*Armagedón**“Hay caminos que parecen rectos al hombre, pero su fin es camino de muerte”**Proverbios 14:12**La Corte mixteca de los mil asesores**Alfredo A. Calderón Cámara**alfredocalderon1960@gmail.com**“Ya éramos muchos y parió la abuela” dice la máxima; ahora resulta que la justicia mexicana, esa dama siempre en huelga de hambre, ya estrenó nuevo jefe de cocina. El mixteco Hugo Aguilar llegó a la presidencia de la Suprema Corte con la mano en el pecho, jurando austeridad republicana, tijera en ristre y el discurso de “los privilegios se acabaron”. El país entero aplaudió… hasta que en redes sociales apareció la pequeña nómina de: 75 asesores**Si señor: Setenta y cinco asesores ¡Sólo para redactar sentencias, no una novela de Gabriel García Márquez! Ubiquemos: la anterior presidenta, que no era precisamente Teresa de Calcuta, se las arreglaba sólo con seis. Seis contra setenta y cinco. Austeridad fue el pregón. Eso sí, de inmediato la Corte quiso tapar un hueco haciendo uno más grande e inteligentes -cómo son- se apresuró a explicar en un comunicado que Hugo Aguilar necesita más gente porque su presidencia es “jurisdiccional”* *¿Qué es eso? Traducción: que el presidente también va a trabajar. Qué tragedia. Y para darle doble empaque al circo, el desglose incluyó solamente 102 personas bajo su mando, de las cuales 54 son únicamente de “apoyo operativo”. Cincuenta y cuatro almas para “apoyar” en la austera Corte del Acordeón. Si no fueran burócratas de toga, uno pensaría que Hugo Aguilar inauguró un ejército de meseros para llevarle el café, el sacapuntas, las citas inspiradoras de la Constitución y el papel de baño, por aquello de las urgencias**Ya apretado, soltó la cereza del pastel y la promesa fue -cómo si tuviera algo de credibilidad-: “La próxima semana reduciremos al 40% del personal”. Qué alivio. En vez de 102, -ya nada más- quedarán 60 incluyendo al encargado del papel sanitario. Ya con eso, la república se salva y el erario respira. Dimensionemos: “en un país donde un paciente de cáncer ruega por una cama en un hospital público, el presidente de la Corte justifica cien empleados porque su chamba “es pesada y se cansa”**Con razón la justicia es ciega: se tropieza con tanto asistente que le acomoda la venda y saca brillo a sus zapatos Ferragamo. Recordemos: la reforma judicial prometía tijeras, pero lo que se estrenó fue un jardín botánico de asesores. Y la pregunta final es obvia: si así empieza Hugo Aguilar después de sus escandalosas ensalmadas y sus austeros ritos con chamanes ¿Cómo será cuando decida ponerse cómodo?**A todo lo anterior, agregue: “los gastos operativos de la república franciscana” de la ministra que mentaba madres en sus pleitos de lavadero de la quinta vecindad: Lenia Batres, ministra de la austeridad de utilería, acaba de revelar el nuevo milagro contable del siglo “con todo te puedes jugar”, pero: los gastos de comedor, gasolina, telefonía, celular, capacitación y becas no desaparecen, simplemente se reencarnan como “gastos operativos”. Aplausos de pie por favor* *La cuadratura del círculo ya no es reto para los matemáticos, sino para la burocracia mexicana y quienes votaron por la Corte del Acordeón. Entendamos: en el diccionario de la 4T, “austeridad” significa rebautizar. Antes era privilegio, ahora es “operativo”. Si mañana aparecen mansiones en Miami, las llamaremos “sedes alternas de justicia”. Y si los ministros estrenan yates, tranquilos: son “aulas flotantes de capacitación continua”**Lo notable es que Batres lo anunció sin rubor, como si hubiera descubierto la penicilina. El mismo tono mesiánico con el que se anuncia que el agua moja y el fuego quema. En el fondo, es la vieja técnica del trilero: esconda usted el gasto bajo otro vaso y diga que ya no existe. El mejor curso de austeridad republicana lo ha dado desde Tepoztlán, Fernández Noroña y su casita de campo**Si Usted es de los pobres ingenuos que esperaban ver a los ministros de la Corte comiendo tortas de huevo y frijol, cargando su celular con fichas de 20 pesos y tomando cursos en línea gratuitos, tendrán que conformarse con este truco semántico. Porque en el Senado, el Congreso y en la Corte aprendieron que el pueblo se alimenta con palabras, no con realidades**El evangelio de la austeridad se volvió una liturgia de maquillaje. El gasto sigue igual, pero ahora tiene sotana de “operativo”. Y así, como en misa de domingo, se repite el dogma: austeridad para ti, comodidad para mí. Amén. La Corte del Acordeón como las variantes del Covid-19: está mutando a “la Corte de los mil asesores”**SÉPTIMO SELLO**Ya metidos en el tema: el país entero lleva años oyendo el cuento de la “toga austera”, la “justicia republicana” y el “pueblo primero”. Pero la farsa se rompió en la pasarela de mármol cuando los reflectores dejaron de apuntar a los discursos y se clavaron en los pies del mixteco Hugo Aguilar, protagonista de malditos unos zapatos mixtecos Ferragamo de 17,200 pesos**Sí, porque para Hugo Aguilar la toga será “neoliberal”, pero resulta que ahora el calzado de diseñador es “parte de la humilde indumentaria mixteca”. Claro que debe ser un nuevo descubrimiento antropológico cortesía de la 4T: “la etnia Ferragamo”. Imagino ya a los arqueólogos del futuro excavando en Oaxaca y desenterrando mocasines italianos entre las piezas de barro**SÉPTIMA TROMPETA**La solemnidad se extinguió. Aquella Corte de Norma Piña, con sus discursos acartonados y su seriedad de misa mayor, quedó atrás. Hoy tenemos la Corte del Acordeón, donde Hugo Aguilar, se presenta como mixteco cósmico, bendecido por caracoles y chamanes, pero calzado con unos nada humildes Ferragamo italianos. El protocolo republicano fue sustituido por el ritual místico: humo de copal, danzas ancestrales y un aire de “renacimiento espiritual”… mientras la suela italiana acariciaba el piso de mármol* *Un espectáculo digno de reality show, porque ya no es tribunal supremo, es teatro cabaret con toga y aplauso. Antes, en la época de Piña, la Corte fingía seriedad; hoy, con Aguilar, ni siquiera eso. El nuevo presidente inaugura la temporada del acordeón: se estiran las palabras de austeridad, se encogen los gastos rebautizados como “operativos” y se estira otra vez la paciencia del pueblo. Todo en un vaivén que suena a polka de rancho, pero facturada en euros**SÉPTIMA COPA**La Corte, que debería impartir justicia, ahora reparte símbolos como baratijas de feria: misticismo indígena para la foto, italian fashion para la pasarela y discursos moralinos para la tribuna. La justicia mexicana, ciega de nacimiento, hoy además está sorda de tanto acordeón y coja por tanto tacón importado. Bienvenidos al nuevo espectáculo: donde se baila con caracoles y se sentencia con Ferragamo. Justicia al ritmo del doble discurso, porque entre ritos chamánicos y boutiques de lujo, la toga ya no es símbolo de imparcialidad, sino de carnaval*

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