Armagedón

“Perseguí a mis enemigos, y los alcancé, Y no volví hasta acabarlos”
“Salmos 18:37”

La ejecución del Mencho: coordinación, no sumisión
Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com
Ayer las aguas se movieron como pocos lo pensaron: todo lo que el Mencho sabía se lo llevo a la tumba. Lo que no se puede controlar es la información, videos y documentos que sus subalternos tengan en su poder -y si así lo consideran- al sufrir la natural fragmentación, en venganza los más radicales puedan dar a conocer post mortem; de ser así, México mirará toda una bola de nieve cuesta abajo generando una avalancha jamás pensada, la información sobre lo que tienen: es lo importante

El CJNG es un monstruo demasiado grande, tiene demasiados tentáculos y un poder económico de más de 150 mil millones de dólares -según lo que Estados Unidos considera-. Y si el comunicado de Karoline Claire Leavitt, la actual secretaria de prensa de la Casa Blanca dado a conocer ayer, es correcto, todo México está ante algo que no fue sólo un operativo exitoso, sino un evento geopolítico mayor con implicaciones profundas

México defiende su soberanía, al tiempo que tiende la mano en seguridad bilateral, tolerando a distancia el control de la narrativa estadounidense sobre el narcotráfico mexicano. Ubiquemos, porque esto no es una nota roja cualquiera. 1. Es la inocultable participación directa de inteligencia militar estadounidense: el elemento más delicado no es la muerte del líder criminal. Es la participación formal de un grupo de tarea militar estadounidense especializado en inteligencia de cárteles

Eso implica varias cosas: Cooperación operativa real, no sólo intercambio de información diplomática o técnica. Evidente acceso a inteligencia estratégica avanzada: señales, satélites, vigilancia electrónica, geolocalización de alto nivel. Validación de un modelo de seguridad donde el narcotráfico se trata como amenaza transnacional tipo terrorismo, no sólo crimen organizado. Esto marca un salto cualitativo respecto al esquema tradicional de cooperación México-EE. UU., que histórica y doctrinal ha sido: incómodamente vigilada por el principio de soberanía

2. La narrativa del “narcoterrorismo” de Karoline Claire Leavitt en el comunicado estadounidense insiste en algo clave: el CJNG como organización terrorista extranjera, recibió la “ira de la justicia” estadounidense, el combate al fentanilo como justificación central. Esto no es lenguaje casual. Es la radical doctrina Trump. Cuando Washington etiqueta formalmente a un grupo delincuencial como terrorista, habilitan herramientas legales mucho más agresivas: operaciones extraterritoriales justificadas políticamente, sanciones financieras globales y persecución internacional bajo una ampliada legitimación de acciones encubiertas

En otras palabras: el narcotráfico deja de ser un problema criminal compartido y pasa a ser amenaza estratégica contra la seguridad nacional de EE. UU. Y cuando una potencia define algo como amenaza estratégica, su margen de acción se expande mucho. Dimensionemos: la muerte del Mencho no significa el fin del cártel. Esto es importante para no caer en el clásico entusiasmo mediático

Eliminar a un líder de alto perfil: debilita temporalmente la estructura, pero al mismo tiempo provoca reacomodos violentos internos, genera disputas por sucesión, fragmenta mandos regionales más radicales. Históricamente todo eso en México también ha producido: más violencia local, atomización criminal, expansión territorial de células autónomas. La famosa “decapitación” de cárteles rara vez destruye organizaciones complejas. Sólo cambia su forma

Revisemos el impacto político interno en México. Si la cooperación militar estadounidense fue tan directa como se describe, el gobierno mexicano enfrenta un equilibrio delicado, por un lado: éxito operativo irrevocable contra un objetivo prioritario. Pero del otro, una oposición que podría indebidamente levantar su percepción pública de intervención extranjera. Y eso en México siempre es políticamente sensible, por razones históricas más que evidentes

El discurso oficial tendrá que sostener simultáneamente dos cosas que suelen chocar: cooperación estratégica y defensa plena de soberanía. No es imposible, pero tampoco es cómodo. Porque el comunicado estadounidense de Karoline Claire Leavitt no sólo informa. También envía advertencias: a los otros cárteles, a redes financieras internacionales, a la opinión pública estadounidense. El mensaje es simple: quien trafique fentanilo hacia EE. UU. será tratado como enemigo terrorista, no sólo criminal. Eso redefine el tablero regional

La conclusión fría y sin romanticismo es que: si el reporte de Karoline Claire Leavitt es exacto, esto representa: una operación de alto valor simbólico y estratégico, profundización del modelo de seguridad binacional, consolidación del marco “narcoterrorista” en política estadounidense, potencial reconfiguración violenta del CJNG, nuevo precedente en intervención operativa indirecta de EE. UU. No es sólo la caída del capo. Es un movimiento estructural en la forma en que se combate el narcotráfico en América del Norte

Y esas transformaciones nunca terminan en el punto donde comienzan. Siempre abren otra etapa, normalmente más compleja que la anterior. Esto no es simplemente cooperación en seguridad. Es traslado de doctrina militar antiterrorista al combate al narcotráfico. Y eso cambia el juego completo, aunque se diga con voz institucional tranquila y sin levantar mucho polvo. Habrá que mirar en el fondo de la olla -como el cucharon-, el fondo real del asunto

La diferencia del México hasta antes de la muerte del Mencho y él de ahora, es enorme: el modelo clásico antidrogas a seguir, será el modelo antiterrorista, el que persigue delitos y neutraliza amenazas, detiene o ejecuta individuos, destruir redes completas, tiene encubierta jurisdicción nacional, tiene alcance transnacional, en su lógica de seguridad nacional norteamericana. Y cuando se entra al campo de seguridad nacional, todo deja de tratarse como un problema legal ordinario. No obstante, la presidenta Sheinbaum Pardo con inteligencia seguirá con su discurso: el Mencho y su ejecución fue coordinación, no sumisión

SEPTIMO SELLO
Bajo la alfombra habrá que esconder que la arquitectura real del grupo de tarea. Ese “grupo interinstitucional conjunto anti cártel” no es un simple comité técnico. Es una plataforma de inteligencia fusionada. Traducción práctica: análisis de señales electrónicas, vigilancia satelital, mapeo de redes financieras, modelado de estructuras organizacionales, identificación de nodos críticos, priorización de objetivos estratégicos. Eso es exactamente el tipo de trabajo que precede operaciones de alto valor en escenarios de terrorismo internacional. La diferencia ahora es el objetivo: cárteles mexicanos

El mensaje oficial fue construido con bisturí diplomático: México diseñó y ejecutó el operativo, ningún militar estadounidense estuvo físicamente presente, hubo “información complementaria” de EE. UU. Traducción al lenguaje real de seguridad: Estados Unidos aporta inteligencia estratégica. México ejecuta en territorio nacional. Eso permite mantener tres cosas simultáneamente: soberanía formal mexicana, eficacia operativa binacional, legitimidad política en ambos países. Es una fórmula muy calibrada. Nada improvisado

La clave filosófica del modelo es: los cárteles operan distinto a grupos terroristas, esto significa que no están copiando el modelo antiterrorista, lo están adaptando. Y eso es más sofisticado. Reconocen que: no hay ideología religiosa o política central, hay motivación económica, existen estructuras empresariales clandestinas que operan dentro de economías legales. Por eso el objetivo no es sólo eliminar líderes, sino: destruir ecosistemas criminales completos, finanzas, logística, protección institucional, corredores de tráfico, infraestructura tecnológica. Eso es guerra sistémica contra redes

SEPTIMA TROMPETA
Si el narcotráfico sigue siendo tratado con herramientas de contraterrorismo, entonces: la cooperación bilateral se vuelve estructural y permanente, la inteligencia extranjera será cada vez más determinante, la presión para clasificar más cárteles como amenazas estratégicas aumentará, la frontera se convertirá en zona prioritaria de seguridad continental. Y eso modifica la relación de seguridad México-Estados Unidos a largo plazo, no sólo para este operativo. No es un evento. Es un precedente operativo

El operativo en sí. El esquema descrito sugiere algo bastante típico del modelo moderno: inteligencia multinivel, identificación de objetivo de alto valor, expediente técnico detallado, validación operativa nacional, ejecución militar local, narrativa diplomática coordinada. Es exactamente cómo se realizan operaciones complejas en entornos políticamente sensibles. Nada improvisado. Nada accidental

SEPTIMA COPA
Si juntamos todo: grupo de tarea especializado creado en 2026, el liderazgo militar con experiencia antiterrorista, la transferencia metodológica de guerras asimétricas, la inteligencia estratégica compartida, la ejecución nacional con apoyo externo indirecto. Entonces estamos viendo el nacimiento de algo muy específico: un sistema binacional de combate a redes criminales tratado como amenaza de seguridad continental. No cooperación policial. No asistencia técnica. Arquitectura de seguridad integrada

No todo será felicidad, hay una conclusión incómoda. Cuando un país aplica herramientas creadas para combatir organizaciones como Al Qaeda o Estado Islámico contra redes criminales, eso significa que ha decidido que el fenómeno dejó de ser delincuencia organizada y pasó a ser riesgo estratégico comparable al terrorismo internacional. Y una vez que una política de seguridad cruza ese umbral: casi nunca regresa al estado anterior. Las doctrinas de seguridad, como las manchas de tinta, se expanden más de lo que sus diseñadores admiten en público. Sino, al tiempo

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