
A través de la Red Ecos de Sargazo, que coordina desde la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), se impulsa el aprovechamiento sustentable e integral del sargazo, así como el desarrollo de una industria nacional. Entre los avances presentados, se analizaron alternativas nacionales de usos para el sargazo como materia prima.
Se encontraron al menos 198 iniciativas que pueden tener aplicaciones directas en la industria alimenticia, farmacéutica, energética y de construcción, entre otras.
En este esfuerzo participan 155 investigadores de más de 25 instituciones de 12 estados del país, así como universidades internacionales. Actualmente, se trabaja en cuatro ejes, a fin de contribuir a la reducción del impacto social y ambiental de los arribazones masivos. Entre ellos, su aprovechamiento sustentable, creación de sistema de monitoreo y pronóstico, medición de emisiones y daños a la salud, así como estudios de biología, biodiversidad e impactos al ecosistema.
La dependencia detalló en un comunicado que, en reunión con la titular de la Secihti, la doctora Rosaura Ruiz Gutiérrez, y la subsecretaria de Desarrollo Tecnológico, Vinculación e Innovación, Celina Peña Guzmán, se presentaron los avances realizados por esta Red Ecos.
En el eje de uso de sargazo como materia prima, Lorena Amaya Delgado, directora del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (CIATEJ) presentó el diseño de una biorrefinería, que se proyecta como autosustentable en energía y consumo de agua, a escala demostrativa y con capacidad para transformar al menos 20 toneladas diarias de sargazo húmedo.
Con ello se podría producir biogás y al menos siete subproductos (laminados, alginatos, fucoidanos, biocarbón, bioetanol, biofertilizantes y bioplásticos). Este modelo promueve la economía circular al reducir los impactos ambientales asociados a la acumulación del alga en zonas costeras y generar oportunidades económicas para Quintana Roo.
En relación con el eje de monitoreo, se identificaron al menos cuatro tipos de acciones para pronosticar la llegada del sargazo a diversas escalas (oceánicas y costeras). En este eje participan 62 investigadores de 11 instituciones.
En cuanto a emisiones y daños a la salud, se identificó una infraestructura inicial para la medición ambiental de gases tóxicos como el ácido sulfhídrico y el amoniaco, emanados por la descomposición del sargazo. Esta infraestructura actualmente cuenta con tres estaciones de monitoreo ambiental ubicadas en Cancún, Akumal y Mahahual.
Óscar Oscar Augusto Peralta Rosales, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático, presentó el planteamiento de la ampliación de este sistema. Se propone la medición de emisiones de gases en una escala ambiental e individual, es decir, conocer la exposición de las personas que trabajan limpiando y apilando el sargazo en las playas y sitios de disposición.
Informó, además, que se elaboró un protocolo para la evaluación del impacto de estas emisiones en la salud humana, el cual será encabezado por el Instituto Nacional de Salud Pública. En complemento, se desarrolla una aplicación de telefonía móvil para señalizar sitios con niveles altos de ácido sulfhídrico.
En el eje de biología, biodiversidad e impactos en ecosistemas, se validarán escenarios de hundimiento natural e inducido y se optimizarán métodos de colecta. En costa, se desarrollará un sistema de monitoreo de impactos sobre la calidad del agua, los arrecifes, los pastos marinos, los manglares, entre otras variables y ecosistemas costeros. Desde una óptica socioambiental, se documentará percepciones, vulnerabilidades y capacidades locales para hacer frente a este fenómeno.
La dependencia informó que en una reunión posterior se dialogó con el sector empresarial de Quintana Roo. Entre ellos, Ignacio Muñoz, en representación de los hoteleros de la Riviera Maya, y CEO de The Seas We Love, quien comentó que el sector hotelero será clave para transformar el sargazo en una oportunidad de desarrollo económico para la región.
//Tomado de : La Jornada Maya
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