De Primera Mano

30 Mar, 2026

Por

Rodulfo Reyes

El elector tabasqueño, que fue sustancial para la asunción al poder del movimiento de Andrés Manuel López Obrador, llegará a las elecciones intermedias de 2027 frente una disyuntiva política de gran alcance: tendrá que decidir si respalda el proyecto del gobernador Javier May Rodríguez, quien se atrevió a romper el silencio y denunciar públicamente al presunto líder de La BarredoraHernán Bermúdez RequenaEl Comandante H, o si –por el contrario– castiga en las urnas –cansado de tanta impunidad– al partido que cobija tanto a May como al senador Adán Augusto López Hernández, señalado como el principal impulsor del ex secretario de Seguridad.

Ni cómo borrar del inconsciente colectivo que a un mes y medio de asumir el poder, Javier May reventó el grano de la putrefacción al denunciar con nombre y apellido lo que todo Tabasco sabía,  pero nadie se atrevía a pronunciar en voz alta: el papel de Bermúdez Requena al frente de aquella pandilla criminal desde las mismas oficinas públicas – primero de la Fiscalía General del Estado de Tabasco (FGET) – y luego de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSyPC).

May hizo la imputación en un momento en que el crimen organizado tenía bajo metralla a la sociedad y, además, presionaba a la administración pidiendo la cabeza de funcionarios del área de seguridad y procuración de justicia.

El señalamiento contra la organización relacionada con el CJNG alivió un poco la losa lacerante sobre los coterráneos de López Obrador. Finalmente el propio gobierno se atrevía a revelar a qué obedecía la terrible situación de inseguridad que vivían los paisanos del poeta Carlos Pellicer Cámara.

 A la distancia, la irrupción del sanguinario grupo delictivo puede entenderse en el hecho de que en las elecciones de 2024 May fue postulado por Morena, pese a la oposición del grupo del senador López.

Cuando se atravesó la política ya eran parte de la conversación tabasqueña los 

relatos de extorsiones, secuestros exprés y el control territorial por parte de la organización criminal presuntamente fundada en 2019 desde las mismas instalaciones de la SSyPC.

Esta historia de terror para el edén no se puede entender sin López Hernández, en cuyo mandato (2019-2021) Hernán Bermúdez ocupó la SSyPC y luego fue ratificado por el interino Carlos Merino Campos.

Para cerrar el círculo del sospechosismo, brinca el dato de que la amistad y relación entre Adán y Hernán es de décadas; al mismo tiempo que los informes de inteligencia y las revelaciones periodísticas han ido trazando un panorama que apunta hacia la complicidad entre el poderoso legislador y el ex jefe policíaco conocido ya como El García Luna de la 4T.

Las investigaciones muestran  que La Barredora no surgió de la noche a la mañana ni de la nada, sino que operó en contextos y momentos que hoy abren preguntas difíciles sobre protección, tolerancia y omisiones.

De ahí que el dilema en el electorado tabasqueño sea real y entendible, tanto para el votante morenista como para el ciudadano común. Surge en consecuencia la duda: ¿Ante las urnas, se premiará la decisión de quien resolvió enfrentar los vicios heredados, aunque eso implique respaldar al mismo partido? ¿O se castigará la continuidad de un proyecto que, en la percepción de muchos, arrastra el lastre de nombramientos polémicos como el de Hernán?

Tabasco aún sufre en carne propia el auge de esa pandilla. La gente no olvida el terror, los cobros de piso y la violencia que se desbordaron en varios municipios. Javier May ha insistido en que no habrá impunidad y que “por muy dura que sea, la verdad se tiene que conocer”. Pero Morena, el partido que hoy une al mandatario tabasqueño y al senador, carga también con una fractura interna que este caso ha profundizado.

Dicho esto, en Tabasco las intermedias de 2027 no serán nada más una elección. Más bien, se convertirán en un referéndum silencioso sobre dos maneras de ejercer el poder dentro de Morena: la que se arriesga a cortar con el pasado criminal, y la que prefiere minimizar o desviar la mirada cuando los reflectores iluminan los nombramientos del ayer.

El elector tabasqueño —aquel que ha visto de cerca cómo la delincuencia se infiltra en las instituciones— tendrá la última palabra. Votar por el proyecto de May podría interpretarse como un respaldo a la denuncia y a la ruptura, pero sufragar en contra Morena, aunque sea de manera selectiva, podría leerse como un castigo directo a los fantasmas que todavía rondan.

Cortesía #DPM

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