
Armagedón
“No hay paz para los malos”
Isaías 48:22
Una apuesta desesperada
Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com
Hacer política con lo que queda, esa es la consigna. Aquí la sociedad tabasqueña no está viendo el nacimiento de un frente opositor sólido, sino más bien un intento de resurrección con piezas recicladas y expectativas infladas. El endeble anuncio del PRD Tabasco y la Unión Democrática por Tabasco suena, en papel, como estrategia; pero, en la práctica, parece más un pacto de supervivencia
El primero, un partido que hace años dejó de ser lo que presumía; el segundo, una organización que ni siquiera tiene garantizado el registro. Juntos quieren competir contra una maquinaria en el poder como Morena, la fe mueve montañas, pero necesitan miles y miles de votos -que todavía no tienen. El dirigente perredista, Rafael Acosta León, admite sin rubor lo evidente: no pueden ir en alianza formal, pero sí en “alianzas de facto”
Traducido al idioma real: improvisación con barniz legal. Es decir, “besitos en la montaña”, acuerdos bajo la mesa, candidaturas cruzadas y el clásico “yo te apoyo aquí, tú me apoyas allá”, que tantas veces ha terminado en traiciones de café y derrotas de casilla. Y aquí viene el punto incómodo: cuando una oposición empieza hablando más de cómo esquivar la ley que de cómo convencer al electorado, el problema no es Morena, es la propia oposición
La figura de Humberto de los Santos Bertruy agrega otro ingrediente: experiencia política, sí, pero también desgaste, cuestionamientos y un historial que no precisamente levanta pasiones ciudadanas; en la última elección en el PVEM Humberto Bertruy, dejó colgados de la brocha a miles que confiaron en su disque palabra. Apostar por perfiles conocidos puede dar estructura, pero difícilmente genera entusiasmo en un electorado que ya aprendió a desconfiar de los mismos apellidos de siempre
El discurso de “nos están reprimiendo” también cumple su función: cohesionar internamente y victimizarse hacia afuera. Pero hay un detalle cruel en política: la narrativa de persecución solo funciona cuando hay credibilidad social, no cuando parece excusa anticipada por lo que pueda venir en las urnas. Ubiquemos, el fondo del asunto es que este frente no nace desde la fortaleza, sino desde la necesidad
Y eso marca todo: no hay proyecto claro de estado, sólo objetivo electoral. no hay renovación de cuadros, sólo un simple reacomodo de los mismos actores. no hay narrativa atractiva, sólo rechazo y despecho a Morena. Y competir únicamente desde el desaire es como intentar enamorar a alguien desde la torpeza de decir “el otro es peor”. Funciona a veces. Pero casi nunca de forma sostenida
Dimensionemos: lo que realmente está en juego es que si este frente opositor no logra construir algo más que acuerdos tácticos, el 2027 no será una elección competitiva, sino una confirmación del dominio político actual. Porque Morena puede equivocarse, desgastarse o incluso fracturarse, pero si enfrente no hay alternativa creíble, el electorado no cambia de caballo, aunque el caballo sea tartamudo y cojee como Chepe Olán
En fin, al menos ya tienen restaurante para reunirse. Algo es algo. Resumiendo: el mamotreto que presentaron no es un libreto, no es frente, es un ensayo falaz. No es una estrategia, es una jugada exasperada. Y en política, ese tipo de jugarretas suelen pagarse con derrotas muy ordenadas. Quizás les duela reconocerlo, pero requieren seriedad, mesura y sensatez porque lo único que tienen hasta ahora, es una apuesta desesperada
SEPTIMO SELLO
La ejecución de una nueva orden de aprehensión contra Hernán Bermúdez Requena por el delito de desaparición forzada introduce un elemento de alta sensibilidad política en Tabasco. No se trata únicamente de la ampliación de un proceso penal, sino de la consolidación de un caso que, por su naturaleza, trasciende lo jurídico y se instala en el terreno de la responsabilidad política
El dato de que suman ya 19 órdenes de aprehensión vinculadas a investigaciones por desaparición forzada sugiere que no estamos ante un hecho aislado, sino frente a una estructura delictiva compleja que, presuntamente, operó con cierto nivel de organización. La vinculación de al menos 10 personas a proceso refuerza la narrativa institucional de que existe una línea de investigación consistente, aunque aún incompleta en términos de claridad pública
SEPTIMA TROMPETA
Desde el punto de vista político, el caso inevitablemente toca al entorno del exsecretario de gobernación, particularmente por el paso de Bermúdez Requena como titular de seguridad durante la administración de Adán Augusto López Hernández. Sin que exista una imputación directa hacia figuras de mayor jerarquía, el contexto obliga a revisar decisiones de nombramiento, supervisión y control institucional durante ese periodo. En política, la responsabilidad no siempre es penal, pero sí puede ser estructural
La presunta relación de Bermúdez Requena con un grupo criminal como “La Barredora”, señalado como brazo del Cártel Jalisco Nueva Generación, eleva el nivel de gravedad del caso. De confirmarse en sede judicial, implicaría una infiltración significativa en las estructuras de seguridad pública, lo que tendría repercusiones tanto en la credibilidad institucional de López Hernández como en la narrativa de combate al crimen
SEPTIMA COPA
No obstante, la postura de la Fiscalía General del Estado de Tabasco al reiterar el principio de presunción de inocencia mantiene el equilibrio formal del proceso. En términos políticos, este matiz es relevante: evita juicios anticipados y protege la legitimidad del procedimiento, aunque no elimina el impacto mediático y social del caso. En este contexto, el movimiento de la FGET puede leerse en dos planos
Por un lado, como una acción institucional orientada a combatir la impunidad en delitos de alto impacto. Por otro, como un episodio que reabre cuestionamientos sobre el pasado reciente en materia de seguridad, en un estado donde este tema sigue siendo central en la percepción ciudadana. En síntesis, más allá del curso legal que seguirá el proceso, el caso Bermúdez Requena se perfila como un punto de inflexión narrativo
Pone a prueba la consistencia del discurso gubernamental en materia de seguridad y obliga a una revisión, explícita o implícita, de las estructuras que permitieron que estos hechos presuntamente ocurrieran. Porque en política, cuando la justicia avanza, también lo hacen las preguntas incómodas que Adán Augusto López amparado en la sub cultura del privilegio no ha contestado ante un juez
Deja un comentario