficiente material para que una auditoría seria no duerma en meses

Lo que ocurre en el Hospital Regional de Alta Especialidad Juan Graham Casasús no es solo una falta administrativa, es un problema clínico: Veamos a detalle, pacientes oncológicos consumiendo comida chatarra dentro del hospital que los mismos empleados -a cambio de atención- presionan y les venden sin control médico alguno. Esto es una catástrofe, no es un detalle menor. La perversidad de estos mercaderes les impide ver que son pacientes inmunocomprometidos

Personas que tienen un mayor riesgo de infecciones, la comida chatarra interfiere con los tratamientos (quimioterapia, metabolismo); por lo mismo, hay descontrol nutricional en etapas críticas -eso a los empleados vendedores les vale-. La venta informal dentro de las áreas clínicas este Hospital de Alta especialidad implica: ¡Falta de control sanitario, contaminación cruzada, violación directa de normas hospitalarias y retrasos selectivos en cirugías!

A todo lo anterior, se entra en un terreno más peligroso que como sucede todos los días: los pacientes que esperan meses evolucionan su condición de tratable a irreversible. El tráfico de priorizar por vínculos y no por criterio médico rompe el principio de triage clínico y esto, en términos simples, puede y ha costado muchas vidas. Botón de muestra: a un periodista hace unos días no le dieron fecha para la cirugía rápido, se hicieron los incompetentes y lo enviaron a Cardiología a México

Caso contrario, hace unos pocos días operaron de un quiste o absceso a un menor de edad 17 años; claro como es el sobrino de la mujer de Candelario Pérez Alvarado, un día lo llevaron a que lo checará el médico y al otro día lo internaron y lo operaron fácilmente. Y la gente humilde tiene que esperar meses para ver si a los médicos se les antoja hacer algo por ellos

La cuñada de Candelario Pérez Alvarado trabaja ahí en el hospital está como trabajadora social, también a la suegra de Pérez Alvarado la operaron ahí mismo en el Juan Graham: lo mismo pasó, la valoración fue un día antes y al día siguiente la operaron de la vesícula realizando una cirugía Laparoscópica, pero igual como es para la suegra de este político

En el terreno administrativo el diagnóstico es peor: hay captura del hospital por redes e intereses internos de una plaga de empleados. Es dable observar varios síntomas: el mercadeo y la economía paralela en los pasillos del hospital; el director, Carlos Madrigal envuelto en sus propios intereses por gobernar Nacajuca, le vale: hay venta de alimentos, mercadeo de discos para estudios o insumos, agréguele: flujo de dinero informal (alquiler de dinero a “rédito”, tandas, cajas y el uso de horarios laborales para comercio. Traducción: el hospital dejó de ser hospital y se convirtió en un campus de La Lagunilla

Agregue, además: el nepotismo estructural, ingreso de familiares sin perfil, urge una auditoría administrativa que saque a la luz el tráfico de regularizaciones exprés (de preparatoria a “profesionistas con base con documentos de Santo Domingo”), la concentración de puestos clave en un mismo grupo o familia, genera: lealtades personales por encima de la institución, cierre total a supervisión externa y el desborde total de la cultura de impunidad

También de manera imperceptible hay desviación de funciones porque hay personal sanitario vendiendo pasteles o haciendo fiestas personales, los administrativos sin operar funciones críticas, ese relajo sobrecarga para quienes sí trabajan. Resultado: el sistema se sostiene sobre los pocos que sí cumplen, mientras otros parasitan la estructura. Hay -aunque no lo digan abiertamente-, una corrupción grave con responsabilidad a nivel penal

El diagnóstico administrativo del Juan Graham en la actualidad es una completa omisión o complicidad donde la dirección médica de Carlos Madrigal que: aunque tiene conocimiento de todo porque nadie se oculta para hacer sus ventas y aunque envió oficios, ni supervisa ni nadie le hace caso: hay complicidad activa o tolerada, además: es inevitable hablar de la asignación preferencial de cirugías lo cual sugiere tráfico de influencias, la permanencia de grupos familiares indica protección interna y el silencio institucional revela miedo o conveniencia

El Impacto real está a la vista de todos: el paciente como rehén y el resultado de todo esto es brutalmente simple: el paciente pobre espera meses, el paciente conectado entra en días, el sistema decide no por urgencia médica, sino por cercanía al poder y todo eso destruye cualquier noción de sistema de salud público

Para corregir los renglones torcidos del Juan Graham así se requeriría: una auditoría integral externa (no interna, porque ya viste cómo están), la intervención directa del Dr. Pablo Caso desde la delegación estatal de IMSS-Bienestar (terrible escenario porque Caso Torres ya quiere renunciar, salir corriendo y no lo dejan) se requiere la revisión patrimonial de personal clave, el control sanitario inmediato dentro del hospital -suspender fiestas, las ventas de todo tipo de chatarra y sobre todo, un sistema transparente de listas quirúrgicas (prioridad clínica, no política)

Lo que se describe no es un hospital fallando. Es un hospital funcionando exactamente como una red de intereses enquistada desde hace años: quiere que funcione. Mientras tanto, el paciente oncológico seguirá comprando galletas en el pasillo, creyendo que está en un centro de salud, cuando en realidad está en un mercado informal con quirófano incluido. Nada más elegante que ver las fiestas de la elite y nada más peligroso para miles de pacientes, que tener convertido al Juan Graham Casasús entre un tianguis y salón de fiestas

SEPTIMO SELLO
La primera auditoría fue reprobatoria para quienes fueron llamados a rendir cuentas: eso ya es foco rojo serio para las mismas autoridades de la delegación del IMSS Bienestar. Y cuando se dice que “reprobaron todo”, eso en lenguaje administrativo significa: No hay comprobación del gasto. El recurso no se refleja en infraestructura (techos, mantenimiento, etc.) Hay probable desvío o simulación de contratos y eso ya no es “error administrativo”, eso huele a responsabilidad resarcitoria y posiblemente penal

SEPTIMA TROMPETA
La pregunta clave para quienes no pueden rendir cuentas claras en el Hospital del Niño: “¿Dónde está el dinero?”. Esa frase no es regaño, es antesala de: observaciones formales, pliegos de responsabilidades, intervención de órganos como auditorías estatales o incluso federales. La traducción correcta es que alguien va a tener que responder con documentos o con su abogado. Eso provoca serias amenazas de investigación y visitas sorpresas y cuando Recursos Humanos, Jurídico o Bienestar entran juntos al baile: Ya no es revisión rutinaria. Es proceso de control interno con intención sancionatoria

SEPTIMA COPA
Hay en el Hospital del Niño quienes quieren “sacar la pudrición”. Esa frase tiene dos vertientes: alguien quiere volverse “denunciante o testigo protegido” para salvarse o es un discurso para ganar tiempo mientras acomodan papeles; ubiquemos, en sistemas corruptos, de pronto todos quieren ser héroes, justo cuando ya los alcanzó la lumbre. Traducción sin adornos. Todo encaja perfecto con un brutal desorden financiero grave, una inocultable corrupción interna o un inicio de un proceso de responsabilidades. Arde soterradamente abajo el Hospital del Niño

Hay ambiente de presión y pánico interno y sí, con fotos y redes sociales metidas, el asunto se vuelve más peligroso porque: ya no se puede esconder, se ha vuelto tema político y mediático. En resumen: no estás viendo un simple regaño administrativo. Se está viendo el momento exacto donde una estructura empieza a colapsar y todos los que estaban cómodos ahora buscan puerta de salida o salvavidas. Y en estos momentos la lealtad dura lo mismo que un techo mal hecho tarda en caerse.

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