Armagedón

“Lo que más temía me sobrevino; lo que más me asustaba me sucedió”
Job 3:25

Conflictos y traiciones entre mafiosos
Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com
En el caso de las “placas gate”, lo jurídicamente delicado para “el zorro” Luis Elías Olán Castillo no es sólo la negación de Miguel Moheno. Es la posible colisión entre tres planos: el discurso político, la evidencia documental y su eventual responsabilidad penal ya que aparece como gestor, intermediario o beneficiario de una operación irregular, ubicada jurídicamente como: cohecho o soborno. Él confesó que es una de las partes

Según lo publicado, el PRD exhibió un video y un documento de denuncia presentado por Luis Elías Olán Castillo ante el Órgano Interno de Control de Semovi; en esa denuncia se afirma que un funcionario habría ofrecido concesiones y que él debía conseguir interesados que pagarán 150 mil pesos por cada placa de taxi. Desesperado un día después, el diputado del PVEM, Miguel Moheno respondió que ni él ni su familia tienen relación con el transporte público y que Luis Elías Olán Castillo “ni trabaja conmigo, ni tiene que ver con eso”

La primera lectura jurídica es brutalmente simple, porque así de torpe es Luis Elías Olán que redactó y confesó tácitamente su autoincriminación, cuando bobamente creyó que “denunciar” lo limpiaba de todo. No dimensionó que si una persona firma un escrito donde narra que participó en la búsqueda de interesados para entregar dinero a cambio de un tráfico concesiones de placas, no quedaba automáticamente exento por presentarse como denunciante

Rafael Elías Sánchez Cabrales está obligado a dar vista a la Fiscalía General de Tabasco y deben abrirse líneas de investigación: por cohecho, tráfico de influencias, participación como intermediario e incluso otras figuras conexas, dependiendo de cómo se acredite la solicitud, entrega, destino y beneficio del dinero. El punto fino es este: la calidad de denunciante de Elías Olán Castillo no borra por sí sólo su calidad de partícipe del cohecho. Jurídicamente está confesó y a punto de ir a la hoguera todos los demás participantes del cohecho

La segunda lectura jurídica afecta a Moheno, aunque hoy pretenda ponerse el traje de “yo ni lo conozco”. Su frase pública no destruye el problema, apenas lo desplaza. Si la investigación llegara a encontrar comunicaciones, instrucciones, presencia coordinada, gestión territorial o uso del nombre del diputado para solicitar dinero, la negativa pública podría volverse políticamente ruinosa y jurídicamente relevante como indicio de intento de deslinde anticipado

Al negar tener vínculos con su operador político Olán Castillo: “prácticamente Miguel Moheno lo está dejando sólo para que se lo coman los perros”. El señalamiento del PRD fue precisamente que Olán Castillo era “presunto colaborador” del diputado, mientras Moheno respondió que esa información era “basura” y negó cualquier vínculo laboral o político

Esa contradicción convierte el caso en una disputa no sólo penal sino con requerimientos probatorios: decenas y cientos de fotos de Olán Castillo a lado de Miguel Moheno y su equipo de trabajo acreditan que existe un vínculo real y para qué fines operaba ese vínculo. Es decir, jurídica y públicamente Miguel Moheno ha exhibido que: “miente con todos los dientes”

Ahora bien, el escándalo y la negación de Moheno Piñera son incongruentes. Las fotos por sí solas prueban subordinación y cercanía política, convivencia operativa e incluso podría ser hasta jurídica, presencia en actos, afinidad o colaboración de facto. En un expediente serio, las imágenes tendrían valor como indicios contextuales, no como prueba plena de que Moheno ordenó, conoció o se benefició de una presunta venta de concesiones

Lo grave es que, al verse negado, sólo y abandonado a su suerte, Elías Olán Castillo se achique ante el reproche penal y surjan otros elementos que él guarde: mensajes, audios, instrucciones, transferencias, testigos, trazabilidad del dinero, coincidencia de fechas y una cadena lógica que conecte a Olán Castillo como el operador con el diputado Miguel Moheno y su beneficiario político. Los humanos aman brincar de la foto al veredicto

La defensa de Moheno, tal como la dejó reportada, tiene una fortaleza y una debilidad. La fortaleza: se apoya en la ausencia, hasta ahora pública, de una prueba directa que lo coloque recibiendo dinero, ordenando la operación o explotando concesiones. La debilidad: descansa casi por completo en un desconocimiento absoluto de lo que hará su presunto operador

Esa defensa absoluta del diputado del PVEM es la más frágil, en su contra las decenas de fotos de Miguel Moheno junto a Elías Olán Castillo son evidencias sólidas del vínculo; por lo mismo, su credibilidad se desploma completa, no a medias. No hay mucho margen entre ese “no tiene vínculos conmigo” y la aparición de evidencias en decenas de fotos de la coordinación territorial, reuniones, nombramientos de facto o gestiones políticas comunes

Ahora bien, quién si de plano esta hundido es el torpe de Olán Castillo, su situación legal y jurídica parece todavía más riesgosa, al firmar y confesar en el documento narrando hechos donde él mismo intervino. En derecho penal, la espontaneidad del dicho no siempre salva; a veces hunde. Si describió que participó en la intermediación, buscó interesados, conoció montos o transmitió exigencias, él mismo se colocó “la soga en el cuello” dentro del radio de investigación cómo presunto inculpado en el delito de cohecho o soborno

Alegar denuncia, engaño, colaboración o calidad de testigo en poco lo ayuda, al revelar el ilícito la línea entre “informante” y “partícipe” no la decide el afecto partidista, la decide la evidencia sólida de ser una de las dos partes del cohecho. El PVEM es una banda de animales: “qué burro el zorro”, creyó que, al firmar la denuncia, estaba libre de pecados ¿Por qué no lo asesoró bien sabio y maestro Búho?

Políticamente, el error de Moheno no es sólo la negación. Es la forma. Cuando un actor responde con desprecio, llamando “basura” a la información y negando de tajo al señalado, transmite más reflejo de supervivencia o la brutal desesperación antes que la serenidad de la inocencia. En una crisis jurídica seria, lo prudente habría sido pedir investigación, exhibir distancia documental y explicar con precisión qué tipo de relación sí o no existía

El “ni trabaja conmigo” puede servir en una entrevista, pero no desmonta una red territorial ni una relación política informal, que en Tabasco a veces vale más que un nombramiento con sello y firma. La militancia del PVEM está ante un deslinde defensivo prematuro de un miedoso diputado que puede romperse si se acredita que Luis Elías Olán Castillo actuaba política o territorialmente para él

Olán Castillo está hundido al reconocer su intervención sustantiva en una operación de dinero por el tráfico de placas, al firmar él mismo se colocó bajo una sombra penal seria. En otras palabras: el espantadizo Moheno intenta convertir un problema de estructura en un problema individual de su operador; pero si el vínculo se acredita, el operador deja de ser “servilleta inservible” se vuelve puente probatorio hacia arriba

Esa es la verdadera amenaza del caso, que tiene a Moheno cambiándose los pañales. En política, el cinismo sirve para una rueda de prensa; en derecho, cada palabra negada puede acabar convertida en indicio. Miguel Moheno todavía no capta que cuando el operador político cae, a veces no arrastra al jefe por lealtad, lo arrastra por abandono y este, a todas luces es un conflicto y traiciones entre mafiosos

SEPTIMO SELLO
Donde sí hay un daño político severo, aun antes de la sentencia, es en la narrativa del abandono de Miguel Moheno a su operador político. Si Olán Castillo actuó invocando cercanía con Moheno, y Moheno ahora lo desconoce por completo, la señal hacia afuera es devastadora: el operador queda expuesto como fusible desechable. Eso no acredita delito, pero sí revela una clásica crisis para todos en el PVEM: mientras hay movilización territorial, todos son “equipo”; cuando aparece la posible carpeta de investigación, Miguel Moheno no conoce a nadie

En términos de control de daños, el deslinde de Moheno no cierra el caso -al contrario, abre más la grieta-, porque la pregunta deja de ser “si trabaja formalmente con él” y pasa a ser “si operaba política o territorialmente en su nombre” como todos en el PVEM lo saben. La pregunta mucho más peligrosa es ¿A cuántos ingenuos más abandonará y “dejará colgados de la brocha” el diputado Miguel Moheno ante una crisis?

SEPTIMA TROMPETA
Hay además una inconsistencia política particularmente tóxica, en la denuncia presentada por Luis Elías Olán asegura que el dinero estaría siendo utilizado para campañas políticas en distintos municipios. Pretendiendo trasladar la responsabilidad hacia Morena mientras que él es innegable -todo Cárdenas lo sabe- que es un operador político ligado al PVEM y a la estructura de Miguel Moheno, entonces el problema ya no sólo es un posible acto de corrupción administrativa

Sino una burda maniobra de desvío narrativo del PVEM: usar a Elías Olán Castillo para el cohecho confesado y luego usar a otro partido -Morena- para absorber el costo político. Eso, en lenguaje jurídico, no prueba nada por sí mismo; pero, en lenguaje político, huele pésimo. Por ello, vale la pena revisar el punto de vista del derecho penal electoral y administrativo, porque importa el supuesto destino del dinero

SEPTIMA COPA
Mañana sin falta el columnista debe revisar a conciencia, avances y posibles consecuencias de la supervisión que ayer llego al Hospital del Niño a revisar inventarios por las denuncias internas de lo que sucede en la lavandería y de las versiones que no pocos trabajadores cansados llevaron a las autoridades del IMSS Bienestar sobre todo; el saqueo que infieles empleados han vendido materiales e insumos como fierro viejo. Hay fotos y documentos

Pablo Caso Torres cansado, quiso salir corriendo y no lo dejaron, pidió por favor que lo dejen limpiar el cochinero de tanta corrupción: por ser delitos federales la sombra de las celdas se cierne para más de uno en el Hospital del Niño. Lamentablemente, cómo siempre, “el hilo revienta por lo más delgado”. Las áreas de Mantenimiento, Administración y Lavandería reprobaron el primer examen y están en lista de espera ¡La cosa está que arde! Mañana seguimos con el tema.

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