Armagedón

“Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu”
Proverbios 16:18

Loly Zubieta no puede ¡Grave su incapacidad política!
Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com
La clásica política de “pueblo” suele presumir cercanía, pero con demasiada frecuencia practica el viejo manual del oportunismo. El caso de Dolores Zubieta en Tenosique no sorprende: lo que indigna no es la acusación, sino la normalidad con la que se repite el patrón. En política, el poder sin control se vuelve costumbre. Y en Tenosique, lo que debería ser servicio, huele demasiado a promoción disfrazada

La grabación filtrada —venida desde su propio equipo, lo cual ya habla de fracturas internas— exhibe algo más profundo que un desliz, le dieron una “sopa de su propio chocolate”, quiso aplastar la dignidad de su equipo y fue exhibida de usar el escaso poder que tiene, de la peor manera: una cultura política donde los programas sociales se perciben como botín electoral y no como derecho ciudadano

Si la operación de Bienestar se convierte en plataforma personal, se traiciona su esencia y se contamina la confianza pública. La grabación muestra que Dolores Zubieta cálculo usar la estructura, los servidores y los recursos con lógica de campaña, pero como veleta de rancho: calculó mal y el abuso rebasó los límites de la confidencialidad. Y cuando eso ocurre, el problema dejo de ser interno y se volvió público

Lo que se tiene ahí de Loly Zubieta no es un mensaje, es un vulgar regaño con micrófono y poca elegancia política. Funciona si quería asustar a su propio equipo, pero si la intención era organizar, motivar o construir alguna estructura, lo único que generó fue ruido, descrédito, resentimiento y una que otra “puñalada por la espalda” que la ponen al borde del precipicio con escases de supervivencia

Traducido sin tanta espuma emocional: escuchar tanta bobería junta se entiende que quizás Loly Zubieta quería en el fondo del mensaje: disciplina, territorialización y responsabilidad individual. Nada de eso consiguió. El problema fue la forma. Nadie construye operación política eficaz a base de amenazas, patadas o desprecios, a menos que quiera un ejército de simuladores que es justo lo que luego termina hundiendo campañas

Los escenarios indican que en Tenosique parece que algunos confunden lealtad con terquedad y estrategia con nostalgia. Acorde a cómo exhibe que tiene su estructura electoral, apostar de nuevo por Dolores Zubieta como carta fuerte de Morena rumbo a 2027 no suena a cálculo político, suena a negación de la realidad. Porque una cosa es tropezar, y otra muy distinta es coleccionar derrotas como si fueran credenciales

La historia de Loly Zubieta pesa, no por capricho, sino porque en política la memoria del electorado sí cobra factura. En Tenosique es una perdedora consuetudinaria. Tres procesos, tres derrotas, en contextos distintos y con plataformas diferentes, dibujan una constante: incapacidad para construir mayoría. Y eso, por más discurso, amenazas, ofensas y demás impotencia que se le ponga encima, no se corrige en el escaso tiempo que queda, menos con el cargo público ni con estructura asistencial que trae

El verdadero problema no es sólo el pasado electoral, sino el presente operativo. Si desde la posición de privilegio en programas sociales ella alimenta una percepción de uso político o trato autoritario, lo que debería sumarle termina restándole. En territorio, el desgaste no es abstracto: se traduce en rechazo, en desmovilización silenciosa y en fuga de simpatizantes. Ese tipo de erosión no se arregla con eventos ni con listas de asistencia obligadas. La grabación filtrada exhibe el rechazo hacia su autoritarismo

Morena en Tenosique enfrenta un dilema bastante básico, aunque aparentemente incómodo: premiar la disciplina interna o priorizar la viabilidad electoral. Porque insistir en perfiles que no conectan con el electorado abre la puerta a algo que hace unos años parecía improbable: que fuerzas menores capitalicen el hartazgo y crezcan donde antes eran testimoniales

Tenosique no es cualquier plaza simbólica. Es territorio con identidad política propia, donde la narrativa de “pueblo” no se compra, se demuestra. Y cuando la gente percibe imposición o reciclaje de candidaturas fallidas, el voto deja de ser lealtad y se convierte en castigo. Morena todavía está a tiempo de corregir, pero eso implica algo que a muchos políticos les cuesta más que perder elecciones: reconocer errores

Porque si no lo hacen, no será la oposición quien los derrote, será su propia resistencia en no aprender. Dolores Zubieta pretende decirle al círculo rojo de su estructura -aunque es evidente e inocultable su discapacidad para conectar el cerebro y la lengua: en palabras nítidas, no se sabe expresar-, quizás quiso decir: “el día de la elección no se gana con ocurrencias de último momento, se gana con estructura, disciplina y constancia. Quien no entienda eso desde ahora, simplemente no ganará”

Quizás, quiso pedir: claridad, compromiso y resultados. Decirles que: “cada quien es responsable de su propio terreno”. El problema es que no articula sus ideas: parece villano de telenovela en campaña. La señora Zubieta ni entiende ni acepta que con ese lenguaje de quinta patio, ni siquiera de la vecindad del Chavo: “no está formando un equipo, está probando quién aguanta más presión y esas recetas han demostrado ser obsoletas y no coinciden con quién sabe ganar elecciones

Por eso la señora del Bienestar, genera malestar y sigue perdiendo. Y ese ya no fue un mensaje, sino una mezcla entre reclamo, catarsis y amenaza, inútil si lo que quería era desahogarte, inútil si quería que alguien entendiera ¡Qué demonios tiene que hacer! El fondo otra vez es claro: definir equipo real, evitar relleno, asumir responsabilidad y dejar de improvisar. Pero dicho así de vulgar, suena a “si fallas, te exhibo”, y eso genera operadores que simulan no que construyen

Loly Zubieta exhibe su impotencia para organizar, su incapacidad para unir voluntades y su discapacidad para contagiar políticamente de una visión política, suena más a madrina o señora de horca y cuchillo ofendida que a coordinadora seria. No es política sensible, carece del oficio y la política es curiosa: ella quiere obediencia, pero nadie trabaja bien bajo desprecio. Por eso una y otra vez ha perdido y luego se pregunta por qué arma su estructura de papel. Loly Zubieta no puede es demasiado ¡Grave su incapacidad política!

SEPTIMO SELLO
En Tenosique ya no se debate una candidatura, se anticipa un estilo de gobierno. El audio atribuido a Dolores Zubieta no es un desliz menor, es una radiografía del poder cuando se siente impune: gritos, amenazas y desprecio por su propio equipo. Si así se comporta con subordinados teniendo apenas el control de programas sociales, la pregunta no es si puede ganar, sino qué tipo de autoridad ejercería si lo hiciera

SEPTIMA TROMPETA
La política asistencial, que debería ser puente con la ciudadanía, está convertida en un instrumento de presión interna y desgaste externo. Ese tipo de liderazgo tan negativo, no construye estructuras; al contrario, las rompe. Y cuando la base opera por miedo y no por convicción, lo único que crece es el rechazo. Morena en Tenosique está jugando con fuego, “está jugando a la ruleta rusa o juega a pegarse un balazo en el pie”

SEPTIMA COPA
Sostener perfiles que proyectan abuso y soberbia no sólo erosiona su capital político, lo pulveriza y abre puertas para “tomar todo lo que le regalen y voten otros, menos por quien de antemano, ya aplasta. Porque el votante puede perdonar errores, pero rara vez perdona el maltrato. Y cuando llegue la boleta, no habrá programas ni discursos que alcancen: habrá memoria. Y esa, como siempre, se cobra en votos, por eso Loly Zubieta sigue en el piso y no levanta

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