Armagedón

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora»
“Eclesiastés 3:1”

Es tiempo de levar anclas
Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com
El gobernador Javier May inició el 2026 con renovados bríos la continuación de su ejercicio de gobierno, aceptó la renuncia de Fernando Vázquez. Haciendo uso de sus facultades May Rodríguez realizó algunos movimientos para fortalecer su equipo de trabajo. Toca ahora la reflexión dentro de la clase política tabasqueña no pudo posponerse

Es apremiante hacer un balance y cumplirle a Tabasco, cumplirle al gobernador Javier May Rodríguez y, sobre todo, cumplir con las responsabilidades públicas que les fueron conferidas. No basta con enarbolar doctrinas ni repetir consignas; la curva del aprendizaje ya pasó, es momento de demostrar identidad real con lo que se pregona y coherencia entre el discurso y los hechos

Lo que urge, y ya sin rodeos, es devolverle a la política su vocación de servicio. No la pose, no el discurso hueco, no la fotografía para redes. Servicio. Esa palabra incómoda que a muchos les queda grande porque exige sensibilidad, tiempo y renuncia al ego. Gobernar no es ejercer el poder a garrotazos. Eso lo hace cualquiera con cargo y mal carácter. Gobernar es escuchar, procesar inconformidades, abrir canales de comunicación reales, no ventanillas de simulación

Es sentarse con la gente, entender el problema y ubicar a cada quien en el lugar que le corresponde, sin humillaciones ni abusos. Para eso están gobernando. Porque se supone que son políticos, no capataces. Su responsabilidad no es aplastar, es resolver. No es mandar, es conducir. No es intimidar, es convencer. Y aquí hay algo que muchos parecen haber olvidado. A quienes hoy despachan en oficinas, a quienes firman oficios y toman decisiones, alguien les dio la confianza

Ese alguien se llama Javier May. No para que jueguen a la parcela personal, no para que se comporten como virreyes, sino para que lo acompañen, para que trabajen con él, para que le ayuden a dar resultados. Evitar la corrupción no es un favor. Resolver conflictos no es opcional. Dar cuentas claras no es discurso, es obligación. Tabasco no necesita funcionarios en modo campaña permanente

No necesita gente más preocupada por llevar porristas, por organizar aplausos, por escuchar su nombre coreado, que por resolver problemas reales. Las campañas vienen después. El aplauso es secundario. La entrega es ahora. Este es el momento de apretar. De dejar de pensar en intereses personales y empezar a pensar en los intereses de Tabasco. Porque el desgaste no lo pagan ellos. Lo paga el gobierno. Lo paga la imagen del gobernador. Lo paga la estabilidad

Y aquí vale la metáfora completa, aunque incomode: en la corte, el que tiene que brillar es el rey. No los plebeyos. No los juglares. No los figurantes con cargo. El trabajo del gabinete es hacer que el rey gobierne con fuerza, no obligarlo a dar manotazos. Porque cuando los funcionarios fallan, cuando no resuelven, cuando abusan, empujan al gobernador a una decisión que nadie quiere, pero que a veces es inevitable: hacer cambios, ajustar piezas, corregir el rumbo para que la nave no se estrelle

Eso fue el problema de Tabasco en 2025. Y eso es exactamente lo que no debe repetirse en 2026. Porque la política sin sensibilidad se vuelve abuso. Y el abuso, tarde o temprano, cobra factura. No se está entendiendo algo elemental, y a estas alturas ya no debería explicarse con plastilina: cada ciudadano con un celular en la mano es un reportero en potencia. No opinador, no chismoso, no “opositor profesional”. Reportero. Graba, documenta, sube y viraliza. Y ahí se acaba la fantasía del abuso discreto

Cada agravio queda registrado. Cada error garrafal se convierte en evidencia. Cada abuso de poder queda exhibido como lo que es. Y luego viene la sorpresa fingida de los funcionarios cuando el video corre como pólvora y el golpe político no les cae a ellos, sino directo al gobernador. Porque tampoco se está dimensionando otra verdad incómoda: no se le puede pedir a Javier May que gobierne lo doméstico. No es el intendente del estado ni el “capitán de meseros” como en el sexenio pasado…

Un sexenio dónde la política perdió su vocación de servicio cuando empezó a confundirse con el ejercicio bruto del poder. Y hoy, en Tabasco, ese extravío ya no cabe ni es teórico: el abuso se siente en la calle, en las oficinas, en las filas, en los agravios pequeños que terminan volviéndose incendios grandes. Gobernar no es imponer. Gobernar es escuchar, procesar inconformidades, abrir vías de comunicación reales, no ventanillas de utilería ni discursos prefabricados

Tabasco no necesita funcionarios pensando en campañas, ni midiendo reflectores, ni organizando contingentes para gritar nombres. Eso es ruido. Lo que necesita son soluciones. Soluciones entregadas hoy, no promesas para mañana. Trabajo silencioso, no escenografía. Este es el momento de apretar. De dejar los intereses personales en el cajón. De entender que el protagonismo mata gobiernos

Porque en una corte, por más moderna que se quiera ver, hay una regla básica que no cambia: el que debe brillar es el rey. No los plebeyos, no los juglares, no los cortesanos que confunden gritar más fuerte con gobernar mejor. Se trabaja para los intereses del reino, no para el lucimiento individual. Ese fue el error de Tabasco en 2025. Y es el error que no puede repetirse en 2026

Si no se corrige, se está empujando al gobernador a un escenario que nadie quiere, pero que a veces es inevitable: el manotazo de autoridad, los cambios en el gabinete, el reacomodo forzado para salvar la gobernabilidad. Todavía hay tiempo. Pero el reloj político no perdona. O se recupera la vocación de servicio, la sensibilidad y la política con mayúsculas, o la nave seguirá cargando lastre innecesario. Es tiempo de levar anclas

SEPTIMO SELLO
Los tiempos electorales comienzan a imponer sus reglas con claridad. Conforme avance el calendario y se activen los plazos legales, quienes aspiren a un cargo de elección popular deberán separarse de sus responsabilidades actuales, no solo como una obligación jurídica, sino como una señal política de seriedad y respeto institucional. En ese contexto, el municipio de Centro empieza a concentrar atención en los corrillos políticos y en el llamado círculo rojo

En esas conversaciones ya se perfila una lista de posibles aspirantes con peso específico propio. Se menciona al magistrado presidente Carlos Efraín Reséndez Bocanegra, cuyo perfil destaca por su trayectoria en el ámbito judicial. Su eventual incursión electoral supondría un tránsito del terreno jurídico al político, con los retos que ello implica, pero también con la ventaja de proyectar certidumbre y orden

SEPTIMA TROMPETA
Otro nombre recurrente es el del presidente de la JUCOPO, Jorge Bracamonte Hernández, quien llega a estas menciones desde el ámbito legislativo. Su fortaleza radica en el manejo político, la negociación y el conocimiento de las dinámicas internas del poder. En un municipio como Centro, donde la gobernabilidad y la interlocución con distintos actores es clave, ese perfil resulta atractivo para ciertos sectores

La tercia se completa con Daniel Casasús Ruz, titular de la SOTOP, cuya principal carta es la gestión administrativa y la cercanía con la obra pública y la infraestructura. Un hombre de trabajo. En un contexto donde la ciudadanía suele demandar resultados visibles y capacidad de ejecución, su perfil técnico-operativo puede conectar con una narrativa de eficiencia y desarrollo urbano

SEPTIMA COPA
Por ahora, todos los mencionados cuentan con posibilidades reales, aunque en distintos planos. La definición no dependerá sólo de nombres o trayectorias, sino de factores como el momento de las separaciones del cargo, la lectura del ánimo social, la alineación con los proyectos estatales y, sobre todo, la capacidad de construir consensos internos. Centro, por su peso político y simbólico, no admitirá improvisaciones: la contienda exigirá perfiles sólidos, estrategias claras y un discurso que vaya más allá de la especulación de café para aterrizar en propuestas creíbles

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