Armagedón

“Su carne desfallece, de manera que no se ve, Y sus huesos, que antes no se veían, aparecen”
“Job 33:21”

Fosas clandestinas: realidad innegable
Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com
El descubrimiento de fosas clandestinas con restos humanos de entre cinco y seis años de antigüedad indica que los hechos investigados no son recientes, sino parte de una violencia acumulada que permaneció oculta durante largo tiempo. El escenario descrito revela un patrón que, desde la perspectiva policial y forense, apunta a una brecha persistente entre hallazgos materiales y resultados investigativos efectivos

Es decir: se localizan evidencias físicas relevantes, pero el proceso de esclarecimiento no avanzará con la misma velocidad ni claridad. Esto plantea tres implicaciones técnicas para el fiscal general Óscar Tonatiuh Vázquez y aún a los posibles deudos: 1) la probable pérdida o degradación de evidencia clave con el paso del tiempo. Una mayor dificultad para reconstruir cronologías y redes de responsabilidad

La necesidad de peritajes complejos (antropología forense, genética, geolocalización histórica). Sin embargo, el problema central no es solo técnico, sino procesal: los hallazgos no se están traduciendo en información útil para las familias ni en imputaciones sólidas. El señalamiento de las carpetas en términos policiales, suele reflejar: falta de coordinación entre áreas ministeriales, periciales y de búsqueda

Investigaciones sin líneas prioritarias claras. La dependencia excesiva de declaraciones de detenidos como eje probatorio -los cuales por el sigilo pocos conocen-. Entendamos: cuando una investigación depende casi exclusivamente de confesiones, su avance queda condicionado al silencio de los implicados. Eso es una debilidad estructural propia del modelo investigativo, porque limita la autonomía de la evidencia científica

La manifestación ayer de algunos familiares es parte de la revictimización por opacidad informativa. Desde la criminología institucional, la desinformación a familiares genera un fenómeno conocido como victimización secundaria. No se trata sólo del delito original, sino del daño adicional causado por: falta de comunicación clara, incertidumbre prolongada, trámites reiterativos sin resultados. Este elemento es crítico porque deteriora la confianza pública en la autoridad investigadora y aumenta la presión social mediante protestas y movilizaciones

Reflexionemos sobre este dato ¿Cómo puede dar información el fiscal general Óscar Tonatiuh que ni siquiera él tiene? Habrá que dimensionar que los hallazgos de los cuerpos en la fosa clandestina no son hechos aislados. Se insertan en el entorno histórico de la violencia no exhibida del sexenio anterior, donde “La Barredora” y su trabajo delincuencial registró: homicidios múltiples, bloqueos carreteros, quema de vehículos y comercios, privaciones de la libertad; no regaban cuerpos, la paz clandestina de la fosa encubierta, abandonada y olvidada

Nada nuevo si partimos del análisis policial comparado, cuando coexisten desapariciones prolongadas que fueron ignoradas en el sexenio pasado, las cuales abonaron el terreno en las fosas clandestinas que se están encontrando, denotando -además-, violencia activa, es innegable que lo que Tabasco esta viendo es la realidad de territorios con presencia criminal consolidada o histórica, no meramente episódica

Añada Usted, las fosas clandestinas de Jalapa y Teapa, tienen la misma similitud de la fosa clandestina encontrada en Paraíso. En términos de análisis de seguridad, esto sugiere que los indicadores estadísticos del sexenio pasado cerraron los ojos y nunca captaron ciertos delitos o pasaron a propósitos desapercibidos fenómenos más complejos, como desaparición o violencia organizada, mismas que mantuvieron dinámicas propias

¿Cuáles son los riesgos operativos inmediatos? La rabia social debe ser encauzada dentro de argumentos sólidos. Este gobierno ha encontrado las fosas clandestinas heredadas del sexenio anterior, no se puede caer en la desesperación que si no se produce pronto un avance identificable, se desaten los efectos previsibles de: intensificación de movilizaciones sociales o un mayor desgaste de la legitimidad institucional

Los peritos forenses deben trabajar sin prisas absurdas, bajo condiciones de estabilidad sin que ello sea mal interpretado que la percepción de impunidad se esté consolidando, la fosa clandestina refleja una investigación con avances materiales importantes, pero con déficit en articulación, comunicación y judicialización. Los restos de las fosas clandestinas aportan evidencia física contundente, pero mientras esa evidencia no se traduzca en identidades, responsabilidades y narrativas claras, el proceso seguirá percibiéndose como incompleto

Debe entenderse también que, para las familias: el tiempo es ausencia que muerde y lacera. Aunque, para el sistema policial, el tiempo es deterioro de evidencia. Cuando ambos relojes corren sin sincronía, la justicia se vuelve un trámite en pausa permanente. Y la pausa, en contextos de desaparición, no es neutral. Es una forma silenciosa de impunidad

Un análisis prudente obliga a separar la indignación legítima de las familias, la narrativa institucional y los hechos verificables en campo. México y Tabasco están ante hechos de la delincuencia inocultables, ante fosas clandestinas, una realidad innegable

SEPTIMO SELLO
Nuevos datos obligan a revisar, con seriedad y sin espectáculo, la gestión médico-administrativa del Hospital del Niño “Rodolfo Nieto Padrón” bajo la dirección de Silvia Gutiérrez Lucatero. No por capricho, sino por un principio básico: en un hospital pediátrico, la nómina y el organigrama no son parte de una caprichosa “política interna de amistades y complicidades”, son seguridad clínica y jurídica del paciente

La llegada de Pablo Caso Torres como encargado de despacho en IMSS-Bienestar Tabasco abre dos rutas que no se contradicen: darle el beneficio de la duda y, al mismo tiempo, para su seguridad de no cargar “cadáveres que no mató”, ordenar una auditoría externa profunda. Si existen indicios de una “nómina de amigos y familiares” vinculada a René Ovando ocupando puestos sin cumplir perfiles, el problema ya no es solo ético: es administrativo, laboral y clínico

SEPTIMA TROMPETA
La auditoría debe ir a lo concreto: verificación de perfiles vs. puesto, cédulas profesionales, funciones reales desempeñadas, comisiones, checadas, productividad por servicio, y trazabilidad de nombramientos (quién propuso, quién autorizó, con qué fundamento). Porque cuando el hospital se llena de “recomendados” en puestos críticos, lo que se pierde no es prestigio: se pierde capacidad operativa, se encarece la atención y se pone en riesgo la calidad

SEPTIMA COPA
En un hospital pediátrico de alta especialidad, una dirección que no controla su nómina y su estructura operativa no solo comete desorden: compromete la calidad clínica, porque la administración es el piso de la medicina. En resumen: beneficio de la duda para la nueva conducción, pero “cero tolerancia” a la simulación. Auditoría externa, hallazgos públicos en lo esencial y correcciones inmediatas donde haya perfiles falsos o funciones inventadas. En salud infantil, la improvisación se paga caro y la factura siempre la termina sepultando al paciente

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