
APUNTES PARA LAS REDES
POR HOMERO T. CALDERÓN
“Moches” muy pesados en la obra pública
He escuchado en las relatorías de la presidenta de la república, Claudia Scheimbaum, que los “moches”, esa nefasta política hipócrita llevada a cabo por los políticos en el poder en los 32 estados de la república, que estos son cosas del pasado. Que en su presidencialato estas nefastas cifras dejaron de existir , pero eso es una mentira obscena.
En México se trafica con ese tipo de experiencias que dan como resultado un país corrupto, que no progresa ni camina porque todo en este país tiene un precio descomunalmente alto que hace que la obra pública no pueda construirse con un margen para hacer negocios y crear riqueza pública.
Recientemente, publiqué que cuando menos diez megacontratistas de gran nivel financiero en Tabasco, podrían repartirse el proyecto para construir el nuevo Centro de Convenciones de estado.
El que esto escribe apuntó que si usted reparte la construcción de tal construcción entre los diez más fuertes constructores del estado, cada una de sus partes a construir, podría cotizarse entre los 375 y 400 mil millones de pesos cada uno. .
Uno de estos constructores me llamó unas horas después que su servidor había escrito tan optimista plan colectivo. Me dijo palabras más palabras menos: “Don Homero, le agradezco mucho su amistad y apoyo pero no estoy interesado con ese proyecto que usted propone porque apenas usted lo escribió, yo (el constructor) pregunté y alguien del equipo alrededor de la SAOP me dijo que el requisito para tener ese pedazo de construcción, en caso de que fuera de 400 millones pesos, tendría que aportar un “DESCOMUNAL MOCHE ” DEL 20 por ciento por “adela”. No me dio referencias ni nombres, solo me dijo las pretensiones del equipo en el poder. Quieren “lana adelantada” si el constructor quiere ser tomado en cuenta. Obviamente es una barbaridad salvaje de dinero. El 20 por ciento del probable contrato de 400 millones de pesos, serían 80 millones de pesos sin pagar impuestos. Con aberraciones así; sin dinero en la Secretaría de Hacienda difícilmente un constructor tabasqueño, con toda su solvencia moral y financiera, podrá construir y multiplicar su riqueza.
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