Armagedón

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción”
“Gálatas 6:7-8”

La ley de la siembra y la cosecha
Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com
El mega sueldo, la soberbia y la cuenta -como en el restaurante- que tarde o temprano llega, es lo que el círculo rojo de la política está mirando en el caso de la magistrada Margarita Espinosa Armengol. En Tabasco, donde la impunidad suele disfrazarse de normalidad administrativa confirma la vieja regla del poder: cuando el funcionario confunde el cargo con botín, al final aparece la factura

Una vez más el ser humano tiene que enfrentar el principio divino de la ley de la siembra y la cosecha es clara: ¡Todo lo que el hombre sembraré, eso también cosechará! El poder obnubila y hay caminos que para los políticos parecen correctos, pero su fin trae muchos sin sabores. La quema de pecados en la hoguera pública es una muestra de lo efímero que es el poder. La terca realidad se impone

Otra escena más del teatro del vano poder tabasqueño, ese donde los personajes ya no distinguen entre el cargo público y el botín personal, entre la función constitucional y el privilegio feudal. El caso de Margarita Espinosa Armengol no es un “incidente administrativo”, ni una “falla técnica”, ni un “malentendido contable”. Es una radiografía brutal de cómo se pervirtió la noción de servicio público en ciertas élites burocráticas que se creen intocables

La pesadilla en la hoguera pública comenzó cuando se filtró que la magistrada electoral fue citada por el Órgano Superior de Fiscalización para aclarar observaciones millonarias en su cuenta pública irregularidades sin solventar de 34 millones. Hasta ahí, el procedimiento normal de cualquier Estado que pretende llamarse de derecho. Pero la historia se fermenta cuando se revela que parte del origen del desfalco tiene su origen en un salario obsceno

Un salario autoasignado cuando presidía el TET, que superaba incluso el ingreso del gobernador, Carlos Merino. No se habla de una diferencia simbólica ni de ajustes técnicos. Se habla de un desequilibrio moral y político: una funcionaria administrativa ganando más que el jefe del Ejecutivo estatal. El mundo al revés. La pirámide invertida. La lógica del poder completamente deformada

El dato del aguinaldo es demoledor, dejo desnudo uno de sus secretos administrativos: una abusiva irregularidad de casi medio millón de pesos de diferencia con el capitán de meseros de Adán. En un estado con pobreza estructural, hospitales colapsados sin medicamentos, escuelas sin insumos y municipios quebrados, una magistrada se asignaba prestaciones que parecen más propias de un director de corporación transnacional que de una servidora pública. No es sólo ilegalidad. Es cinismo institucionalizado

Y cuando el OSFE ejerciendo sus funciones conforme a Derecho la convocó a rendir cuentas, ella apanicada no compareció. No dio la cara. Ni entregó la documentación. Tampoco explicó. Ni siquiera justificó nada. Le valió, no aclaró. Simplemente encerrada en la burbuja de la soberbia ignoró la cita, como si la ley fuera un trámite menor y la fiscalización un estorbo administrativo

El mensaje de la magistrada fue brutalmente claro: “yo no le rindo cuentas a nadie”. Eso es soberbia y cultura de impunidad injertadas. Pero el desprecio no terminó ahí. Envió a su esposo y un abogado particular en su representación, que resultó ser funcionario activo de la SOTOP. Es decir, un servidor público usando horario laboral para actividades privadas, incurriendo en posibles responsabilidades administrativas

Una cadena de ilegalidades que se han ido encadenando como fichas de dominó e ilustran la naturaleza de la magistrada: abuso salarial, opacidad, desacato, representación irregular y posible uso indebido de recursos humanos del Estado. Todo el episodio es una caricatura grotesca del poder mal entendido. No hay institucionalidad, no hay ética pública, no hay sentido de responsabilidad. Sólo hay una lógica patrimonialista donde los cargos se usan como plataformas de enriquecimiento, blindaje político y trampolines personales

¿Eso es lo que necesita Tabasco en las esferas de poder? El colmo, la misma magistrada ya es mencionada de tener pasaporte de migración hacia la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos ¿Es el mejor curriculum, la mejor propuesta que hay? Corre en los comederos políticos que el salto está planeado. El aterrizaje suave en otro organismo autónomo cuando Tabasco observa tantos cuestionamientos

A nivel federal los premios son embajadas, en el trópico el reciclaje clásico de brincar de una institución a otra, sin rendir cuentas, sin explicar el pasado, sin limpiar el expediente, sin pagar costos políticos. Pero esta vez el expediente pesa. Y pesa mucho. Porque no se puede presidir un organismo de derechos humanos cuando se ha violado sistemáticamente todo principio básico de legalidad

No se puede hablar de ética pública y respeto a los derechos humanos cuando se ha despreciado la fiscalización. No se puede defender la dignidad institucional cuando se tienen severos señalamientos de haber usado el cargo como caja chica ¿Ya pagó las multas? Porque las multas que hoy enfrenta son apenas una pequeña anécdota contable frente al brutal daño institucional

Habrá que dimensionar que lo verdaderamente grave no son los casi 17 mil pesos por sanción. Lo verdaderamente grave es la descomposición estructural que revela el caso: tribunales que se administran como feudos, cargos que se convierten en privilegios, organismos autónomos que funcionan como refugios políticos y no como contrapesos reales. Esto no es sólo un escándalo personal. Es el pus sanguinolento que público e incontenible brota de la purulencia de una especie de carcinoma institucional

Es inocultable que estuvo ahí, que desde la silla de honor carcomió el TET y ahora el “gatopardismo” la pretende premiar y un salto de trampolín traspasarla a la Comisión de los Derechos Humanos, la sociedad se pregunta ¿Cómo desaparecer de un plumazo todas las evidencias a flor de piel de un modelo donde la justicia electoral se burocratizó, se elitizó y se divorció de la sociedad?

Imposible negar que ya el bullicio escaló niveles nacionales, a diario salen nuevas pruebas que son gasolina para la hoguera pública arde a todo lo que da; que, en dicha administración, los magistrados dejaron de ser árbitros y se convirtieron en administradores de poder. El tornado que está sacudiendo el TET es el ejemplo más nítido que ilustra que: “problema que se soslaya, estalla” y luctuosamente para la magistrada sólo es una simple muestra de la ley de la siembra y la cosecha

SEPTIMO SELLO
Es lamentable decirlo, pero la magistrada Margarita Espinosa Armengol no enfrenta sólo un procedimiento administrativo. Enfrenta el colapso de su narrativa pública. La caída de su carrera política fue labraba por ella misma. La sociedad no está en su contra, sólo observa el derrumbe de su proyecto de reciclaje institucional. Porque cuando el expediente habla, el discurso ya no sirve

Habrá que entender que cuando los números salen y exhiben los abusos de su administración, la autoridad moral para dirigir la Comisión Estatal de los Derechos Humanos se ha perdido. No podrá aportar resultados distintos que los que dejó en el TET y ahí la retórica se vuelve inútil. En Tabasco, una vez más, el problema no es la ley. El problema es quién la viola desde dentro. Y el verdadero escándalo no es la multa. Es la normalización del abuso

SEPTIMA TROMPETA
En Tabasco debe ser erradicada la costumbre de creer que el cargo es herencia, que el presupuesto es botín y que la institución es propiedad privada. Aquí no hay sorpresa. Sólo confirmación. Confirmación de que el poder, cuando no tiene límites, se pudre. Y cuando se pudre, aunque se bañen en Chanel, Paloma Picasso, Givenchy o Carolina Herrera, siempre deja el mismo olor: soberbia, impunidad y desprecio por la ley

La apertura de la convocatoria el día de hoy para la Presidencia de la CEDH ocurre en un momento particularmente sensible, marcado por cuestionamientos públicos y observaciones pendientes de solventar por parte de una de las aspirantes. Sin prejuzgar responsabilidades, la existencia de señalamientos relevantes por parte del órgano fiscalizador coloca un factor de riesgo institucional, ya que la credibilidad y autoridad moral del organismo de derechos humanos dependen, en buena medida, de la integridad y transparencia de quien lo encabece

SEPTIMA COPA
En este contexto, el proceso de selección exige especial cuidado, rigor y evaluación objetiva, para evitar que dudas no resueltas terminen por debilitar la confianza ciudadana en una institución clave. La CEDH requiere una presidencia libre de sombras, no solo en términos legales, sino simbólicos

Porque su legitimidad no se construye en los discursos ni en los nombramientos, sino en la confianza social. Cualquier proceso que ignore ese contexto corre el riesgo de nacer cuestionado y de convertir una designación clave en un problema de credibilidad para el propio Congreso. En este tipo de cargos, la ética pública no es un adorno: es el cimiento. Y sin cimiento, no hay institución que se sostenga, por más formalmente correcta que sea la convocatoria

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