
Armagedón
«Por sus frutos los conoceréis»
Mateo 7:16
El primer año: la piedra angular del sexenio
Alfredo A. Calderón Cámara
alfredocalderon1960@gmail.com
Mañana de tiempos vencidos, el calendario consumió la primera vuelta y contra todo pronóstico, Javier May Rodríguez llegó al año uno de su gobierno con la bandera de la transformación ondeando, no sólo en el discurso, sino en obras y recorridos de territorio. Sólo la oposición ha negado una y otra vez que el camino May lo recibió en ruinas, herencia maldita de Adán Augusto y Carlos Manuel, quienes entregaron un estado incendiado por la violencia y hipotecado en confianza
May Rodríguez se sacó la “rifa del tigre” y sintió el peso de la herencia en decenas de ejecuciones, ráfagas de balazos y llamas; bajo ninguna circunstancia Tabasco era la tierra prometida, sino un campo de batalla con cadáveres de ambas bandas delincuenciales, una policía corroída, una sociedad desconfiada y una minusválida oposición estallando granadas mediáticas hasta por ver “defecar un perro”. A ese cenagal llegó May y en lugar de cruzarse de brazos, metió las botas en el lodo
El diagnóstico de las pésimas condiciones en que iba recibir Tabasco era claro desde campaña. Se entendió a tiempo que gobernar desde aire acondicionado era una condena segura, y por eso salió al territorio: 17 municipios, una y otra vez, hasta tener el pulso real de lo que vive el pueblo ¿El veredicto del primer año? El saldo no es perfecto, porque el infierno heredado no se apaga en doce meses
Pero el balance es claro: hay un gobierno que se mueve, que cumple en hechos, que se ensucia los zapatos en territorio y que se mantiene en pie frente a las adversidades. A un año, Javier May ha demostrado que no llegó a administrar cenizas, sino a construir el primer piso de la transformación ya que en ese camino siniestrado ni siquiera cimientos sólidos encontró. No se puede construir un segundo piso sobre palafitos en el pantano de corrupción adancista. Había que meter orden
Fue necesario un momento decisivo contra el abandono del estado de Derecho y el avance de la delincuencia organizada. El gobernador lo dijo sin rodeos: no pactamos con delincuencia ni con corrupción. Tabasco venía de 4 sexenios de clientelismo disfrazado de política social, saqueos, inseguridad administrada y de lujos insultantes en Palacio. Ese ciclo quedó marcado como la noche oscura del atraco. Hoy, el presupuesto baja directo al pueblo, no como dádiva ni caridad, sino como derecho conquistado
Ahora al colocar el corazón en el territorio, las jornadas de atención no son un simulacro administrativo. Son el símbolo de un gobierno que manda obedeciendo. En cada Centro Integrador, el gobernador y su gabinete enfrentan peticiones, demandas y reclamos del pueblo sin intermediarios. Ahí no se reparten favores, se construyen soluciones. El modelo territorial —inédito en Tabasco— se ha vuelto el corazón de la acción pública y la prueba de que la política real no se escribe en papelitos de colores
Se escribe en la tierra, en la plaza, en el rostro del ciudadano. La transformación ya no es promesa, es ruta. El pueblo tabasqueño decidió abrir este capítulo y, a un año, se vislumbra que la historia no será escrita en los salones del poder, sino en las calles donde cada peso público se convierte en dignidad recuperada. El veredicto es contundente: Tabasco ya no camina en círculos. Tiene rumbo. Y lo tiene con paso firme
Habrá que entender que la metamorfosis ya no es promesa, es una cruenta ruta. El pueblo tabasqueño decidió abrir este capítulo y, a un año, se vislumbra que la historia no ha sido escrita en los salones del poder, sino en las calles donde cada peso público se convierte en dignidad recuperada. El veredicto es contundente: Tabasco ya no camina en círculos. Tiene rumbo. No ha sido fácil, pero está en franca recuperación
Entendamos: el 2026 no será sencillo: las sombras del crimen siguen merodeando, los adversarios afilan cuchillos y la paciencia ciudadana no es infinita. Pero hoy, con el primer tramo recorrido, las expectativas fundadas son que la transformación no se detendrá. Si el paso se mantiene firme, Tabasco puede mirar al horizonte con la esperanza de consolidar la paz que durante años le negaron. Tabasco está a la espera que este primer año sea la piedra angular del sexenio
SEPTIMO SELLO
A diferencia de sus antecesores, May no tuvo luna de miel. El fuego comenzó demasiado temprano. A Manuel Andrade el “comandante Mateo” lo espero con calma. A Granier le toleraron la resaca del derroche, a Núñez la tibieza del desencanto y a López-Merino sus sombras de herencia. A May le abrieron fuego desde el segundo mes, con cuentas fantasmas en redes y columnas envenenadas. No se trataba de crítica sana, sino de la vieja maquinaria de las granjas de bots
SEPTIMA TROMPETA
La historia es conocida, este año ha sido un gobierno y un gabinete bajo presión. Aquí se cumple un viejo axioma: en Tabasco es más fácil sobrevivir a un gobierno mediocre que a uno con ritmo de trabajo. Los secretarios saben que todo este primer año ha sido carrera de resistencia. May no ha jugado a gobernar, le ha dado más de cinco vueltas completas al territorio, y quien no lo aguante, se queda atrás
SEPTIMA COPA
No se puede soslayar el peso de la herencia, tampoco se puede olvidar la mochila que cargó desde el primer día: crisis financiera, desconfianza en la policía, obras inconclusas, un sistema de justicia desacreditado violencia extrema de la Barredora en las calles. Herencias de gobiernos anteriores que jugaron a la simulación, que después de haber sido amamantados, se presentaron como “críticos expertos”, presionando ante un pueblo ansioso de cambios inmediatos, olvidando que el lodazal jamás se seca en la temporada de lluvias
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