
Franja Sur
RENÉ ALBERTO LÓPEZ
04-04-2024
Layda Sansores, con el
fuego en los aparejos
Las protestas de los policías en Campeche que cuentan con el apoyo ciudadano parecen no importarle a Layda Sansores San Román, gobernadora del estado, quien sigue firme con su postura de no remover a Marcela Muñoz, secretaría de Seguridad.
Sus desplantes no han sido la de una gobernante con interés de solucionar el conflicto, sino más bien son actitudes de confrontar, acusar, señalar, de imponer y justificar con el argumento de que la oposición está atrás del movimiento.
Doña Layda olvida que ella se hizo de la gubernatura en una situación muy apretada, con triunfo electoral pendiendo de un hilo. Baste revisar los números para conocer que no es la gobernadora popular como ella y su equipo erróneamente suponen.
El triunfo de la Sansores en Campeche contabilizó 139 mil 503 votos; superando a Eliseo Fernández de Movimiento Ciudadano que obtuvo 133 mil 627, (una diferencia de unos 5 mil 800 votos), en tanto que el candidato del PRI, Christian Castro, sumó 129 mil 120 sufragios.
Esto es, Layda ganó con el 33 por ciento de sufragios, Eliseo Fernández logró casi el 32 por ciento y Castro el 30.82. Si sumamos los votos de los candidatos del PRI y MC, tenemos que 262 mil campechanos rechazaron en las urnas a Layda Sansores, el 60 por ciento de los ciudadanos que acudieron a las urnas.
Así que no se entiende que la gobernadora esté muy engallada en este conflicto, cuando no cuanta con el apoyo mayoritario, y aquí se le cae el eslogan tan socorrido por algunos políticos en su afán de presumir una popularidad que no tienen: “con el pueblo todo, sin el pueblo nada”.
La inconformidad de los policías en la tierra del cazón inició pidiendo la cabeza de Marcela Muñoz, secretaría de Seguridad, pero ahora piden la de Layda Sansores, una política que ha mostrado tozudez, una postura autoritaria que solo perjudica a su amiga, la candidata de Morena, PVEM y PT, Claudia Sheinbaum.
Algunos dirán que la votación de Campeche es peccata minuta para la elección presidencial, pero en unos comicios presidenciales como el actual, todo suma, importan todos los votos, hasta de los estados pequeño.
Mas Layda Sansores está jugando en contra de Sheinbaum al tomar una actitud despótica en el conflicto con los uniformados que, también son pueblo.
Con el pretexto de no reconocer las fallas de su titular de Seguridad, intenta politizar el problema con sus policías, culpando a Alejandro Moreno de estar atrás de las protestas. Precisamente el presidente del PRI nacional al que la Sansores, en los hechos, le debe la gubernatura de Campeche.
Porque si Moreno en 2018 hubiese respetado los acuerdos del priísmo, le tocaba la candidatura del partido al entonces senador Raúl Pozo Lanz, pero impuso a su sobrino Christian Castro, y esa fue la causa de la debacle del tricolor, pues al verse desplazado, Pozo acordó con Morena y puso su estructura de lado de Layda. Hoy Pozo es Secretario de Educación en la administración estatal.
Si bien este gobierno federal de Morena no es capaz de sancionar a sus malos elementos, y son sostenidos en los cargos contra viento y marea, Layda seguirá en la gubernatura, pero con el repudio de la mayoría del pueblo campechano y, difícilmente ese partido vuelva a gobernar en la tierra de las murallas.
Y es que Layda Sansores, con su forma rupestre de gobernar, más bien cavernícola, dudamos que hoy en día cuente con el apoyo real de los campechanos que ya midieron los resultados de otros gobiernos con el de ella, y, la verdad, la verdad, Campeche camina en reversa en todos los sentidos.
Por eso, es un hecho que en esa entidad, doble contra sencillo, decaiga en mucho la votación de Morena el 2 de junio próximo, con una gobernadora que «gobierna» basada en el autoritarismo del poder, no con su pueblo como presume en sus peroratas.
Ahí se las dejo.
*Cortesía Diario Digital Papiro.




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