
Armagedón
“Cada uno se burla de su prójimo, no habla verdad. Se han avezado sus lenguas a mentir, no se han cansado de obrar mal”
Jeremías 9:4
El Verde show Moheno ha comenzado
Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com
La política mexicana tiene un talento extraordinario para producir milagros estadísticos. De pronto, como si hubiera caído una revelación celestial sobre las urnas imaginarias, aparece una encuesta que coloca a un aspirante en la cima de las preferencias, aunque nadie haya visto jamás al encuestador. Ni en el mercado, ni en la plaza, ni en la fila de las tortillas. Nada. Silencio demoscópico absoluto
El resultado, curiosamente, siempre es favorable al mismo personaje. La democracia moderna, al parecer, también se practica en versión invisible. Eso es exactamente lo que ocurre con el caso del diputado Miguel Ángel Moheno Piñera, quién según ciertos números publicados con entusiasmo digno de campaña anticipada, encabeza las preferencias ciudadanas en Cárdenas con un 23.5%, cinco puntos arriba de su competidor más cercano
Un resultado que, si uno se lo toma en serio, implicaría que casi uno de cada cuatro cardenenses ya decidió entregarle el municipio. Una proeza política impresionante, sobre todo considerando que buena parte de la población apenas recuerda haberlo visto en momentos clave. Porque aquí aparece el detalle incómodo que la propaganda intenta esconder bajo una alfombra de cifras: la memoria social
Y la memoria, por desgracia para los políticos que viven de los boletines, no se borra tan fácilmente. Durante años el nombre de Moheno ha estado rodeado de episodios que en todo Cárdenas todavía se comentan con una mezcla de ironía y sarcasmo. Aquellos famosos viajes “especiales” a Oceánica, por ejemplo, que terminaron convirtiéndose en material de sobremesa política que hasta Donald Trump sigue sospechando de él
El tipo de historias que un político quisiera archivar en el cajón del olvido, pero que en los pueblos chicos quedan flotando en la conversación colectiva de infierno grande: algo así como una nube radioactiva persistente. Por eso resulta casi cómico que ahora se pretenda presentar al diputado como una especie de fenómeno social en ascenso, una “Mohenomanía” que supuestamente ha conquistado el corazón de la ciudadanía gracias a encuestas cuchareadas y programas impulsados desde su oficina legislativa
El catálogo promocional suena atractivo: el Mercadito Urbano, los programas sociales permanentes, el esquema de Aves de Bienestar saturados de hormonas en modalidad de subsidio. Iniciativas que, según el discurso oficial, han beneficiado a cientos de familias y fortalecido la economía local. Nada mal en el papel. El problema, como suele ocurrir en la política mexicana, es que entre el papel y la realidad existe un oceánica de distancia
Un océano tan grande que a veces ni los propios beneficiarios logran encontrar dónde empieza o dónde termina el supuesto programa que se anuncia con tanto entusiasmo. Porque si algo ha quedado claro en la práctica política de Cárdenas es que el activismo social selectivo se ha convertido en una estrategia recurrente. Se aparece cuando conviene para la foto, para el boletín o para la encuesta misteriosa
Pero cuando se trata de enfrentar problemas reales del municipio, la presencia política se vuelve sorprendentemente discreta. Y aquí aparece la crítica más dura que muchos ciudadanos repiten en voz baja, aunque cada vez con menos paciencia: el silencio cómplice. Parecido al silencio que produce en los zombis de las ciudades norteamericanas, el fentanilo: “donde todo es felicidad al brincar de estrella en estrella”
Durante los últimos años, la administración municipal ha sido señalada por múltiples abusos y conflictos que han golpeado directamente a sectores vulnerables de la población. Detenciones arbitrarias, conflictos con ciudadanos, denuncias de maltrato institucional. Episodios que en cualquier democracia saludable exigirían una reacción inmediata de quienes ocupan cargos de representación. Pero en ese escenario, el diputado Miguel Moheno que hoy presume preferencia en las encuestas ha optado por la estrategia más cómoda de todas: la invisibilidad política
Ni denuncias contundentes. Ni defensa firme de los derechos ciudadanos. Ni posicionamientos claros cuando la sociedad esperaba esa potente verde voz que representa a la gente. Y cuando un diputado guarda silencio ante los abusos del poder local, el mensaje que recibe la sociedad es bastante claro: “este diputado esta, medio verde mota”, su prioridad no es la justicia ni la defensa del ciudadano, sino el cálculo político
Ese comportamiento explica por qué muchos en Cárdenas miran con escepticismo la narrativa que intenta construir una candidatura. No porque la gente sea ingenua o incapaz de reconocer los programas sociales, sino porque el liderazgo político real se mide en los momentos difíciles, cuando llevan esposadas a las abuelitas por asar carne en la banqueta, no en los boletines de prensa
La escena se vuelve aún más irónica cuando se recuerda el estilo errático con el que el propio Moheno ha transitado por la política. Saltos de posición, discursos cambiantes, alianzas que aparecen y desaparecen según el clima electoral. Un estilo que en el argot popular suele describirse con una palabra bastante precisa: saltimbanqui político. Y los pueblos, aunque a veces voten con paciencia infinita, terminan detectando cuando alguien actúa más como acróbata electoral que como servidor público
Por eso estas encuestas milagrosas generan más carcajadas que entusiasmo. Porque en la vida cotidiana de Cárdenas, la percepción social no se construye en gráficos ni en porcentajes. Se construye en las calles, en los mercados, en las conversaciones donde la gente recuerda quién estuvo y metió el pecho, cuando llevaban esposados como vulgares delincuentes a simples jugadores de futbol y la forma en que el Houdini diputado Moheno prefirió mirar hacia otro lado
Un liderazgo que no levanta la voz ante el abuso difícilmente puede tener el 23% de apoyo ciudadano, levantar bandera y reclamar la confianza ciudadana. La política, incluso en su versión tropical, todavía exige una mínima coherencia entre discurso y conducta. Cárdenas es una mini metrópolis, no una vereda campesina de incultos e iletrados. No jodas Miguel
De modo que el fenómeno Moheno termina pareciendo lo que tantas veces se ha visto en la política local: una candidatura inflada por propaganda antes de ser probada por la realidad. Las encuestas pueden decir muchas cosas. Los boletines pueden inventar entusiasmo. Los programas pueden adornarse con palabras nobles. Pero la sociedad, tarde o temprano, termina haciendo la pregunta más incómoda de todas
Si realmente existe ese respaldo ciudadano del 23.5% ¿Por qué en las calles nadie recuerda haber sido encuestado y la mayoría de la sociedad cardenense sí recuerda los silencios cómplices? Un diputado que de rodillas baja cabeza y guarda silencio cuando debió con hombría defender los derechos humanos de los ciudadanos, es un diputado que debería sentir vergüenza sólo de verse al espejo antes de salir a darle la mano a esos mismos ciudadanos que desprecio. Pero, la política es así ¡Cínica! Aguanta Cárdenas que el verde show Moheno ha comenzado
SEPTIMO SELLO
Nadie puede negar el intento del milagro de las encuestas invisibles: en Cárdenas parece que la política se escribe con tinta invisible. El diputado Miguel Ángel Moheno Piñera asegura que encabeza las preferencias con un 23.5%. Extraño fenómeno: nadie vio encuestadores, nadie respondió cuestionarios, pero los números aparecieron como por arte de magia. Tal vez las encuestas se levantaron en el mismo lugar donde Moheno levanta sus promesas: en el aire
SEPTIMA TROMPETA
El guion es reciclado: Mercadito Urbano, Aves de Bienestar, programas sociales. Todo suena a pan caliente, pero en realidad es pan duro disfrazado de subsidio. Mientras tanto, el diputado guarda un silencio tan cómodo como sospechoso ante los abusos de la administración. Calla, sonríe y se acomoda, porque en política el mutismo también se cotiza. Lo más grotesco es su discurso de “cercanía con la gente”. Cercanía, sí, pero con los reflectores y las cámaras
SEPTIMA COPA
A la hora de defender a los ciudadanos esposados o a las abuelas abandonadas, Moheno se convierte en Houdini: desaparece. Su compromiso parece ser con la foto, no con la justicia. En conclusión, el “Moheno Show” regresa con todo: encuestas fantasmas, programas reciclados y un político que se vende como salvador mientras la gente lo recuerda como cómplice. La pregunta no es si encabeza las preferencias, sino si Cárdenas está dispuesta a pagar otra entrada para ver la misma función de siempre: un espectáculo de humo, espejos y promesas que nunca aterrizan.
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