Cerca de 80 veterinarios en Tuxtla se unión a la marcha pra pedir un alto a la violencia.

Cerca de 80 médicos veterinarios zootecnistas (MVZ) marcharon en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, uniéndose a la marcha nacional para exigir justicia por Héctor Hernández, un veterinario asesinado en Tultepec, Estado de México. Hernández perdió la vida tras realizar una cirugía a una perrita, que lamentablemente falleció durante el procedimiento.
Según Jorge Javier Daberkow Dávila, organizador de la marcha y MVZ en Tuxtla, el objetivo de la protesta es exigir que se respete la labor de los médicos veterinarios como profesionales de la salud animal, no solo de pequeñas especies, sino también de otras áreas de la medicina veterinaria.
En Chiapas, se estima que hay aproximadamente 160 veterinarios en todo el estado, mientras que en Tuxtla Gutiérrez operan alrededor de 100 clínicas veterinarias.
El municipio de Tapachula también se unió a la marcha nacional, exigiendo justicia y un alto a la violencia contra los MVZ. «Estamos apoyando para que esto no vuelva a sucederle nunca más a ningún médico veterinario. Si atacan a un veterinario, están atacando a todo el país», señaló un MVZ participante.
Los médicos veterinarios señalaron que, debido a la naturaleza de su trabajo, enfrentan constantes riesgos, especialmente por parte de personas apasionadas, como rescatistas o dueños de mascotas, quienes, a veces sin fundamentos, amenazan a los profesionales de la salud animal. «Ha habido muchas amenazas, de forma constante. Siempre, antes de que un perro entre a nuestra clínica, entregamos un documento a los propietarios, incluyendo nuestras recetas con cédulas», agregó uno de los veterinarios.
Como tutores de los animales, los veterinarios deben contar con su cédula profesional en su clínica. Además, el recetario debe llevar el logotipo de la universidad de donde se formaron, junto con la cédula correspondiente. También mencionaron que la regulación de su trabajo depende del área de Riesgos Sanitarios municipal, quienes deben entregar un oficio y realizar inspecciones periódicas.
Los veterinarios pidieron al gobierno que abra las puertas para ser escuchados y que se implementen medidas que garanticen la seguridad de los profesionales del sector. “En reuniones pasadas con el Congreso del Estado, se acordaron reglamentos para la práctica de la eutanasia en los animales, que requieren la presencia de animalistas, quienes respeto y apoyo, pero son personas que carecen de conocimientos médicos”, señaló uno de los participantes.
La marcha culminó en el Parque de la Marimba, donde los manifestantes expresaron sus demandas y exigieron justicia por el asesinato de Héctor Hernández.
¿Qué pasó con el veterinario Héctor?
Mía, una perrita Yorkshire Terrier de 8 años, fue llevada a una clínica veterinaria en Tultepec, Estado de México, debido a una obstrucción en el esófago causada por un hueso de 3 centímetros de largo. Según el testimonio del veterinario Héctor Hernández, los dueños de Mía tardaron mucho en llevarla para recibir atención, y la perra falleció en terapia intensiva tras la cirugía.
Tras la muerte de Mía, los dueños de la mascota amenazaron y difamaron al veterinario, lo que escaló hasta una agresión con arma blanca, que finalmente le costó la vida. Este homicidio ha llevado al gremio de veterinarios a exigir justicia, mayor seguridad y respeto hacia su profesión.
//Tomado de: http://Heraldo de Chiapas
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