Armagedón

“El hace subir las nubes desde los extremos de la tierra, hace los relámpagos para la lluvia {y} saca el viento de sus depósitos”
“Salmos 135:7”

Rumbo al 2027 comienza a relampaguear


Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com
El trópico político no tiene estaciones. Sólo intensidades. Y cuando el calendario electoral empieza a asomarse en el horizonte, hasta la brisa más leve se interpreta como tormenta en formación. Tabasco, por supuesto, no vive al margen de esa lógica. El municipio de Centro sigue siendo la plataforma simbólica y estratégica desde donde se proyectan carreras mayores, y por eso cada movimiento, cada declaración y cada señal adquiere lectura política inmediata

La semana pasada le apedrearon el rancho, con el reportaje de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, al titular de la SOTOP, quien realizó una defensa técnica, frente a un contexto político. Estructurada en tres pilares clásicos de legitimación administrativa: a) Legalidad formal en el momento de la contratación. Ubicó tiempos y circunstancias al señalar que las empresas estaban registradas, con cumplimiento fiscal y solvencia técnica acreditada

b) Afirmó que los trabajos se realizaron en tiempo y forma, lo que desplaza el debate del plano documental al plano operativo. Es decir, ejecución material de las obras, validación institucional externa y subrayó la revisión integral de los órganos internos y de la Auditoría Superior de la Federación sin observaciones

Desde la lógica administrativa, el argumento es claro: si al momento de contratar no existía impedimento legal, si la obra se ejecutó y si la auditoría no detectó irregularidades, el acto público se presume válido. Porque es de obligado razonamiento entender que la política no opera sólo con presunciones legales. Opera con percepciones, tiempos y posicionamientos

El reportaje de MCCI introduce un elemento clásico en la antesala electoral: el señalamiento de vínculos contractuales con empresas bajo sospecha fiscal. No se trata de una acusación menor, porque en México la narrativa de “empresas factureras” tiene un peso simbólico enorme. Funciona como un marcador inmediato de desconfianza pública, aun cuando la realidad indica que no exista resolución administrativa o judicial

Por ello, la respuesta de Daniel Casasús Rus siguió un libreto institucional: contratos otorgados conforme a la ley, empresas en regla al momento de la adjudicación, cumplimiento técnico de las obras, auditorías realizadas sin observaciones. En términos administrativos, su defensa es coherente: si el cumplimiento normativo estaba acreditado al momento de contratar, la responsabilidad del ente público queda jurídicamente acotada. Ese es el argumento central

El fondo real de la pedrada: el posicionamiento rumbo a Centro. La dimensión política aparece cuando se observa el momento del señalamiento. Casasús Ruz no es un funcionario periférico. Es un perfil visible dentro de Morena y, sobre todo, aparece mencionado entre los aspirantes a gobernar el municipio de Centro, espacio que en Tabasco funciona como plataforma natural hacia la gubernatura

Centro no es sólo un ayuntamiento. Es el nodo administrativo, económico y simbólico del estado. Controlarlo equivale a controlar visibilidad, estructura territorial y narrativa de gestión. En otras palabras, quien aspire seriamente al poder estatal debe pasar antes por ahí o demostrar que puede ganarlo. En ese escenario, cualquier cuestionamiento público adquiere una función política objetiva, independientemente de su origen: erosionar credibilidad antes de que madure una candidatura

Objetivo del golpeteo desde las dos aceras de la calle: legalidad vs legitimidad. Aquí está el punto más delicado. Incluso si la defensa administrativa es sólida, la arena política no se rige únicamente por la legalidad formal, sino por la percepción pública de integridad. Una auditoría sin observaciones no neutraliza automáticamente el efecto político de una sospecha mediática. Lo que se disputa no es sólo la corrección técnica del proceso, sino la narrativa de confianza

Por eso la respuesta del funcionario incorpora un segundo nivel discursivo: sugiere motivaciones políticas detrás del reportaje. Esa lectura no es extraña en contextos preelectorales, pero tampoco es demostrable por sí misma. Funciona más como encuadre interpretativo que como prueba. La lógica del clima electoral dicta que lo relevante es que este episodio refleja una dinámica estructural: a mayor visibilidad política, mayor escrutinio mediático. A mayor proximidad electoral, mayor interpretación estratégica de la información. A mayor competencia interna, más intensa la disputa narrativa

Dentro del círculo rojo no se trata sólo de ataques o defensas, sino de posicionamientos. Con la información disponible, pueden sostenerse tres conclusiones prudentes: No existe, hasta ahora, evidencia institucional de irregularidad acreditada en auditorías formales. El señalamiento mediático tiene impacto político real, independientemente de su desenlace administrativo

El episodio debe entenderse dentro de la competencia anticipada por el control del municipio de Centro rumbo a 2027. Es insoslayable que Javier May tiene control político, es uno de los hombres mejor informados y sabe de las inquietudes; por lo mismo, el gobernador ha visto que todos cuidan las formas en el ejercicio político para no lesionar al gobierno. Es decir, hasta el momento todos van en la misma visión, misión y función

Lo que realmente está en juego. Más que un expediente técnico, lo que se está disputando es el control del relato sobre quién representa eficacia, transparencia y viabilidad electoral dentro del oficialismo tabasqueño. Y en política, el relato suele empezar a definirse mucho antes de que empiece la campaña. Nada extraordinario, en realidad. Sólo el trópico haciendo lo que mejor sabe hacer: subir la temperatura antes de la tormenta. Y todos fingiendo sorpresa mientras ajustan posiciones bajo el mismo sol

Imposible soslayar que dos o tres políticos han sido mencionados como posibles aspirantes a la alcaldía de Centro en 2027, los tres amigos lo cual no debería introducirlos a una dimensión política de conflictos. Tres a la vista han sido cuestionados: Jorge Bracamonte, Daniel Casasús y Efraín Reséndez. Cada uno tiene su estilo para desactivar esos obuses, naturales en estos tiempos, preocupante al máximo: son las peligrosas damas que no han dicho: “ese camarón es mío”

¿La tarea de todos? el librito establece: ¡Gobernar mientras se disputa el futuro! Lo relevante es que el episodio no ocurre en vacío. Fue insertado en una administración estatal que intenta construir legitimidad en territorio a partir de resultados tangibles en infraestructura y servicios públicos. No son casualidad que, conforme se avanza los tiempos en este 2026, los conflictos mediáticos empiecen a adquirir dimensión pública, narrativa moral y, por supuesto, utilidad estratégica que dejan sentir que, rumbo a las intermedias del 2027, comienza a relampaguear

SEPTIMO SELLO
La salida de Manuel Adalberto Pérez Lanz de la coordinación estatal de IMSS-BIENESTAR se presenta públicamente bajo una lógica de transición ordenada con cartera de proyectos en marcha, más que como ruptura o corrección de rumbo. El mensaje enfatiza un elemento clave en toda renuncia administrativa: legitimar la continuidad antes que explicar la salida. En términos institucionales, el discurso construye tres ejes de legado:

1. Agenda de expansión y modernización sanitaria. Se enumeran proyectos de alto impacto que, en teoría, marcarían agendas favorables el corto plazo del sistema de salud estatal: Instalación del acelerador lineal (fortalecimiento de atención oncológica). Contratación de especialistas rezagados. Mejora de infraestructura hospitalaria. Culminación del Hospital de Cárdenas. Construcción y equipamiento de unidades en Macuspana y Teapa

SEPTIMA TROMPETA
Sustitución y modernización tecnológica (tomógrafos en Comalcalco, equipamiento para Rovirosa). Participación interinstitucional (PEMEX, PACMA). Proyectos estructurales: telemedicina, interculturalidad, mejora de abasto. Este listado cumple una función política clara: instalar la idea de que el proceso está encaminado y no depende de una persona específica. Es decir, se busca blindar la gestión frente a la incertidumbre del relevo

2. Enfoque en trabajo de equipo y continuidad operativa. El énfasis reiterado en “el esfuerzo del equipo” traslada el mérito del individuo a la estructura institucional. Esto es típico en transiciones administrativas donde se pretende: Evitar lectura de crisis. Disminuir especulación sobre conflictos internos. Garantizar confianza en el proceso de entrega-recepción

SEPTIMA COPA
3. Proyección personal abierta y reposicionamiento. La referencia a posibles funciones en nivel central o estatal revela algo habitual en cuadros técnicos con trayectoria prolongada: reubicación dentro del mismo sistema público. No hay ruptura con el aparato institucional, sino movilidad administrativa. Esto sugiere que la salida no se comunica como sanción, desgaste político ni desacuerdo estructural, sino como cierre de etapa profesional

La transición abre una fase de verificación institucional. Los siguientes meses mostrarán si la estructura estaba realmente consolidada o dependía del liderazgo saliente. La renuncia de Manuel Adalberto Pérez Lanz se comunica como cambio de posición dentro de un proceso de expansión sanitaria previamente estructurado, no como interrupción del modelo de gestión. El discurso busca cerrar una etapa con reconocimiento al trabajo acumulado y abrir otra centrada en la continuidad operativa.

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