Armagedón

“Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios»
“Lucas 12:20-21

Tráfico de influencias en la SETAB
Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com
Vaya colección de horrores administrativos la que llegó a la mesa del columnista. Uno proclamando “tregua navideña” para no perder lo poco que le queda de fe en la especie humana, y la SETAB haciendo maromas para recordarnos que todavía se puede caer más hondo. En fin. Con fiebre y todo se hará el análisis mesurado con ese tufo de corrupción que tanto le fascina a nuestros lectores

Aunque ello le genere la pérdida de unas cuantas neuronas al escribiente sobre este desfile de nepotismo y extorsión educativa. Las tripas de la SETAB hieden a una fábrica de agravios. En cualquier sistema educativo digno de ese nombre, las plazas se obtienen con méritos, exámenes y trayectoria comprobable. En Tabasco, en cambio, parece que alguien dejó la puerta del averno abierta

Por ahí se colaron sobres manila, intermediarios listos para cobrar “agregados económicos” y subsecretarías que funcionan como si fueran casas de empeño. El resultado: maestras engañadas, dinero perdido y una institución atrapada en su propio pantano moral que tanto ha reprobado el mismo gobernador May. El documento que llegó a la mesa de trabajo es casi un guion de tragicomedia administrativa

Un grupo de 25 maestras, representadas por Juan Martínez Estrada, fue convencido de que habían pasado el examen para escalafonar. Hasta ahí todo normal. El problema comenzó con el clásico “pero hay un detalle”: según el hermano de la subsecretaria Anabel Suárez Yener, hacía falta “un pequeño agregado económico” para que el milagro se concretara. La ingenuidad siempre ha sido moneda corriente en los sistemas educativos estatales, pero aquí se cruzó la frontera del abuso

Las maestras cayeron en la trampa confiadas en la palabra de quienes deberían representar legalidad y ética. En lugar de guía, recibieron extorsión; en lugar de institucionalidad, recibieron promesas envueltas en corrupción. Y ahora la historia se va desdoblando como serpentín de feria: más denunciantes, más irregularidades, más funcionarios flotando sobre la ley como si fueran seres inmunes a la gravedad moral

Ni modo, toca hablar de la directora de la Unidad de Acoso Escolar. La evangélica Claudia Cansino Méndez, quien cobra 64 mil pesos mensuales, logró convertir un área tan delicada como la atención a víctimas de acoso en un nodo oscuro de nepotismo y abuso estructural. Porque en la SETAB, el amor también es nómina: su esposo Yasser Isaí de la Cruz Sosa aparece con un salario de 25 mil pesos tras reemplazar a un funcionario destituido por presunta corrupción

Ironías de la vida: en un sistema plagado de irregularidades, el ascenso del cónyuge tiene menos explicación que una clase sin programa académico. Pero la parte verdaderamente nauseante aparece cuando un grupo de trabajadoras denuncia que Cansino pactó, con apoyo del maestro “Chilo” Jiménez León, una supuesta nivelación salarial de mil 500 pesos quincenales. De esos, mil pesos volverían en forma de moche. Creatividad no les falta. Ética sí

El fraude, como siempre, se les desmoronó cuando el pago real no coincidió con la promesa. Las trabajadoras suplicaron no entregar el dinero porque ni para pagar la renta les alcanzaba. En los audios filtrados en poder del columnista, la precariedad se escucha como un eco triste que nadie en la cúpula quiso atender. Cansino, por su parte, respondió con la frase comodín de los cínicos profesionales: “Soy cristiana, creo en Dios, pero tengo muchos compromisos”

Nada anuncia más hipocresía que poner a Dios de testigo mientras uno pasa la charola de los diezmos educativos. Consecuencia: La justicia administrativa, versión SETAB: despido como castigo. Las trabajadoras hicieron lo correcto: denunciaron ante Patricia Iparrea Sánchez, titular de la SETAB buscando la justicia de Dios. “Lástima Margaritas” porque ahí empezó el segundo círculo del infierno para las que denunciaron

En vez de protegerlas, escucharlas, interceder en sus oraciones o investigar, la secretaria optó por censurarlas y despedirlas. Raooo. En un estado donde constantemente se habla de fortalecer el sector educativo, lo que se fortalece, al parecer, es el sistema de represalias internas. Sin embargo, las víctimas no se doblaron: acudieron al Órgano Interno de Control. Ese gesto mínimo de dignidad contrasta brutalmente con el tamaño de la podredumbre que describen

La narrativa se termina de hundir cuando aparecen los casos de nepotismo rampante que orbitan alrededor de Patricia Iparrea, autodefinida, según el documento, como “la próxima candidata a gobernadora”. Todo un título nobiliario en la burocracia de la Cuarta Transformación. Mientras muchas psicólogas y maestras sobreviven con sueldos raquíticos, el novio de la hija de la secretaria, Marlon Mendoza Pérez, aparece embolsándose 65 mil pesos mensuales en la Mesa Jurídica de Regulación de Predios

Otro ejemplo fino de movilidad laboral exprés. A esto se suma Mónica García Arcos, hermana del cuñado de Dalia Iparrea, hermana de la secretaria, disfrutando también de percepciones jugosas. Aquí ya no estamos ante un caso aislado: es un sistema familiar incrustado en las estructuras públicas, alimentado con recursos que deberían destinarse al fortalecimiento educativo y no a financiar la decoración navideña de un clan

El problema en la SETAB ya no es administrativo ni disciplinario: es moral. Lo que se describe aquí no son simples fallas, sino patrones. No son errores, sino mecanismos. No son casos, sino síntomas de una enfermedad arraigada. La institución encargada de formar ciudadanos terminó convertida en un mercado informal donde la ética cotiza en ceros y el mérito vive exiliado

Todo bajo la sombra de funcionarios que presumen fe ¿Qué pensarán los ancianos de la iglesia? Pero que no pueden presumir ni un ápice de integridad. Y lo más inquietante es esto: si así opera la estructura que sostiene a nuestros maestros ¿Qué podemos esperar de las generaciones que crecen bajo su tutela? En Tabasco, la educación está pidiendo auxilio, no a gritos, sino con documentos, audios, despidos y denuncias

La corrupción está ocurriendo en horario de oficina. En fin. Triste es para Jesús ver con discípulos que siguen haciendo tesoros en la tierra dónde la polilla y el orín corrompen. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Uf, exhibido el tráfico de influencias en la SETAB

SEPTIMO SELLO
Uno intenta mantener un ánimo mesurado, y la SETAB insiste en comportarse como si fuera un spin off tabasqueño de El Padrino, pero sin el estilo, sin la elegancia y sin nadie que recuerde que la educación se supone que es un servicio público, no una caja chica ni un club hereditario. Estamos ante la corrupción como método, el nepotismo como doctrina y la fe como excusa

SEPTIMA TROMPETA
Ubiquemos: la espiritualidad como escudo para el abuso. Todo muy edificante. Con semejante humildad, cualquiera pensaría que se gobierna junto con los 24 ancianos, no la SETAB. El documento revela que mientras las bases sobreviven con sueldos miserables, la secretaria y su círculo afectivo viven en un Edén salarial que ya ni intentan disimular

SEPTIMA COPA
Esa es la tragedia. Y también el verdadero Waterloo: el que no hace ruido, no quema autobuses, no interrumpe carreteras, pero destruye futuros políticos a plazos. Si algo queda claro, es que antes de arreglar escuelas, la SETAB tendría que arreglar a sí misma sus tripas. Pero ya se sabe cómo es esto: la limpieza empieza por arriba, y arriba casi nunca se asoman al espejo

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