Entre marionetas del tamaño de un dedo y estatuas de grifos fantásticos con hasta siete metros de altura se encuentra el estudio mexicano de animación Cinema Fantasma, un “milagro” de la industria que ha conseguido terminar la primera película de animación mexicana con la técnica de stop motionSoy Frankelda, tras 14 de años de trabajo.

En una visita de EFE a sus estudios en la Ciudad de México, los directores de la cinta Arturo y Roy Ambriz no pueden evitar esconder una sonrisa mostrando la que aseguran es “la película mexicana de animación que ha llegado a más festivales de animación de la historia”, todo un hito que consideran “representa bien a México”.Soy Frankelda es la historia de una joven que desea ser escritora en el siglo XIX y para ello imagina diferentes criaturas fantásticas basadas en el folclore mexicano. Tas un fuerte trauma de la joven, Frankelda viajará a su subconsciente para encontrarse con aquellos monstruos imaginarios en un universo del que dudará si es realidad o ficción.

La producción

La producción mexicana utilizó distintos recursos artísticos para el metraje, desde marionetas hechas en diferentes escalas con seis ejemplares diferentes en el caso de la protagonista Frankelda hasta más de 700 pinturas al óleo para los decorados y escenas en las que la animación no es en ‘stop motion’.

Normalmente, producciones del estudio Aardman como Wallace y Gromit: la batalla de los vegetales, ganadora del Óscar en 2006, o películas del estudio Laika como Kubo y las dos cuerdas mágicas nominada también al Óscar por Mejores Efectos Especiales llegan a contar con presupuestos de hasta casi 100 millones de dólares, una tranquilidad presupuestaria con la que Cinema Fantasma no pudo contar.

Sin embargo, ante esta escasez aparente de recursos los hermanos Ambriz fueron más creativos y decidieron tomar decisiones como fabricar los moldes de sus propias marionetas, aunque desde la industria les apuntaran que eso solo podrían lograrlo en fábricas de Inglaterra o Polonia, y lograr así un sistema para repararlas desde su estudio y retocarlas si fuese necesario cada día y de manera mucho más económica.

//Tomado de : La Jornada Maya

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