
Alberto Capella, ex secretario de Seguridad Pública de Quintana Roo, destituido después de la represión policiaca del 9 de noviembre de 2020 en Cancún, reapareció públicamente, al participar en la llamada “Marcha Nacional por la Paz y la Justicia” en la Ciudad de México.
Su participación había pasado desapercibida, hasta que él publicó varios videos en redes sociales este día, en la que se le ve dentro de esta manifestación.
“Pues aquí vamos queridas y queridos amigos. Sí hay una muy importante cantidad de ciudadanas y ciudadanos en la Ciudad de México. Ahí les voy informando; no se queda atrás Tijuana”, declara en el primer video, que evidentemente tenía la intención de publicar en ese momento.
En un segundo video, relata que recibió gas lacrimógeno, en tanto que en el último, grabado desde el Zócalo, lamenta que “presuntos manifestantes” hayan caído en actos de vandalismo, lo que impidió que “gente de bien” pudiera congregarse y que se supiera cuánta convocatoria tuvieron.
En un escrito que acompañó estos videos, el ex secretario de Seguridad Pública denunció que la movilización policiaca en el Zócalo estaba diseñada para “inhibir, no proteger” y que impidió que pudiera llenarse este icónico espacio.
Capella señaló que él “ha estado del otro lado del escudo” y que entendía a los policías, que tuvieron que soportar cinco horas de proyectiles.
“Y también fueron víctimas de una ecuación política que los mantuvo estáticos, recibiendo agresiones sin autorización para intervenir”, escribió.
El ahora manifestante Capella, el 9 de noviembre de 2020 era el principal operador del “Mando Único” policiaco en Quintana Roo, la noche en que policías municipales reprimieron con violencia y disparos al aire una manifestación ciudadana.
En su momento, él alegó que estaba fuera del estado, pese a lo cual fue destituido por el entonces gobernador Carlos Joaquín González.
Pese a las investigaciones, nunca fue aclarado quién dio la orden de disparar y reprimir la manifestación, en contra de los protocolos, que indican que policías en manifestaciones no deben ir armados.
Su aparición ocurrió apenas unos días después de que el Ayuntamiento de Benito Juárez ofreciera una disculpa pública por esos hechos, acto que fue criticado por el representante de Amnistía Internacional, por no estar presentes las máximas autoridades. Las víctimas del hecho recalcaron que se finiquitó este asunto sin responsables ni claridad sobre lo ocurrido.
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