Villahermosa, Tabasco , México.

La narrativa del rector Guillermo Narváez Osorio volvió a chocar con la realidad laboral de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Mientras presume “finanzas sanas” y llama a la “prudencia”, los trabajadores administrativos y de intendencia salieron a la explanada de la rectoría para denunciar lo que consideran un nuevo golpe a su estabilidad: un aumento presupuestal de apenas 1.7% para 2026, insuficiente incluso para cubrir la inflación.El mitin del STAIUJAT no fue un acto aislado ni espontáneo. Fue la reacción directa a un informe rectoral que, lejos de tranquilizar, encendió las alarmas entre quienes mantienen en funcionamiento a la universidad. Con salarios rezagados, violaciones acumuladas al contrato colectivo y un servicio médico deficiente, los trabajadores exigen una revisión integral y un aumento salarial del 20%, frente a una rectoría que ya adelantó que solo habrá “lo que alcance”.Narváez Osorio insiste en el discurso de la escasez y pide comprensión, como si la precariedad fuera una responsabilidad compartida y no el resultado de decisiones administrativas. “No será un año sencillo”, advierte el rector, aunque no explica por qué la austeridad siempre recae en la base trabajadora y nunca en la alta burocracia universitaria.Este martes 27 de enero, el STAIUJAT protagonizó el primer estallido visible del conflicto: denuncian violaciones sistemáticas al contrato colectivo y una revisión salarial limitada por decreto rectoral. La respuesta institucional, hasta ahora, ha sido el llamado al aguante y a la paciencia, una fórmula ya gastada para justificar salarios congelados.El conflicto escala. El sindicato confirmó que marchará a nivel nacional en la Ciudad de México para exigir mayores presupuestos universitarios y que este miércoles enfrentará a la universidad en el Tribunal Laboral, donde se esperan las primeras propuestas oficiales. Ahí se sabrá si la rectoría llega con soluciones reales o solo con más discursos de “bien colectivo”.Mientras tanto, la imagen es clara: un rector que habla de estabilidad y conciencia, y una base trabajadora que responde con movilización y hartazgo. En la UJAT, la paz laboral que presume Narváez Osorio empieza a resquebrajarse bajo el peso de un presupuesto raquítico y promesas que ya no alcanzan.Con información de EL Heraldo de Tabasco.

Cortesía: Tendencia Tabasco.

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