Villahermosa, Tabasco, México.

La narrativa de la “austeridad” con la que se justificaron las elecciones judiciales de 2024 en Tabasco comienza a desmoronarse. El argumento fue claro: los antiguos magistrados eran demasiado caros para el erario. Hoy, los nuevos integrantes del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) parecen decididos a demostrar que el problema nunca fue el costo, sino quién disfrutaba los privilegios.

Entre 2020 y 2025, el TSJ ha pagado más de 11.7 millones de pesos únicamente en renta de vehículos, pero a partir de marzo de este año el gasto dio un salto alarmante: vehículos blindados de alto nivel, algunos con protección nivel V, un estándar reservado para zonas de guerra, amenazas del crimen organizado o jefes de Estado.

Las facturas oficiales revelan que, bajo la presidencia de Carlos Efraín Reséndez Bocanegra, el Poder Judicial del Estado comenzó a rentar nueve vehículos a la empresa Automóviles Monterrey, con un costo mensual de 467 mil pesos. Tres de estas unidades cuentan con blindaje III, IV y V, capaces de resistir desde disparos de armas cortas hasta ráfagas de AK-47.

En solo seis meses de 2025, el TSJ ya ha desembolsado 2 millones 802 mil pesos por este concepto, según oficio firmado el 12 de septiembre por el oficial mayor del tribunal. Todo esto mientras la mayoría de los tabasqueños enfrenta inseguridad, carencias en servicios públicos y un sistema de justicia que sigue siendo lento, opaco y distante.

El historial del gasto no es menor. Desde 2020, el tribunal ha rentado flotillas completas: 23 vehículos en 2020, otros 23 en 2021, y la misma cantidad en 2022. En esos años se pagaron 8 millones 960 mil pesos. Curiosamente, en 2023 y 2024 no hubo renta… hasta que regresó en 2025, ahora con el “lujo” añadido del blindaje de alto nivel.

El contraste es brutal: mientras se vendió a la ciudadanía la idea de que renovar magistrados traería ahorro y eficiencia, los nuevos funcionarios ya se mueven en vehículos que ni el gobernador del estado utiliza. La supuesta transformación del Poder Judicial terminó blindada, literal y financieramente.

La pregunta es inevitable: ¿de quién se protegen los magistrados? ¿De la delincuencia o del escrutinio público? Porque lo que sí queda claro es que la austeridad prometida nunca llegó a los estacionamientos del TSJ.

Con información de El Heraldo de Tabasco Tendencia Tabasco.

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