Armagedón

“El que camina en integridad anda confiado; Mas el que pervierte sus caminos será quebrantado”
Proverbios 10:9

El desafío: integridad y transparencia
Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com
Un año y cinco meses después de iniciar su gobierno, Claudia Sheinbaum empieza a mostrar algo que en política siempre tarda en consolidarse: control real del aparato institucional. Los primeros meses de cualquier presidencia suelen estar dominados por inercias heredadas, equilibrios internos y operadores fieles al sexenio anterior: Adán Augusto, Ricardo Monreal y demás parásitos del intestino político. Poco a poco, el poder se acomoda

En ese contexto se inscribe el nombramiento de Aureliano Hernández Palacios Cardel como titular de la Auditoría Superior de la Federación. Más allá de su perfil técnico dentro de la propia ASF, su cercanía política con el entorno de la presidenta envía un mensaje evidente: la mandataria comienza a colocar piezas de absoluta confianza en posiciones estratégicas del Estado. El imperio de la Silla del Águila comienza a dejarse sentir

En términos políticos, esto no necesariamente implica subordinación del órgano fiscalizador, pero sí refleja una presidencia que empieza a consolidar su estructura de control institucional. La elección con una votación abrumadora en la Cámara de Diputados también revela que el oficialismo mantiene capacidad para ordenar mayorías y cerrar filas en decisiones clave, sólo donde se afectan sus esenciales intereses de grupos es donde en realidad gruñen y demuestran que hay división de poderes. Hoy deben abortar la Reforma Electoral

Así, el movimiento puede leerse como parte de un proceso natural en la consolidación del poder presidencial: la administración deja de navegar con inercias heredadas y comienza a marcar su propio rumbo. En la lógica del poder, la nave empieza a tener capitana, timón y dirección definidos. Aunque, claro, gobernar México nunca ha sido exactamente como conducir un barco en aguas tranquilas, menos ahora con nubarrones tan negros en el horizonte. Aquí las tormentas llegan, aunque la capitana jure tener el mapa correcto

Ubiquemos: la Cámara de Diputados eligió ayer a Aureliano Hernández Palacios Cardel como nuevo titular de la Auditoría Superior de la Federación para el periodo 2026-2034 con 472 votos a favor. Una votación casi unánime que, en política mexicana, suele significar dos cosas posibles: o el cabildeo con los aliados rebeldes demostró que poco o nada les intereso el tema o nadie quiso pelear esa batalla

En término estrictamente institucional, la designación responde a una lógica clara: continuidad técnica. Hernández Palacios proviene del propio aparato auditor. Desde 2018 ha ocupado distintos cargos dentro de la ASF y recientemente fungía como Auditor Especial del Gasto Federalizado, una de las áreas más sensibles del sistema de fiscalización porque revisa los recursos que la federación transfiere a estados y municipios

Ese antecedente tiene dos lecturas. a) garantiza conocimiento profundo del funcionamiento interno de la institución, lo cual reduce la curva de aprendizaje y permite continuidad operativa, b) refuerza un modelo de carrera burocrática interna, donde el Aureliano Hernández emerge de la misma estructura que deberá supervisar y eventualmente reformar. En otras palabras: experiencia técnica hay. El desafío será demostrar que esa experiencia no se traduce en inercia institucional

Aunque el proceso se presentó como técnico y se cumplieron las formas, la comparsa fue inevitable y la política siempre se filtra por las rendijas: el nuevo auditor es hijo de Fernando Aureliano Hernández Palacios Mirón, quien fue secretario particular de la presidenta Claudia Sheinbaum durante su etapa como jefa de gobierno de la Ciudad de México. Eso no invalida automáticamente su perfil profesional, pero sí introduce un factor de percepción política que acompañará toda su gestión

En organismos de fiscalización, la percepción pesa casi tanto como la independencia real. El nuevo auditor tendrá que demostrar, auditoría tras auditoría, que su frase inaugural no queda como una pieza retórica: “No vengo a cumplir con nadie”. El reto real: recuperar la fuerza anticorrupción de la ASF. Habrá que recordar que la Auditoría Superior llega a esta nueva etapa después de años de cuestionamientos durante la gestión de David Colmenares, criticada por su disminución del vigor fiscalizador

Puestas las cosas de esta manera, el nuevo auditor enfrenta tres desafíos estructurales: la urgente necesidad de reforzar la credibilidad institucional, la ASF necesita recuperar su papel como órgano incómodo para el poder, hasta ahora ha sido una oficina de trámites administrativos: los 65 mil millones de pesos observados al último año de gobierno de AMLO en el limbo, sin resarcimientos ni consecuencias, exhibe lo evidente

Urge auditar con mayor profundidad el gasto federalizado Estados y municipios los enormes recursos federales que concentran e históricamente, grandes áreas de opacidad y Aureliano Hernández deberá fortalecer la trazabilidad del gasto social de los programas federales de gran tamaño presupuestal, inevitablemente serán en su momento un foco de revisión

Basta rememorar que Carlos Urzúa, exsecretario de Hacienda y Crédito Público, denunció en febrero de 2024 que 600 mil personas consideradas «fantasmas» aparecían en la nómina de la pensión para adultos mayores, lo que representaría una fuga de 50 mil millones de pesos durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, brutal saqueo indiscriminado y contra todos esos antecedentes que están en la memoria social es que deberá luchar incansablemente el nuevo titular de ASF

El máximo problema de Morena es que el puñal en la espalda lo clava Morena: según datos oficiales de la (CONAPO), en febrero del 2024 existían aproximadamente 10.8 millones de adultos mayores en México, pero la Secretaría del Bienestar otorgaba pensiones a 11.4 millones, lo que generaba una discrepancia de 600 mil beneficiarios adicionales sin identificación clara. Esos son sólo algunos parámetros que Aurelio Hernández deberá enfrentar y deberá librar el desafío con integridad y transparencia

SEPTIMO SELLO
La política mexicana tiene esa curiosa costumbre de acelerar los tiempos cuando la presión viene del exterior. El revés judicial contra Hernán Bermúdez Requena, al desecharse el amparo que buscaba frenar su extradición a Estados Unidos, coloca el caso en una fase donde los márgenes de maniobra jurídica se reducen considerablemente. Más allá del expediente penal, el episodio tiene una lectura política inevitable. Bermúdez fue una figura clave en el aparato de seguridad de Tabasco durante el periodo en que Adán Augusto López gobernaba el estado

SEPTIMA TROMPETA
Por ello, cualquier avance en el proceso judicial no sólo impacta al exfuncionario, sino que inevitablemente proyecta sombras sobre el grupo político que lo impulsó. Si la extradición finalmente se concreta, el asunto podría adquirir dimensiones más amplias. En los procesos judiciales estadounidenses, particularmente en casos vinculados con seguridad o crimen organizado, la cooperación de los acusados suele convertirse en una herramienta central de negociación. Y en política, la posibilidad de que un exfuncionario “cante” siempre genera inquietud en más de un despacho

SEPTIMA COPA
Es insoslayable que el belicoso discurso de Donald Trump demanda sangre nueva en tierras norteamericanas y tiene que ser sangre al nivel o mayor de García Luna ¡Los famosos narcopolíticos de Morena! Esos de moronga guinda pesada. Donald Trump ya demostró que sólo come peces grandes, ayatolas y ayatoles: Maduro, el Ayatola Alí Jameneí. Eso en el tablero de equilibrios, el asunto de Bermúdez Requena parece ir más allá de lo estrictamente judicial

La señal que emerge es parece que Adán Augusto tiene las manos atadas, Merino Campos está asando carnes; en suma, que los márgenes de protección política se reducen, y en ese contexto el llamado “grupo Tabasco” podría enfrentar un desgaste progresivo en su influencia dentro del actual mapa del poder nacional. En política, como en la gravedad, cuando alguien empieza a bajar escalones es raro que la caída se detenga por voluntad propia

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