Para Usted
Javier May: ¿No que muy “al 100”?
Mario Gómez y González
The Last of The Mohicans
Si bien el respeto a la vida privada son derechos constitucionales de todo ciudadano, en el caso de un servidor público –en este caso del gobernador del estado de Tabasco, Javier May Rodríguez-, el interés público prevalece sobre el derecho a la intimidad, sobre todo cuando se trata de una enfermedad que pudiera limitar, alterar o interferir en la toma de decisiones del jefe de las instituciones de Tabasco.
Y es que, en rigor, un servidor público es “un bien público”; por tanto, el potencial daño a ese bien público –como una enfermedad–, debe ser publicitado para el conocimiento del ciudadano que, en una democracia representativa, es el mandante del gobernador.
De esa manera, difundir la enfermedad, en este caso física de un mandatario estatal–así como las implicaciones en su desempeño-, no son sólo un derecho periodístico o mediático, sino una exigencia social.
Es decir, el interés público prevalece sobre el derecho a la privacidad de aquel ciudadano que se desempeña como gobernante.
Por eso es que los tabasqueños tienen derecho a saber si la enfermedad o dolencia de Javier May Rodríguez, repercute o repercutirá en su desempeño como gobernador del estado de Tabasco; la sociedad tiene derecho a saber el verdadero estado de salud, de quien se autodenomina gobernador del pueblo; que médicos lo están atendiendo; el expediente; diagnóstico clínico, repercusiones y demás.
Y es que, si la soberanía y el poder público provienen del pueblo, de los ciudadanos –según el Artículo 39 Constitucional–, entonces el principal obligado a rendir cuentas al pueblo es el mismo jefe del gobierno. La salud de Javier May, es tema de interés colectivo por la representatividad que los tabasqueños le otorgaron con su voto.
Hasta el momento el área de difusión del gobierno estatal guarda un extraño silencio en torno a la salud del oriundo de Comalcalco; se sabe, que fue ingresado a la Clínica Guadalupe (prestigiado Hospital privado, propiedad del padre y del secretario de salud) y que fue operado de la vesícula.
Luego entonces, Javier May, ni estaba al “100”, ni regresó con más fuerza; pues tuvo una recaída, que hizo imperativa su inclusión a un sanatorio y que fuera intervenido quirúrgicamente; ¿qué médicos lo intervinieron?, ¿Cuál fue el resultado?, no se saben.
Lo único cierto es que, con este reingreso a un hospital para ser intervenido quirúrgicamente, se refuerza la tesis de que el gobernador de Tabasco, Javier May Rodríguez, tiene un problema serio de salud.
¿por qué no hablar claro?, ¿por qué darles paso a las especulaciones?, ¿por qué la opacidad? ¿Qué ganan? ¿que esconden?, ¿por qué tanto misterio?, solo ellos lo saben.
En todo el mundo –y a lo largo de la historia–, la salud de presidentes, mandatarios, monarcas y dictadores ha sido tratada como “secreto de Estado”. Son populares las enfermedades de Hitler, Stalin, Churchill, Mao Tse Tung; y en América Latina, Fidel Castro, Cristina Fernández de Kirchner, Hugo Chávez, Lula, Daniel Ortega, Juan Manuel Santo, Andrés Manuel López Obrador, por citar algunos.
Es conocida la anécdota del presidente de los Estados Unidos (EUA), Lyndon B Johnson, quien después de una operación de apendicitis, en rueda de prensa, levantó el faldón de su camisa para mostrarles a los periodistas la cicatriz dejada por la cirugía, para dar fe al público, de la razón de su ausencia de varios días.
El funcionario se convierte en un bien público que debe ser preservado y del que la ciudadanía debe tener la información necesaria.
El ciudadano común, tiene derecho a mantener en reserva sus enfermedades y así lo ratifica la norma médica que prescribe el sigilo o el secreto médico.
El gobernador, en cambio, ve limitado ese derecho cuando su enfermedad o dolencia puede afectar su desempeño en el servicio público; a menos-claro está- que sea un secreto de estado.

Los Juegos del Poder** ¡Petición cumplida! ** con un negro pasado y no claros antecedentes, el congreso de Tabasco, designó a Margarita Concepción Espinoza Armengol, nueva titular de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH)** se dice que el Presidente de la JUCOPO Jorge Orlando Bracamonte, se prestó a esta simulación, muy probablemente bajo el acuerdo y la promesa de que-CERB-, le deje libre el camino hacia la presidencia municipal de Centro, ya que Daniel Casasús, se ha dedicado a ponerse obstáculos y topes, a su ruta hacia Tabasco 2000 ** ¡!Ganaste Efra!! ** buen fin de semana** hasta el lunes dios mediante.

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