Para Usted
Isset: El “Corazón de Pollo”, del Químico Granier
Mario Gómez y González
The Last of The Mohicans
“Ese mi compadre el Chelo, tiene corazón de pollo; por eso estos cabrones se aprovechan de él”-palabras más, palabras menos-, dijo en una ocasión en un café de la Mesa 42 (en el hotel Hyatt), ese gran tabasqueño y forjador de instituciones que fue Don Pedro Javier Reséndez Medina (+)
Y dijo lo anterior, porque Andrés Granier Melo, le había confiado que destituiría de su cargo al frente del UNASE (después Bienestar), a su también comadre, María Teresa Cabrales Sanguino, dado el cúmulo de irregularidades administrativas y financieras, de las que era la directamente responsable y que eran vox populi en toda la sociedad tabasqueña y los medios de comunicación.
Cuenta Pedro Reséndez, que, al llegar ese domingo de la supuesta destitución a la Quinta Grijalva, el “chelo” Granier, le dijo, que ya no la iba a sustituir; y que, al preguntarle el porqué del cambio de planes, el popular mandatario estatal, le confío que-momentos antes- habían llegado a la residencia oficial, María Teresa Cabrales y su hija, llevándole un platillo a base de gallina lorigada, por lo que la había perdonado.
¿Cómo se enteró, María Teresa Cabrales Sanguino, que le pensaban dar cuello?, nunca se supo a ciencia cierta; pero lo real fue-en palabras de Pedro Rezéndez- el “corazón de pollo” que tenía (o, ¿tiene?) el exgobernador, que pasó por alto todas las tranzas de la señora y le perdonó la vida, por el solo hecho de llevarle un platillo de gallina lorigada. (fin de la historia).
Luego de escuchar las declaraciones del gobernador Javier May Rodríguez, quien responsabilizo a sus antecesores Andrés Rafael Granier Melo y Arturo Núñez Jiménez, de ser los responsables del quebranto financiero del ISSET, viene a mi memoria lo sucedido en la administración del llamado Químico; el popular y carismático “Chelo Granier”.
Eran los finales de 2007 e inicios de 2008, cuando más del 90 por ciento de los tabasqueños aun padecíamos de los estragos tanto naturales como económicos, que dejara la inundación, que estuvo presente durante muchos meses.
Resulta y resalta que un gran porcentaje de los damnificados, formaban parte de la plantilla de trabajadores de los gobiernos estatal y municipales, así como de los otros dos poderes del estado (Legislativo y Judicial) y por consecuencia derechohabientes del ISSET.
En los recorridos de Granier Melo por la geografía tabasqueña, era abordado por burócratas estatales y municipales, quienes conociendo el «buen corazón» del mandatario, le pedían apoyos, principalmente económicos para solucionar sus tragedias.
En ese contexto, la dependencia de seguridad social, contaba en esos tiempos, con un fideicomiso en aquellos tiempos superior a los 800 millones de pesos, destinados para financiar el pago a jubilados.
Ante el clamor de los empleados de su administración, Andrés Granier Melo, comenzó a girar indicaciones a la entonces directora de la institución-la teapaneca- Hilda Santos Padrón, para que les otorgaran préstamos personales a quienes lo solicitaban, con cargo al citado fideicomiso, bajo la condición de que lo iban a retornar a las arcas, a través de descuentos vía nómina.
Sobre el tema del no reintegro de esos dineros al fideicomiso, existen por lo menos dos versiones: una de ellas, es que la secretaria de Finanzas, encabezada en ese entonces por el tristemente célebre José Manuel Saiz Pineda, si recuperó vía descuentos de nómina esos dineros, sin embargo, no los restituyo al ISSET, y que formaron parte de los dineros incautados en una avioneta, al extinto empresario de apellidos Medina Sonda (creo de nombre Martín).
Y, la otra parte, que fueran localizados en una propiedad ubicada en Bosques de Saloya, vinculada a una empleada del también conocido como #LordFerrari.
Otra de las versiones, corresponde igual a que si se recuperó el dinero, y sin embargo este fue utilizado, para tapar diversos «huecos» financieros de la administración Granierista.
Una tercera posibilidad, tiene que ver con la «bonhomía» de Andrés Granier Melo, en el manejo del dinero (principalmente el que no es suyo), y que, por debajo del agua, ordenó condonar esos préstamos.
De acuerdo a la Real Academia Española- que lustra, brilla y da esplendor al idioma castellano-, “la bonhomía” (del francés bonhomie) se define como la afabilidad, sencillez, bondad y honradez en el carácter y el comportamiento de una persona.
Es la cualidad de ser una «buena persona», combinando compasión, honradez y un trato amable y sencillo. Se considera un rasgo de personalidad virtuoso; y vaya que el “chelito”, presumía esas cualidades.
Otra de las líneas que podría seguirse, cae en la cancha de los ayuntamientos de esos tiempos, quienes, si recaudaron los dineros de sus trabajadores, pero nunca lo reintegraron.
De lo ocurrido en la materia durante la administración de Arturo Núñez Jiménez, nos ocuparemos en una próxima entrega.
De la misma forma, nos estaríamos ocupando de analizar las millonarias pensiones que el ISSET autorizó y pagó durante la última administración estatal priista.

Los Malosos** Es cierto; hay fotos de Roberto Madrazo Pintado, en botas de hule, atendiendo a la gente del municipio de Paraíso, cuando los ciclones Opal y Roxanne** también de Manuel Andrade Díaz, con el agua en las rodillas** ni qué decir del chelito Andrés Granier, en su “mundo acuático” ** lo mismo de Georgina “Gina” Trujillo y de Víctor Manuel Barceló, allá por los años de 1999** vaya, hasta de Adán Augusto López Hernández y Carlos Manuel Merino Campos** pero de los únicos que no hay fotos; los únicos que no se mojan, son Andrés Manuel López Obrador y Javier May Rodríguez; ambos de “territorio” ** luego entonces, de los de “territorio”, nada; pero de los “ex de territorio”, de esos sí, dándoles la mano a los tabasqueños en desgracia** La vida te da sorpresas…sorpresas te da la vida ** fue todo por hoy** hasta mañana Dios mediante.

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