
PALABRA PÚBLICA
LUIS GARCÍA
“Es la ética a la que corresponde determinar qué clase de hombre hay que ser para tener derecho a poner la mano en la rueda de la historia”: Max Weber
La actuación del Senado de la República que recien ha iniciado actividades legislativas ha comenzado dando señas de marrullerías y de bajo nivel político, a la vieja usanza política, de arrebatar al estilo Jalisco las cosas sin el más mínimo remordimiento porque al final el fin justifica los medios y no parece ser que al próximo gobierno, ello le vaya a interesar, por el contrario están de acuerdo en la compra de conciencias al precio que sea, pasando sobre los ciudadanos, aunque a decir verdad, el ciudadano no tiene nada que ver, pues son estos los que menos reciben la gracia del poder envestido en nuevos grupos que traen consigo las malas mañas.
Lo primero que vimos fue la forma en que el senador perredista por Tabasco de apellido Sabino Herrera se entregó tal cual mujer de poca conciencia a los brazos del primero que le pagó mejor la noche y entonces al despertar encontró su nueva realidad ser el presidente de la Comisión de Ganadería, sin merecerlo. En ese mismo tiempo, otra senadora de apellido Saucedo hacia lo mismo, provocando el grito desesperado de la oposición que veía como sus sueños de parar al monstruo guinda se les iba de las manos.
Pero para acabar de amolar, diría el choco, cuando sólo les quedaba una luz de esperanza para evitar que Morena y sus aliado se apoderaran completamente del país, otro traidor más aparece, el veracruzano Miguel Ángel Yunes Márquez quien se hizo ojo de hormiga y evita con todo responder a las llamadas de sus correligionarios del PAN, provocando el escándalo de pensar que este personaje habría decidido ceder a Morena a cambio de la salvación de su familia que está acusada en Veracruz de serios delitos, pero además el mismo se encuentra en problemas. Pero el veracruzano se fue por lo más elegante y solicitó permiso al Senado y se lava las manos, esa es la negociación que hizo, seguramente con el presidente de la Jucopo, Adán Augusto López Hernández, para acabarla de amolar el suplente de Yunes Marquez, es su padre Miguel Ángel Yunes Linares. No hay moral.
Creo que lo que ha faltado en esta nueva legislatura de la Cámara Alta es ética y moral, la práctica de la política sin ética pierde totalmente su función de servicio público.
Recuerdo muy bien la idea que tiene el presidente López Obrador de la obra de Nicolás Maquiavelo a la que criticaba porque pertenecía a una época distinta y la cual sçolo se apreciaba en los gobierno neoliberales, pero ahora parece ser que de nuevo Maquiavelo estará permenando por los pasillos de las cámaras del Congreso de la Unión,
Y digo lo anterior porque el objeto de la politica para Maquiavelo no era otro que el poder, la subordinación de la política y la ética. La obra “El Principe” es sin lugar a dudas una representatividad de la época oscurantista, de las monarquías, donde la única palabra que existía era la del rey, pero también la iglesia, conjugadas ambas para amolar al pueblo que siempre lo ponen por delante para hacerlos sentir parte de ellos, pero que solo lo utilizaban para sus fines inmorales.
Y entonces la moral es el conjunto de valores, costumbres y normas que determinan la conducta del hombre y que permiten establecer si un acto es bueno o malo; si para la vida en comunidad está bien o está mal.
Pero la moralina es todo lo contrario a la moral, es lo desviado, lo incorrecto, lo que mancha a una buena sociedad, y lo que está viviendo la sociedad del siglo XXI es la forma ruin y miserable con la que juegan sus representantes políticos.
Diganme con que honor podrán presentarse en sus estados los traidores a la ideología, perdón por mencionar la palabra ideología, porque esa no tiene cabida en estos momentos en las cámaras calificadas con bombo y platillo como del pueblo, porque hoy ideología es sinonimo de componendas, de comercio político y ruindad.
Hasta cuando elevaran nuestros politicos el nivel. Porque ahora, están por los suelos, auque envíen mensajes de honestidad, de prudencia, de responsabilidad. Los tiempos venideros no se ven con claridad y menos con democracia. El tiempo lo dirá.

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