Armagedón

“No envidies a la gente violenta, ni escojas ninguno de sus caminos»
“Proverbios 3:31”

Arias Acopa, el “Noroña choco”
Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com
El columnista insistiendo en que está en tregua navideña y el Cecyte Tabasco encontrando su propio generador de tormentas. Otra vez Guadalupe Arias Acopa decidió jugar al pequeño emperador con presupuesto ajeno, demuestra tener piel de papel y aplica la ley mordaza en Cecyte: ¡En pleno siglo XXI le genera problemas innecesarios a la señora Patricia Iparrea: cuando el poder confunde disciplina con represión!

El conflicto que estalla en torno al director general del Cecyte Tabasco, Guadalupe Arias Acopa, no nace de un día para otro ni de una publicación “malintencionada” en redes sociales, como él intenta vender. Este episodio es la consecuencia lógica de un estilo de gobierno basado en el verticalismo, la lealtad ciega y el uso patrimonialista de los cargos públicos

Lo que ahora se intenta disfrazar como “protección del honor institucional” no es más que un giro autoritario para tapar filtraciones y evitar que los trabajadores cuenten lo que ocurre detrás de la fachada administrativa. Revisemos el patrón de conducta: control, represalias y miedo, sólo le faltó “garrote con el cliente”. Las denuncias que circulan desde hace meses ya describían una línea clara: despidos injustificados, desplazamiento de personal incómodo, favoritismo, presuntas prácticas de corrupción y un ambiente laboral deteriorado

Lo que ahora se suma es un elemento más grave, ni siquiera la Secretaria Patricia Iparrea se atreve a tanto: la institucionalización de la censura interna. Arias Acopa instruyó al área jurídica a investigar a quienes compartan contenido crítico en redes sociales, bajo el argumento de difundir información falsa y “dañar la imagen del Cecyte”. Con esto, convierte el monitoreo digital en una herramienta disciplinaria, donde la libertad de expresión se vuelve una falta grave si el mensaje no le resulta cómodo al director

El documento interno que detona la tormenta demuestra el alcance de este enfoque. No se trata de una revisión administrativa aislada, sino de la construcción de un expediente para sancionar a un trabajador por compartir publicaciones ajenas. No emitirlas. No crearlas. Compartirlas. Esa es la vara con la que se pretende medir la lealtad institucional. Cuando una autoridad educativa utiliza mecanismos disciplinarios para vigilar conductas fuera del horario laboral y restringir opiniones personales, deja de administrar y empieza a gobernar desde el terror sistemático

Ello sólo demuestra la vulnerabilidad política de Arias Acopa y su reacción defensiva, represiva. En política, quienes más gritan “difamación” suelen ser los que menos toleran el escrutinio. El historial público de Arias Acopa no ayuda a su narrativa de inocencia: señalamientos acumulados desde su etapa en la Sección 29 del SNTE, cuestionamientos sobre su patrimonio, acusaciones de uso discrecional de plazas y contratos en el Tecnológico de Centla, y ahora el desgaste creciente dentro del Cecyte

Nadie que cargue con ese equipaje va a sentirse cómodo con la lupa social. La reacción actual no es la de un funcionario seguro de sus decisiones, sino la de alguien que percibe grietas en su legitimidad y opta por sofocar el descontento antes de que se vuelva ingobernable ¿Qué le debe la señora Iparrea a este sujeto? Y la pregunta va porque le tolera demasiado abuso y esos problemas tarde que temprano le pueden explotar el gobernador May Rodríguez en una visita a territorio

La dimensión jurídica: cuando la jurisprudencia se usa como garrote es sólo el intento de justificar la persecución interna con una jurisprudencia relacionada con un caso del IMSS es, cuando menos, torpe. Las sentencias que protegen la imagen institucional se diseñaron para situaciones de difamación probada, emisión deliberada de falsedades y daño directo a la función pública. Aplicarlas para castigar a un trabajador por reenviar una publicación de terceros es una distorsión jurídica y un abuso del espíritu de la ley

Además, la libertad de expresión es un derecho constitucional reforzado en entornos laborales públicos ¿Avala esta práctica doña Paty Iparrea? ¿Qué excusas dará cuando el lodo salpique a Javier May en una visita a territorio? La secretaria de educación sabe y sabe bien que ningún servidor público no está obligado a aplaudir a su superior ni a ocultar actos irregulares

En cambio, sí está protegido contra represalias por externar o reproducir información que considere relevante para el interés público. Usar jurisprudencia como mecanismo intimidatorio erosiona la legalidad de la institución y la credibilidad del director que pretende aplicarla. Otro punto a revisar: el golpe más delicado de la masacre de contratos docentes. La instrucción girada el 5 de diciembre sobre el despido masivo de docentes de contrato a partir del 16 de diciembre es una señal roja

Si estos profesores ingresaron tras procesos regulados por USICAMM, su remoción en bloque no responde a criterios académicos ni administrativos, sino a un reacomodo político interno. El argumento de que no cumplieron requisitos es insostenible, pues fueron contratados precisamente por haberlos cumplido. Todo apunta a una estrategia para liberar plazas y colocarlas en manos de incondicionales, como moneda de cambio dentro del proyecto político personal del director. Salió peor que Evaristo

Habrá que dimensionar que cuando la educación pública se convierte en campo de reparto de favores, la institución deja de formar estudiantes, se vuelve un botín y factor político: ¡Ambiciones personales por encima del interés público! El cálculo de Arias Acopa es evidente. Busca consolidar un grupo interno que le permita proyectarse hacia una candidatura futura, preferentemente por Morena, aunque mantiene abierta la puerta de Movimiento Ciudadano a través de Javier Vargas Ramón

Si esta lectura se confirma, el Cecyte Tabasco no estaría siendo administrado: estaría siendo utilizado como trampolín electoral. Y toda institución convertida en instrumento de aspiración personal termina pagando costos que recaen, irremediablemente, en su comunidad educativa. Por menos que eso corrieron a Evaristo Hernández, ahora es notorio que le tiembla la mano a la señora Iparrea Sánchez. Entendamos: la gobernabilidad del Cecyte está en riesgo y el Estado no puede voltear a otro lado

La situación que se vive en Cecyte Tabasco no es un problema menor ni un pleito interno entre trabajadores. Es un síntoma de erosión institucional: abuso de poder, censura, uso discrecional de recursos, debilitamiento sindical, despidos injustificados y una conducción autoritaria que, lejos de resolver conflictos, los multiplica. Si la Secretaría de Educación guarda silencio y su mutis continúa respaldando estas prácticas, sólo alimentará la percepción de impunidad y deterioro administrativo

Si el gobierno estatal no interviene, el conflicto puede escalar al punto de afectar el ciclo escolar, la estabilidad laboral y la confianza social en la institución. La educación pública no puede estar a merced de la sensibilidad emocional ni de la ambición política de un solo funcionario. La responsabilidad institucional exige límites claros. Y si esos límites no se establecen desde adentro, tarde o temprano la presión social los impondrá desde afuera. Seguir malos ejemplos es lo peor que puede pasar, es innegable: Arias Acopa es el “Noroña choco”

SEPTIMO SELLO
La secretaria de Educación al dejar correr las aguas está cometiendo muchos errores, el poder se desgasta y los negativos crecen, que alguien le diga que la porra en el Congreso fue pagada, no espontanea -si en realidad la señora quiere alimentar y cumplir su sueño de ser gobernadora- ya debería comenzar a preocuparse por su futuro político y soltar esas rémoras que sólo golpeteo insano le generan a ella

Doña Paty debe entender que en política el problema de la institucionalidad educativa no puede sustentarse en caprichos ni en favores de protección política. Si el director presume que su cercanía con la titular de la SETAB lo hace intocable, la gobernabilidad del Cecyte empieza a depender de una sola apuesta: que el escudo político dure más que el descontento acumulado

SEPTIMA TROMPETA
Antecedentes hay: Centla y su replicación del modelo. No es casual que las dinámicas actuales del Cecyte Tabasco repliquen lo ocurrido en el Tecnológico Superior de Centla: debilitamiento del sindicato mayoritario, fortalecimiento de un grupo minoritario afín, despidos estratégicos, contratos entregados a personas cercanas, presunta simulación administrativa y una estructura interna diseñada para favorecer intereses personales, la corrupción no deja de mostrar las feas y desaseadas “pantaletas” en el Cecyte

SEPTIMA COPA
Cierto es que ese modelo permitió a Arias Acopa consolidar poder en su etapa anterior. Pretender que funcionará igual en una institución más grande, con mayor exposición pública y con trabajadores más organizados, es desconocer por completo los límites del control político contemporáneo. Cada despido injustificado alimenta un expediente social. Cada amenaza de sanción, una nueva resistencia. Y mientras más se apriete el cerco, más probabilidades hay de que el conflicto estalle a niveles que trasciendan el ámbito educativo. Al tiempo.

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